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Opinión

RAMÓN A. MESTRE: El presidente kurdo tiene toda la razón

​Cuando hablan de Siria y del barbárico Estado Islámico (mejor conocido como ISIS) algunos aspirantes a la candidatura presidencial del Partido Republicano se desviven por demostrar una belicosidad semejante a la agresividad histriónica que caracteriza ciertas tiras cómicas (es notable que ninguno de estos candidatos guerreros se alistaron en las fuerzas armadas y que algunos, como Donald Trump, huyeron del servicio militar obligatorio). Mientras estos candidatos les venden seudo estrategias antiterroristas a sus votantes, su bête noire, el presidente Barack Obama, mercadea una desdibujada conferencia de paz en torno a Siria.

El mismo día que el secretario de Estado John Kerry anunciaba una nueva fecha para el inicio de las pláticas en Ginebra, Massoud Barzani, el presidente de los kurdos iraquíes, les pedía a los líderes de todos los países involucrados en las guerras de Siria y Mesopotamia que de una vez reconocieran el fin de las fronteras fijadas por el pacto Sykes-Picot, el cual fue negociado en secreto hace exactamente cien años.

A grandes rasgos Sykes-Picot repartió entre británicos y franceses gran parte del Cercano Oriente. Lo que hoy conocemos como Siria y el Líbano le tocó a Francia, Irak y Palestina al Reino Unido. La Conferencia del Cairo celebrada en 1921 cuando Winston Churchill era el “Colonial Secretary” precisó los detalles y determinó el futuro político de los territorios otomanos que cayeron en manos del imperio británico a la conclusión de la Primera Guerra Mundial.

En el Cairo, Churchill se valió de los consejos de Lawrence de Arabia y Gertrude Bell, una brillante y experimentada conocedora del mundo árabe (y la única mujer invitada a la conferencia). La vida de Bell es el tema de Queen of the Desert, una película realizada por Werner Herzog que aún no he visto. Les negó a los kurdos el país independiente prometido por los aliados en 1919 y creó a Irak de los tres vilayatos otomanos que conformaban Mesopotamia.

Al recordarnos que en el 2016 Sykes-Picot es una entelequia inoperante Barzani le pide al mundo que apoye sin demoras la creación de un Estado kurdo independiente en el norte de Irak, un país desmembrado por conflictos confesionales entre sunitas y chiítas, y por el territorio autónomo que los kurdos se han ganado. Desde la caída de Sadam Hussein el Kurdistán iraquí ha sido la única región estable de Irak, la única que ha disfrutado del pluralismo, el desarrollo económico y la paz (hasta la erupción del Estado Islámico). Además, el Kurdistán iraquí es uno de los pocos aliados confiables que todavía tiene Estados Unidos en el Cercano Oriente. Este país de facto ha acogido a miles de refugiados cristianos, chiítas, yazidis y turcomanos, que huyen de la barbarie del califato.

El presidente kurdo tiene toda la razón. El mundo creado por Sykes-Picot ha dejado de existir. Ni Siria ni Irak podrán volver a ser lo que eran antes de las guerras civiles de este siglo. Una ojeada al actual mapa político de Irak nos da una idea cabal de los cambios que se han ido convirtiendo en una realidad irreversible desde que ISIS conquistó Mosul, la segunda ciudad del país, hace 18 meses. En estos momentos los kurdos, después de derrotar una y otra vez a ISIS con la ayuda de los bombardeos estadounidenses, controlan las ciudades petroleras de Kirkurk y Sinjar.

Barzani dice que ha discutido su propuesta con los turcos y que Turquía no se opone a la independencia. De modo vergonzoso, quien sí se opone a un Kurdistán independiente es el presidente Obama. Antes del estallido del conflicto actual, el gobierno de Estados Unidos se negaba a venderle armas a los kurdos, los cuales se enfrentaron al Estado Islámico en la primera etapa de la guerra con pocas municiones y un arsenal anticuado. Al parecer Obama quiere perpetuar Sykes-Picot. Insiste en un Irak “unido”. Su postura es otro síntoma de su escaso entendimiento de la realidad del Cercano Oriente. Si quieren empezar a enderezar entuertos en Siria y Mesopotamia hace falta que el presidente y los presuntos líderes de Estados Unidos, demócratas y republicanos, le presten atención a Massoud Barzani: “La oposición a nuestra independencia se basa en percepciones erradas. Kurdistán no constituye una amenaza para ninguno de sus vecinos. Los últimos 15 años ha demostrado que somos un elemento de estabilidad”.

Periodista cubano, ejecutivo de una empresa internética.

Esta historia fue publicada originalmente el 24 de enero de 2016, 0:34 p. m. with the headline "RAMÓN A. MESTRE: El presidente kurdo tiene toda la razón."

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