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Opinión

SERGIO MUÑOZ BATA: Por qué es inviable el triunfo de Bernie Sanders

Me resulta difícil estar en desacuerdo con algunos de los pronunciamientos y propuestas de Bernie Sanders, uno de los candidatos a la nominación del Partido Demócrata a la presidencia de Estados Unidos. Es verdad, como él dice, que la clase media en este país está achicándose y que la brecha entre los muy ricos y el resto de la gente está aumentando. Lo que dudo es que con sus planteamientos logre convencer a la mayoría de la gente que hay que cambiar el sistema político y económico del país. Además, estoy seguro de que los ricos y los poderosos no se quedarían cruzados de brazos si consideraran que la amenaza de perder sus privilegios fuera real.

También me gustaría que se crearan nuevos puestos de trabajo, se elevaran los salarios, se protegiera el medio ambiente y se ofreciera atención sanitaria a todos los habitantes de la nación como Sanders propone, pero no me hago ilusiones de que basta con desear el cambio y contar con un puñado de jóvenes armados con un teléfono celular para movilizar a la gente y producir un cambio de esa envergadura.

Las ideas de Sanders son nobles y compasivas pero su estrategia para implementarlas es irreal empezando por la manera como el candidato se autodefine en el espectro político. Sanders no solo se declara anticapitalista sino que se autodefine como socialista democrático. Cavando su tumba a mayor profundidad ha declarado sin asomo de duda hamletiana que su ideal de sistema político es el danés, no el estadounidense.

Yo también admiro los sistemas políticos de países como Dinamarca, Finlandia, Suecia, Noruega, Alemania, Gran Bretaña, Holanda, Francia y Canadá, todos de corte social demócrata. En todos ellos, independientemente de qué partido esté en el poder, el Estado tiene la obligación de procurar seguridad, bienestar e igualdad de oportunidades a los ciudadanos. En todos ellos, la legitimidad del gobierno se gana con el voto democrático de la mayoría sin olvidar las necesidades de la minoría, y se garantiza la posibilidad de la alternancia. Pero reconozco que la mayoría de los estadounidenses no solo no concuerdan conmigo sino que tienen una mala imagen del “socialismo” y lo consideran incompatible con la democracia.

Seis de cada diez estadounidenses, sobre todo pero no únicamente blancos, mayores de 65 años y con ingresos superiores a los 75,000 dólares anuales, tienen una opinión negativa del socialismo, dice un informe del Pew Research Center de 2011. Los latinos prefieren el capitalismo al socialismo y solo los negros favorecen ligeramente el socialismo. En otra encuesta reciente hecha por Gallup preguntando por quién votarían en una elección presidencial, la mitad de los entrevistados colocaron a los socialistas al final de la lista de sus preferencias, por debajo de los musulmanes y los ateos.

En la historia electoral del país, Sanders no es el primer candidato de izquierda que aspira a la presidencia. El líder sindical Eugene V. Debs fue cinco veces el candidato del Partido Socialista de América entre 1900 y 1920. Su mayor éxito fue obtener 6% del voto popular en 1912. En 1968, el senador Eugene McCarthy fue el candidato de izquierda con una plataforma progresista contra la Guerra en Vietnam tan convincente que orilló al presidente Lyndon B. Johnson a no buscar su reelección. Aun cuando McCarthy triunfó en algunas elecciones primarias, perdió la nominación en la Convención Demócrata, porque los jerarcas del partido lo consideraban inelegible en una elección general. Cuatro años después, el republicano Richard Nixon le dio una paliza electoral al candidato de la izquierda y de los demócratas, George McGovern, quien ganó solamente un estado, Massachusetts, y el Distrito de Columbia.

Así las cosas, ¿cómo explicar el reciente surgimiento de la popularidad de Sanders previo al caucus de Iowa? Quizá sea porque al 52% de los demócratas no le importa que Sanders se autodesigne como socialista. Sin embargo, el problema para Sanders y el Partido Demócrata es que si a ese 50% de la población que rechaza el socialismo le aumentamos que el 48% de los demócratas piensa igual, es evidente que la candidatura de un socialista en una elección nacional en Estados Unidos sigue siendo inviable.

Periodista de Los Angeles, colaborador en periódicos y revistas de Estados Unidos y América Latina.

Esta historia fue publicada originalmente el 26 de enero de 2016, 11:00 a. m. with the headline "SERGIO MUÑOZ BATA: Por qué es inviable el triunfo de Bernie Sanders."

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