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Opinión

SABINA COVO: Tragedia en un puente de la Florida

El caso de una pequeña niña de cinco años que perdió la vida después de haber sido arrojada desde un puente por su padre, me eriza la piel y me llena de lágrimas los ojos. Solo de pensar en lo que esa pequeña llena de inocencia pensó mientras su mismo progenitor la llevó hasta el filo de la muerte, no me deja dormir. Su madre era adicta, su padre tenía historial de violencia doméstica. El sistema público de St. Petersburg dice haber tenido un trabajo difícil para determinar la custodia de este pobre angelito.

En el continente Americano, Estados Unidos, versus los otros países a excepción de Canadá, tiene la ventaja de tener Departamentos de Niños y Familias, íntegros, que operan con presupuestos aceptables. En Latinoamérica son contados los casos de protección del estado de los niños que han sido maltratados o han sido llevados a la muerte por sus mismas familias. En el caso de Phoebe, la niña de 5 años que murió al ser arrojada de un puente de casi 60 pies de altura, el departamento de protección familiar había recibido seis llamadas de atención en dos años, con quejas de sus padres.

Este diario, el Nuevo Herald, publicó un revelador pero trágico informe que no debe borrarse de nuestros recuerdos. Cuatrocientos setenta y siete niños muertos por presunta negligencia de las autoridades de protección infantil. Por ahora, informes como estos es lo único que tenemos para poder aportar nuestras quejas a las autoridades y a la sociedad. Como ciudadanos, contribuyentes y miembros de comunidades, no podemos permitir que no les den fondos juntos o buen entrenamiento a funcionarios que protegen lo más preciado de una comunidad, nuestros niños. Porque cada vez que ocurren casos como los de Phoebe, las autoridades se disculpan, los legisladores pasan reformas, y las tragedias continúan.

Si viviéramos en una Latinoamérica en vías de desarrollo seríamos un poco más tolerantes a las fallas del sistema, porque allá, desafortunadamente, los niños se mueren de hambre, y los presupuestos no alcanzan ni para darle de comer a los más necesitados, ni hablar de la cantidad de mujeres que son maltratadas con sus hijos, hasta en el vientre. ¿Pero aquí? En la tierra de la justicia y de la libertad. No hay derecho que por ahorrar en presupuesto algún gobernador no destine fondos a algo tan preciado como las vidas infantiles.

No hay “economía” como excusa: la vida, la protección, la educación, los derechos humanos deben ser prioritarios. Si un padre arroja a su hija desde un puente, y no tiene antecedentes, y es un psicótico, y nadie lo sabía, que haya una investigación. Pero si un departamento social recibe varios avisos y esto pasa, la negligencia es compartida. Ojo por donde recortamos, ojo con los procedimientos, un niño de cinco años no debe caer de un puente arrojado por su padre en nuestro estado, no, si ya tenemos banderas rojas.

www.sabinacovo.com

Esta historia fue publicada originalmente el 10 de enero de 2015, 1:00 p. m. with the headline "SABINA COVO: Tragedia en un puente de la Florida."

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