Opinión

PEDRO CAVIEDES: Las elecciones y tres preguntas

El candidato presidencial republicano Donald Trump, que ganó en las primarias de New Hampshire, participa en un acto de campaña en Baton Rouge, Louisiana, el jueves pasado.
El candidato presidencial republicano Donald Trump, que ganó en las primarias de New Hampshire, participa en un acto de campaña en Baton Rouge, Louisiana, el jueves pasado. AP

La elección de los outsiders? ¿Un país en los extremos? ¿Un país desconfiado de su clase política? Después de los triunfos de Donald Trump y Bernie Sanders en New Hampshire, una cadena de cable ha optado, para promocionar el proceso electoral, el eslogan “la elección de los outsiders”. Desde que lo vi me vengo preguntando si más bien no se trata de las dos siguientes preguntas que me hago al inicio de esta columna.

“Outsiders” o “renegados” se dice porque los dos candidatos que ganaron en New Hampshire, sobre todo Trump, no hacen parte del establishment de sus partidos, y cada uno tiene duras críticas para con éstos. Pero precisamente a partir de esas críticas, me pregunto si no asistimos a un país que se polariza más cada día.

Al parecer existe el país de los que creen en el derecho de las mujeres a elegir la opción del aborto y el uso de los métodos anticonceptivos artificiales; en el cambio climático; la legalización de la marihuana; la salud pública universal; el matrimonio gay; la ley por encima del culto (hasta hace poco pensaba que ese era un punto común); una vía para la legalización de los inmigrantes indocumentados; regulaciones a la empresa privada; la separación de los grandes bancos en entidades más pequeñas; la imposición de duras penas y leyes a Wall Street y sus ejecutivos; la cancelación de las escapatorias (loopholes) a los impuestos de las empresas y los millonarios; el fortalecimiento de la educación pública, incluyendo su ampliación hasta antes del kínder; la regulación a la venta y compra de armas; la disminución de la intervención militar estadounidense en el exterior.

Y existe el país de la prohibición total y para todos los casos del aborto, y el no uso de métodos anticonceptivos artificiales; del cambio climático como una farsa; la prohibición al uso de la marihuana; sistema de salud privado en su totalidad; prohibición del matrimonio gay; la Biblia por encima de la Constitución y diferentes derechos para personas de otras religiones (entre las propuestas de Trump está prohibir la entrada de los musulmanes al país y carta blanca a la policía para interrogarlos, torturarlos y allanar sus hogares sin justa causa); la expulsión de todos los indocumentados y la creación de muros en las fronteras; cero regulaciones a la empresa privada; que Wall Street y los grandes bancos operen con mínimas regulaciones; bajar los impuestos, sobre todo a las empresas y millonarios (que son los “creadores de empleo”); fortalecimiento de la educación privada incluso con ayudas del estado (como los charter schools); venta y compra de armas sin regulaciones; más intervención militar en el exterior (Ted Cruz propuso que llovieran bombas sobre ISIS sin tener en cuenta a la población civil).

Queda la pregunta de la desconfianza en la clase política. Pero en gran medida la desconfianza procede precisamente de la frustración entre bandos, de que sus elegidos no han impuesto sus ideologías, con lo que a mi parecer se corre el riesgo de un bloqueo infinito en el gobierno.

La culpa de esto proviene de una mezcolanza sobre la que aventuro tres ingredientes. Por una parte, los políticos que para ganar votos han exagerado promesas que no pueden cumplir, generando unas expectativas que los maniatan para intentar consensos. Otro, que muchos acomodan sus discursos pensando en el interés privado que los patrocinó. Y, otro, la gran diferencia que se ha abierto entre el Estados Unidos rural y el de las grandes urbes.

En todo caso, la gobernabilidad, que no es poca cosa, está en juego. Así que sería bueno elegir a un candidato presidenciable.

Escritor colombiano.

www.pedrocaviedes.com

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