Opinión

SABINA COVO: Balas perdidas cerca de escuelas

El problema de las pandillas en el sur de la Florida estremeció a las escuelas públicas esta semana en el condado Miami-Dade. Los padres de familia de dos escuelas, y de las escuelas de los barrios vecinos, sintieron muy de cerca lo que es tener balas cerca del sitio donde nuestros hijos pasan su día escolar. Y en algunos casos sus tardes también. Un tiroteo ocurrió en las afueras de una escuela secundaria de Carol City, y el otro en una primaria de Coconut Grove. Todavía las autoridades al cierre de esta columna buscaban a los pandilleros.

En el caso del incidente en Coconut Grove, a dos bloques se está celebrando este fin de semana el internacionalmente reconocido festival de arte, y la zona esta poblándose de edificios en los que los apartamentos de lujo empiezan en los $400,000, el más bajo. Los impuestos están altos, las propiedades están altas en precio. El problema de las pandillas de la zona de West Grove, donde una bala perdida entró y dio en la pizarra del aula donde los niños estudiaban, es conocido desde hace mucho tiempo, y este pasado año se ha incrementado aunque la policía diga que no, al menos según los residentes, que afirman no sentirse seguros. Y esa zona también está subiendo de precio, a medida que los constructores van comprando y haciendo viviendas que van a otra clase social más pudiente. Recientemente también se inauguró en esa zona un proyecto de viviendas asequibles, lo cual me parece muy positivo.

El distrito ahora pertenece al recientemente electo Ken Russell. Antes era el de Marc Sarnoff, un comisionado que se caracterizó por ser muy participativo con los constructores y con la empresa privada que ha renovado la zona. Con respecto a este tiroteo frente a la escuela de Coconut Grove en particular, el trabajo de la policía de Miami ha dejado mucho que desear en esta ocasión por una clara razón: ¡ocurrió en la mañana! A plena luz del día. Recientemente estuve cubriendo un evento en el que los comisionados nadaron en una piscina pública para reinaugurar la zona y brindarle más zonas de esparcimiento a los chicos, para recaudar fondos para esa zona y crear conciencia (todavía con Marc Sarnoff en su escaño) y el jefe de la policía me dijo que sí tenían problemas con pandillas y que tomarían medidas. Un par de meses después, la ciudad de Miami presentó su plan de contratación de policías (de emergencia), porque muchos se estaban retirando o se iban a retirar, y por las crecientes quejas de los residentes de que la policía en muchos casos cuidaba más las obras de construcción que sus residencias o las escuelas. Y que además el distrito 2 en particular crecía a pasos agigantados verticalmente y los agentes no daban abasto, de nuevo según los mismos residentes.

Después de pasar un año entero cubriendo la comisión tanto de Mami como de Miami-Dade recientemente, casi que a diario, les puedo decir de primera mano que lo ocurrido en West Grove es inaceptable. Y ahora les voy a dar un ejemplo personal de una situación que me hace sentir más segura con estas líneas: esta semana dejaba yo a mi hijo frente al kínder en la zona Roads/ Brickell, y una agente de la policía de Miami se molestó conmigo, porque yo entré a la cola de autos para dejar a mi hijo y pasé por delante de un camión de construcción gigantesco que, sin ninguna piedad, obstruía la zona en la que se bajan los pequeñitos de entre 2 y 5 años. Le dije a la oficial: “Mira, esos camiones se paran ahí sin importarles que esto es una escuela, a cualquier hora, a tirar su cemento, sin ninguna orden”. Lógicamente, no supo que más decir y se fue. Pero yo me pregunto, y les dejo la pregunta a ustedes, queridos lectores: ¿A quién están cuidando ellos, a la comunidad, o a los intereses económicos de los que invierten en la comunidad?

Periodista y presentadora de televisión y radio.

Siga a Sabina Covo en Twitter: @ sabinacovo

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