Opinión

DANIELLA LEVINE CAVA: El fracking y la Florida

La fracturación hidráulica, conocida como fracking, es peligrosa para la Florida porque arriesga nuestra agua potable y, a la vez, la salud pública. Por eso presenté una resolución, aprobada unánimemente por la Junta de Comisionados de Miami-Dade, que se opone oficialmente a los Proyectos de Ley 318 del Senado y 191 de la Cámara que se están considerando actualmente en Tallahassee. Esta legislación legaliza el fracking y quita el poder regulativo y prohibitivo de los gobiernos locales. He viajado dos veces a Tallahassee para hablar en contra de esta legislación.

La fracturación hidráulica inyecta grandes cantidades de agua dulce junto con arena y químicos a la roca de fondo para “fracturar” la roca y extraer el petróleo o el gas. Según la Agencia de Protección al Medio Ambiente (EPA) el fracking utiliza químicos y produce agua residual y agua contaminada que pueden arriesgar nuestros recursos de agua potable. De hecho, un reporte de junio del 2015 de la EPA, Un resumen ejecutivo de la evaluación sobre los impactos potenciales de la fracturación hidráulica en los recursos de agua potable, enumera seis formas diferentes en las cuales el fracking contamina el agua potable.

Miami-Dade saca toda su agua potable de un acuífero subterráneo. Esta reserva se encuentra muy cerca de la superficie, de modo que es propensa a la contaminación. Por eso, Miami-Dade, en colaboración con el estado, debe trabajar para proteger el agua de la posible contaminación del fracking.

La legislación propuesta a nivel estatal legaliza el fracking y requiere que el Departamento de Protección Ambiental de la Florida estudie los efectos del fracking antes de emitir las reglas que gobernarían el proceso de permisos. El requisito de un estudio es un paso positivo, pero ese paso debe ocurrir antes de legalizar el fracking, no después.

Además, la legislación quita el actual requisito que da a las autoridades locales el poder para aprobar las solicitudes de perforación, sea de forma tradicional o fracking. Si la legislación es aprobada, los gobiernos locales no tendrían el derecho de regular ni prohibir el fracking o la perforación tradicional en sus comunidades. Incluso antes de saber si el fracking es seguro para la Florida, la legislación 318 y 191 buscan quitarnos el derecho de decir no.

Solamente tenemos que mirar hacia Flint, Michigan, para ver que las políticas miopes con el agua pueden envenenar a una población. Tenemos que aprender de Flint. Tenemos que enfocarnos en el futuro a largo plazo. Asegurémonos de estudiar el fracking y comprender todos los riesgos potenciales a nuestra agua antes de legalizarlo y antes de dar permisos oficiales.

Y aseguremos que los que vivimos y tomamos el agua en Miami-Dade somos los que decidimos si debemos arriesgar la contaminación de nuestra agua potable. Como comisionada, madre y consumidora de agua, insto a los legisladores que adopten un enfoque cauteloso y que den a los gobiernos locales el derecho de regular o prohibir el fracking.

Comisionada del condado Miami-Dade por el Distrito 8.

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