Opinión

DORA AMADOR: La fe de Hillary y Bernie

Conocí hace tiempo a Bernie Sanders en Facebook y me encantaron sus posts, que compartí divertidísima con este hombre que entonces vi como un llanero solitario, un viejito sabio, valiente a más no poder, pero arrebatadamente loco si creía que iba a elevar la conciencia social de la ciudadanía con su denuncia y divulgación constantes de la inmundicia humana contra la que lucha con todas sus fuerzas. Un Quijote en las redes sociales.

Pero cuál no sería mi arrobamiento, y lo digo porque fue una experiencia bella e impresionante, cuando descubrí que gran parte de esa ciudadanía a la que subestimé, como lo hice con el mismo Bernie, le prestaba muchísima atención a lo que revelaba y ahora lo apoya para la presidencia. El resto es historia, despertó a toda una nación.

He visto los debates, las noticias, los análisis. Para mí uno de los más interesantes fue el que facilitó CNN en el Democratic Town Hall de New Hampshire el 3 de febrero. En esa conversación con la teleaudiencia que tuvieron Hillary y Bernie sucedió algo inusitado: un ciudadano de a pie y un rabino les preguntaron por separado a cada uno sobre su fe.

Las respuestas fueron muy interesantes.

Bernie: “Es un principio rector en mi vida. Todo el mundo practica la religión de una manera diferente. Yo no estaría aquí esta noche, no me estaría postulando para presidente de Estados Unidos si no tuviera sentimientos espirituales muy fuertes.

Creo que, como ser humano, el dolor que siente una persona –si tenemos niños que pasan hambre, si tenemos personas de edad avanzada que no pueden pagar sus medicamentos, eso me impacta. Y me preocupa mucho ver una sociedad en la que algunas personas que se consideran espirituales, no les importa lo que le suceda a otros. Así que mi espiritualidad es que estamos metidos todos en esto, y cuando los niños pasan hambre, cuando los veteranos duermen en la calle, eso me impacta. Ese es mi sentimiento espiritual muy fuerte”.

Bernie Sanders es judío, pero no practica el judaísmo ni ninguna otra religión.

Hillary: “Me siento muy afortunada de ser una persona de fe, de haber sido criada en mi Iglesia [Metodista Unida].

Todas las mañanas recibo por email una lección sobre las Sagradas Escrituras que me envía un pastor con quien tengo una relación personal muy estrecha. Y, ¿sabes qué?, me hace poner los pies en la tierra. Se levanta muy temprano para enviármela. Está en mi buzón a las 5 de la mañana.

Tengo amigos rabinos que me envían notas, que me dan a leer textos de lo que se va a tratar en sus servicios religiosos.

Leí El regreso del Hijo Pródigo, del sacerdote [católico] Henri Nouwen, un magnífico escritor que trata temas espirituales y teológicos. En su narrativa sobre la parábola del evangelio, hay una enseñanza que se ha convertido en mi salvavidas: practicar la disciplina del agradecimiento.

Así que, independientemente de lo duro que sean los días, de lo difícil que sean las decisiones, sé agradecido. Sé agradecido por ser un ser humano, por ser parte del universo. Sé agradecido por tus limitaciones. Saber que tienes que buscar a otras personas que estén contigo para apoyarte, asesorarte, escuchar a tus críticos, responde las preguntas.

Pero siempre ser agradecido. Practicar la disciplina del agradecimiento. Eso me ha ayudado enormemente”.

En realidad, la respuesta de Hillary es más larga y profunda de lo que he citado, pero no hay espacio. Tiene que ver con cómo mantener el equilibrio entre el poder y la humildad, el ego y el ser espiritual. Con una vida dedicada al servicio social, que siempre le apasionó y practicó y la vida política, balancear un liderazgo limpio, honesto y las ambiciones, la gratificación personal. Pueden hallar el vídeo y la trascripción completa en cnn.com.

Me siento identificada políticamente con Hillary y Bernie. Y no me baso en estas respuestas, claro, sino en lo que sé de ellos. Espiritualmente también, porque tengo fe en el ecumenismo, en el diálogo interreligioso, como ellos. Una fe que se practique entregándose en el servicio a los demás, principalmente a los pobres, los discriminados, los que sufren, los que están en las periferias sociales y existenciales.

Vale, estoy en contra del aborto, pero creo en el libre albedrío, y la elección es de la mujer, no de legisladores.

Qué bueno que tenemos a estos candidatos demócratas a la presidencia. Me gustan ambos, pero mi voto va para Hillary Clinton, la más preparada, la más inteligente y humana de todos los candidatos, incluyendo los republicanos, por supuesto. Será la presidenta que continuará y construirá sobre la inmensa obra social de Barack Obama a pesar de que tuvo que enfrentar el necio obstruccionismo republicano. Pero qué bueno que se ha develado la putrefacción que amenaza al país.

Mi gratitud hoy es grande porque hay esperanza.

Periodista cubanoamericana.

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