Opinión

ARMANDO GONZÁLEZ: Antonin Scalia: brillantez y legado

El juez del Tribunal Supremo Antonin Scalia, que falleció el pasado 13 de febrero, fue el principal proponente del “originalismo” en la interpretación de la Constitución de Estados Unidos.
El juez del Tribunal Supremo Antonin Scalia, que falleció el pasado 13 de febrero, fue el principal proponente del “originalismo” en la interpretación de la Constitución de Estados Unidos. MCT

El fallecimiento inesperado del Juez Antonin Scalia, de la Corte Suprema, me ha causado gran pesar y, después, preocupación por el impacto que su ausencia y la presencia de su reemplazo puedan tener en la marcha del poder judicial en el país. La mente legal de Scalia tenía muy pocos iguales. Como escritor legal no tenía igual. Pero hay aún otras razones, Scalia era un hombre feliz, un hombre de familia, un guerrero legal que no tenía problemas siendo amigo de sus rivales fuera de las horas de oficina. Los colegas con quien mantenía mejores lazos, Ruth Bader Gingsburg y Elena Kagan, ocupan el extremo ideológico más alejado de Scalia.

Es por eso que me ha causado un profundo disgusto el leer las opiniones derogatorias en la prensa nacional sobre alguien a quien yo considero un gigante intelectual y una mente judicial superior.

Jorge Mañach, uno de los grandes pensadores de la Cuba de ayer, describió a un grupo de cubanos que, en el contexto de la segunda mitad del siglo XIX, expresaron críticas detestables sobre otro grupo de cubanos mambises. Mañach describió la situación así: “Cuando los roedores de causas perdidas se entregan al triste mordisqueo de reputaciones”. Los críticos de Scalia en la prensa nacional que han salido en manada a criticar su labor legal son esos roedores. Son esos enanos intelectuales que esperaron la desaparición de Scalia para atreverse a criticarlo.

El juez Scalia fue el principal proponente de “textualismo” y “originalismo” en los documentos constitutivos de Estados Unidos: la Declaración de Independencia y la Constitución.

Scalia era ya una figura prominente en círculos legales cuando fue nominado a la Corte Suprema por el presidente Reagan en 1986. Estuvo presente en la creación de la Sociedad Federalista como profesor de la Universidad de Chicago y fue, por cuatro años, un juez sumamente destacado en la Corte de Apelaciones de Washington D.C. Su nominación a la Corte Suprema fue confirmada 98-0 por el Senado.

El juez Scalia no era un simple ideólogo. Algunas de sus opiniones más notables tuvieron resultados “liberales” para acusados criminales. Votó a favor de eliminar la prohibición de quemar la bandera en base a la Primera Enmienda. Pero quizás su mayor contribución fue en combatir la tendencia de “gobierno por el Poder Judicial”. Como derrotar “el nivel de escrutinio” o combatir la invención liberal de “derechos” para abortar nonatos o cambiar la definición legal de matrimonio. Scalia fue el Gran Disidente de nuestra época.

Es imposible pensar en esta situación fuera del contexto de la elección presidencial que se avecina. Para Ted Cruz y en segundo lugar para Marco Rubio, esta es una oportunidad para brillar. Nadie del grupo de candidatos entiende las cosas de la Corte Suprema mejor que Ted Cruz, quien fue asistente del magistrado jefe William Rehnquist. Más aún, esta situación se presta, casi perfectamente, a la teoría política de Ted Cruz.

Por otra parte, este es un momento precario para Donald Trump, quien ha dado muestras de ignorancia en cuestiones constitucionales así como de no estar interesado en ellas.

En las campañas políticas hay hipocresía en ambos lados de la contienda. Pero, filosóficamente, este es un mundo que los liberales han creado. Ellos han conferido en las cortes más poder que los Padres Fundadores intentaron. Su teoría de una “constitución viviente” ha conferido a las cortes el derecho a hacer lo que le venga en ganas. Lamentamos la influencia del dinero en campañas, pero ese dinero lo ha hecho necesario un gobierno que tiene cada vez más control sobre la economía y las vidas de los ciudadanos.

Si la interpretación de Scalia de la Constitución se impone en la sociedad, la Corte y el gobierno tendrán mucho menos poder sobre nuestras vidas. Y eso, más que cualquier otra cosa, explica por qué la izquierda odia tanto a Scalia.

AGonzalez03@live.com

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