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Opinión

NICOLÁS PÉREZ: La violencia en Francia; Je suis Charlie

La semana pasada terroristas islámicos desataron el terror en Francia ocupando el periódico humorístico Charlie Hebdo donde fueron asesinados al grito de “Alá es grande”, y a mansalva, nueve periodistas, todo unido al asalto a un mercado kosher donde fueron secuestrados y seguidamente masacrados a sangre fría cuatro inocentes clientes judíos. Al parecer ambas salvajadas se produjeron en forma coordinada.

La respuesta del pueblo francés y del mundo fue una manifestación de tres y medio millones de personas, la más grande de la historia del país, presidida por los dignatarios Ibrahim Boubacar Keita, de Malí; François Hollande, de Francia; Angela Merkel, de Alemania; David Cameron, de Inglaterra; Mariano Rajoy, de España, y Matteo Renzi, de Italia, y hasta enemigos irreconciliables que no se hablan desde hace cuatro años: Benjamín Netanyahu y Mahmud Abbas. Dieron la nota discordante los Estados Unidos con la ausencia del presidente Barack Obama y del secretario de Relaciones Exteriores John Kerry, de viaje en la India.

La sátira política es tan vieja como el propio periodismo, y su objetivo es poner en ridículo a dictadores, credos y comportamientos sociales. En el caso específico de Charlie Hebdo, lo mismo ataca a políticos locales, al judaísmo, el catolicismo y a todo símbolo de sacralización o poder. Su lema era y es: “El periodismo irresponsable”, practicándolo de un modo ácido, provocador, irrespetuoso y ofensivo, como hace gran parte de los humoristas.

Defiendo un principio, no una filosofía periodística, rechazo un cartel grosero en la manifestación multitudinaria que a modo de chiste decía: ¿Tengo el derecho de dibujar el trasero de Mahoma?”. Prefiero un humorismo más fino y profundo como el de la revista española La Codorniz, cuando dijo durante la dictadura de Francisco Franco en su primera página y que no pudo ser censurado por tratarse de un inocente parte sobre el estado del tiempo: “Un fresco general de Galicia reina en toda España”.

No obstante, Charlie Hebdo representa para muchos la esencia de la libertad de expresión en un país símbolo de esa libertad. El humor es humor y punto, y está en el derecho de profanar cualquier institución que pretenda silenciar mediante el miedo a toda una sociedad. Su objetivo es solo hacer reír, porque las caricaturas jamás asesinan.

¿Cuáles han sido las causas de este evento? En mi criterio la marginación, cuyo ejemplo más representativo es Amedy Coulibaly, que asesinó a un policía en el asalto a un mercado kosher. Murió su madre siendo él un niño, su padre se quedó con sus hermanos menores y lo envió a instituciones estatales donde sufrió lo indecible en hogares substitutos. La segunda razón, una juventud nihilista falta de ideales y propósitos de vida que vieron en la lucha por la libertad de Siria una copia exactamente igual a la de la juventud latinoamericana que en los años 60 optó por la guerrilla castrista continental.

Lo interesante de este evento es la polémica que se ha desatado por las visiones y los puntos de vista contradictorios sobre el incidente. Se han hecho incluso ridículas comparaciones que no tienen nada que ver con la realidad como el autor del artículo Yo no soy Charlie, en el periódico El País, donde un periodista copiando a Jean Marie Le Pen, el gurú de la extrema derecha francesa, cuenta que en los recintos norteamericanos, la Universidad de Illinois despidió a un catedrático por opinar sobre el criterio de la Iglesia Católica sobre la homosexualidad, la injusta expulsión de quien criticó en la de Kansas a la Asociación Nacional del Rifle, y la Vanderbilt, que le retiró su apoyo a un grupo cristiano que insistía que estuviesen dirigidas por cristianos.

Hasta en Miami, que algunos nos señalan injustamente como una de las ciudades más intolerantes de los Estados Unidos, por un asunto de equilibrio de información, algo encomiable, se le da amplios espacios en los programas estelares de la televisión a Wilfredo Arns Ruiz, abogado y capellán musulmán que se expresa correctamente, conoce exactamente sus límites, y en esta ocasión como hace siempre, se sumó a la condena internacional de la masacre en Francia para no quedarse fuera de una foto de repudio mundial, pero añadiéndole siempre una coletilla, y en esta ocasión, dijo que el periodista debe autocensurarse.

El día que opine así volvería a colocarme en cuatro patas colocando losas italianas, o me dedicaría con el pánico que le tengo a las alturas a reparar techos en Miami después que pase un ciclón, o a fabricar vitaminas, pero mientras siga escribiendo todos los miércoles en el Nuevo Herald seguiré el consejo de Jorge Ramos cuando dice que el periodista no puede autocensurarse y que debe opinar exactamente siempre lo que piensa.

Esta historia fue publicada originalmente el 13 de enero de 2015, 2:00 p. m. with the headline "NICOLÁS PÉREZ: La violencia en Francia; Je suis Charlie."

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