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Opinión

DORA FERNÁNDEZ: Por qué China ralentiza su crecimiento

¿Debe el mundo atemorizarse por lo que ocurre con la economía china? Es real que un traspiés del gigante asiático podría desequilibrar los mercados. Los temores se agudizaron con la caída de la bolsa de Shangai y el magro crecimiento del 7% distante del 12.8% que otrora alcanzo esta nación. Ambos acontecimientos dispararon las alarmas porque al estar dentro de una economía globalizada, la dimensión de su influencia puede afectar e incidir en el desarrollo mundial.

Cuando China crecía vertiginosamente como la fábrica barata del orbe, por los escuálidos salarios que recibían sus trabajadores, muchas transnacionales trasladaron sus centros de producción porque era evidente el abaratamiento de costos. En esa etapa se convirtió en el boom, ahora resulta más atractivo el sudeste asiático.

En los últimos tiempos China emitió señales que preocupan seriamente a los mercados, al inyectar 61,000 millones de euros al Banco Central Chino, impulsar su propia moneda digital e ir tras la consolidación de tratados bilaterales de inversiones con Estados Unidos y la Unión Europea. Pero el FMI a finales del 2015 incluyo al yuan chino o reminbi, como también se le conoce en la canasta de monedas de reserva, y se pronunció asegurando que esta moneda no estaba infravalorada.

China es grande pero no es fuerte, dicen voces críticas, y efectivamente podría dudarse de su fortaleza, porque revisando el consumo de los hogares solo llega al 38%, es pobre comparado con la capacidad de gasto de los países de la OCDE, que oscilan entre 60 y 70%. Price Waterhouse indica que la población con mayor capacidad de compra se ubica en las ciudades prósperas: Pekín, Shangai, Guansehon y Shenzhen.

En Pekín, la capitalización de las empresas que cotizan en bolsa es de solo el 45% del PIB en comparación con el 115% de las compañías norteamericanas. Cada hogar chino ahorra el 40% de sus ingresos mientras las familias estadounidenses solo destinan el 13% de sus ingresos. Actualmente China es el mayor exportador de riquezas, sus leyes permiten a sus millonarios invertir en otras latitudes. Además, tienen proyectado para el 2022 incorporar dentro de la clase media al 54% de sus pobladores, es decir, a 630 millones de personas. Aunque todavía tiene millones de hogares sumidos en la pobreza.

Pritchett y Summers, de la Universidad de Harvard, sostienen que China se está actualizando con el mundo desarrollado. Los líderes orientales apuestan por fortalecer el rubro servicios, la innovación y talento, las nuevas tecnologías de información, biotecnología. Considerando la protección del medio ambiente con el uso de energías limpias, fabricando productos de alta gama. Además cubriría su déficit de mano de obra especializada mediante la robótica industrial. Según el Financial Times, en el 2013 China adquirió uno de cada 5 robots industriales vendidos en el mundo. Su estrategia para revolucionar su economía pretende cambiar el rol de gran fábrica barata por el de gran mercado.

Aunque surgen dudas sobre sus estadísticas, China aún representa el 16.5 de la economía mundial. Si bien posee deudas que significarían el 282% del PBI, tiene reservas billonarias y basta revisar las cifras de la OMC del 2015 para corroborar que China y Estados Unidos siguen liderando el ranking de importadores y exportadores de mercancías en todo el orbe, seguidos por Alemania y Japón. Igualmente su participación en el área de servicios es realmente protagónica.

China es el segundo socio comercial de la Unión Europea y posee un importante intercambio comercial con Alemania que asciende al 2.5% de su PIB. Igualmente con países como Australia, Corea del Sur, Japón, etc. Esto no ocurre con Norteamérica, cuyas exportaciones apenas llegan al 0.7% del PIB.

China vive una coyuntura decisiva y necesita eliminar las barreras para invertir, especialmente de su burocracia. Está dispuesta a abrir su mercado a los inversionistas extranjeros dentro de rubros sensibles que solo podían ser operados por compañías chinas como telecomunicaciones, petróleo y gas, tecnología y servicios financieros. Están presionados y saben que la competencia extranjera puede afectar a sus empresas estatales. Es grave el descenso del nivel de crecimiento. Oriente actúa con cautela, tal vez sigue los consejos de Sun Tzu: “Los que no retroceden cuando deben retroceder, serán decapitados”.

Periodista peruana.

Esta historia fue publicada originalmente el 28 de febrero de 2016, 2:54 p. m. with the headline "DORA FERNÁNDEZ: Por qué China ralentiza su crecimiento."

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