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Opinión

ROBERTO CASIN: Vistazos. Cuentistas, incautos e ilusionados

Simpatizantes del senador Ted Cruz observan los resultados de la votación del Super Martes en Houston. Los candidatos republicanos Cruz, Marco Rubio y Donald Trump han dicho que eliminarían el Obamacare de ser electos.
Simpatizantes del senador Ted Cruz observan los resultados de la votación del Super Martes en Houston. Los candidatos republicanos Cruz, Marco Rubio y Donald Trump han dicho que eliminarían el Obamacare de ser electos. Bloomberg

Todavía retumban los ecos de la polémica. ¿Medicina para todos, o más para unos que para otros? ¿Salud pública o privada? Durante décadas, la nación ha pecado de compasiva y dadivosa con el mundo, puertas afuera. Pero acá adentro el asunto se ha vuelto controversial, y tan resbaladizo como la gelatina. Unos defienden a capa y espada sus razones (más claramente, el bolsillo) para dar por hecho que la atención médica no es más que una mercancía; otros, los que no pueden costearse tratamientos clínicos prohibitivos, ni pagarse píldoras que le prolonguen la vida a cambio de sumirlos en la ruina, esgrimen el derecho a la asistencia pública hospitalaria como algo fundamental. Y en esas estamos.

Llevamos años sin librarnos del debate, y de lo que es peor, sin ver la luz. Ni siquiera en la actual campaña electoral los precandidatos a la presidencia han aportado fórmulas factibles o esperanzadoras; ni republicanos ni demócratas. Eso sí, se han halado las tiras del pellejo a rebato. A los espectadores que no siempre son capaces de hilar fino, se les ha brindado un show circense de primera. De modo que por falta de diversión no ha sido. El problema está en la sustancia. En materia de cuidado de la salud ninguno ha conseguido exponer un plan convincente, que dé solución a los sobresaltos que nos embargan.

Todos los aspirantes republicanos: Donald Trump, Marco Rubio, Ted Cruz… han dicho que de ser electos derogarán el Obamacare. El hecho es que mala, buena, regular, inoperante o equivocada, la reforma del sector promulgada por el presidente Obama dio la oportunidad de obtener un seguro médico asequible a millones de estadounidenses que no lo tenían. Y esa gente tiene todo el derecho a saber qué les va a pasar.

Trump ha prometido abolir el Obamacare con algo “genial”, entre otras cosas, promoviendo la “plena competencia” y removiendo barreras que privilegian a las grandes firmas farmacéuticas. En otras palabras, poniendo curitas, no metiendo el bisturí. Cruz aduce que lo derogará, simple y llanamente, porque “la medicina socializada es un desastre”, con la mente puesta quizá en un modelo más como el de Cuba que el de muchos países europeos. Y Rubio ha sido vagamente concreto al referirse a un reembolso tributario que la gente podría utilizar para pagar un seguro médico, sin mayor claridad, por lo que las dudas siguen siendo muchas.

Por el lado demócrata, Hillary Clinton ha reconocido que el acceso a una atención médica asequible es un derecho básico de todos los estadounidenses. Ya era hora de que alguien lo subrayara. La señora se declaró además enemiga acérrima de las grandes firmas farmacéuticas y de seguros de salud, aunque no ha dejado de aceptar de estas millones de dólares en contribuciones de campaña, según un análisis difundido a fines de 2015 por el Center for Responsive Politics. ¿Habrá encontrado la manera de engañar también a las aseguradoras?

Su correligionario Bernie Sanders, tildado de “rojo”, ha puesto de relieve la urgencia de un sistema de salud universal. Enhorabuena. Un Medicare para todos, con el inconveniente —según sus críticos— de que en nueve años un plan así le costaría al gobierno $28 billones, en un país que hoy acumula una deuda superior a los $18 billones. Nada, que todo parece seguir trabado en un patrás y palante del que no nos salvará nadie, mientras el negocio electoral siga siendo el de llenar los mítines y arrastrar a las urnas a votantes ilusionados. Después cuando todo se descuajeringue, la culpa la volverán a tener las víctimas, por incautas. No los cuentistas que las timaron, ni la santísima señora que los concibió.

Periodista cubano

Esta historia fue publicada originalmente el 4 de marzo de 2016, 1:45 p. m. with the headline "ROBERTO CASIN: Vistazos. Cuentistas, incautos e ilusionados."

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