ARMANDO GONZÁLEZ: El Super Martes
Pasó el 1o. de marzo, el políticamente llamado Super Martes, el día en que once estados celebran elecciones primarias y que puede, por sí solo, determinar quién gana la nominación de su partido o se acerca a ese final.
En el Partido Demócrata, con solo dos precandidatos, Hillary Clinton luce inevitable. El senador Bernie Sanders ha agotado sus posibilidades, y quien único puede atravesarse ahora es James Comey, quien no es político, pero es el director del FBI y pudiera recomendar el encausamiento de Hillary Clinton por violar las leyes de seguridad con respecto a comunicaciones electrónicas. Pero ese es otro asunto y lo trataremos cuando sea pertinente.
Lo cual nos trae a los republicanos y al Super Martes. Parece ser que el partido se enfrenta al candidato Donald Trump o a lo que podríamos llamar, en cubano, una “convención trabada”, o sea, una convención donde ninguno de los precandidatos cuenta con los 1,237 delegados que necesita para lograr la nominación presidencial de su partido.
Trump no arrasó a sus oponentes como muchos habían predicho. Pero sí salió victorioso en la mayoría de los estados que celebraron primarias (7 de 11 ) y aumentó el número de delegados en su lista gracias a un grupo de rivales que no quieren aceptar que seguir en la contienda sin señal alguna de poder triunfar es dividir el voto y limpiarle el camino a Donald Trump. Autodivide y perderás. La esperanza es que, colectivamente, puedan evitar que Trump acumule los 1,237 delegados y se llegue a una “convención trabada”.
Pero otra posibilidad pudiera resultar: que una combinación de Ted Cruz, Marco Rubio, John Kasich y Ben Carson desvíen tantos votos entre ellos que Trump siga acumulando victorias con pluralidades de 30 a 40 por ciento y llegue a la convención en Cleveland con más de 1,237. Después del Super Martes, Trump tiene 316 delegados, Cruz tiene 226 y Marco Rubio 106.
Los líderes del establishment republicano, que no quieren a Trump como candidato, estaban entusiasmados antes del Super Martes porque parecía que Cruz y Rubio tenían a Trump a la defensiva. Esos líderes estaban esperanzados en que el Super Martes identificaría a un retador que pudiese ser apoyado por la mayoría de los votantes republicanos. Pero salieron desilusionados.
Trump dominó desde el Sur conservador tradicional hasta el Noreste moderado, ganando siete de los once estados en juego y aumentando su liderazgo en delegados. Las encuestas a boca de urna muestran a Trump obteniendo el respaldo de hombres y mujeres, conservadores y moderados, evangélicos y no creyentes, clase media y clase baja.
Ted Cruz ganó su estado (Texas) y Oklahoma. Ganó Texas por 17 puntos porcentuales incluyendo 35 de los 36 distritos congresionales. Las victorias en Oklahoma y Alaska llevaron a la campaña de Cruz a plantear “una contienda de dos hombres” y, más tarde, el propio Cruz pidió a Rubio, Kasich y Carson (aunque no por nombre) que consideraran, para el bien del país, terminar sus campañas y unirse a él para derrotar a Trump.
Marco Rubio estuvo desafiante ante los resultados y prometió ganar su estado (Florida) en las primarias del 15 de marzo. “Seguiré en mi campaña hasta donde sea necesario y con lo que sea necesario para ser el próximo presidente de Estados Unidos” les dijo a sus trabajadores de campaña en Miami.
Cruz y su campaña están concentrados en Kansas, Kentucky y Louisiana que votaron el día 5 y otros dos estados, Idaho y Mississippi, que votan el día 8 (mañana). Rubio estará dedicado a ganar su estado en marzo 15. Si no lo gana, tendrá que reconsiderar su campaña.
Puede ser posible evitar que Trump acumule 1,237 delegados. Pero es prácticamente imposible pensar que Cruz o Rubio lleguen a Cleveland con sus 1,237.
AGonzalez03@live.com
Esta historia fue publicada originalmente el 6 de marzo de 2016, 0:41 p. m. with the headline "ARMANDO GONZÁLEZ: El Super Martes."