El crucial debate demócrata
Es posible que no me hubiera sentido tan implicada en los debates políticos como hasta ahora y razón tengo. En mi generación no ha habido elecciones tan trascendentes para la nación como estas. Se decidirá la supervivencia de la democracia, o la plena instauración y legitimación de una oligarquía; de la clase media y eliminación de gran parte de la pobreza, la educación gratuita, servicios médicos accesibles a toda la población, más guerras y la vida o la muerte a corto plazo del planeta por el calentamiento global, así de serio.
El del miércoles realizado en Miami por el Partido Demócrata fue una significativa prueba de la importancia de los debates para la toma de decisión de los votantes.
Pero, ¿exagero si digo que estoy en shock? No. Este debate confirmó mi decisión tomada hace tiempo de votar por Hillary Clinton, pero por nuevas razones.
Desde que lo conocí, me gustó la agenda de Sanders, que se define como socialdemócrata. Ha dicho repetidas veces que quisiera que en esta nación existiera un sistema político económico como el de Dinamarca y Suecia, países muy exitosos en riqueza, ética política, y bienestar de sus ciudadanos.
Sus críticas muy severas a Wall Street, al 1 por ciento multibillonario de la población que no le importa el resto de la nación en la que 47.6 millones de personas sobreviven bajo el nivel de pobreza y la clase media se empobrece cada día más, son justas. También sus reclamos de un sistema de salud y educación gratuitos son justos. Pero se han descubierto hechos preocupantes de este candidato. En el debate del miércoles pusieron un vídeo de Sanders hablando sobre su admiración por los supuestos logros de la revolución castrista. Eso sucedió en la década del 70, cuando él era joven y, en aquellos momentos, era comprensible su idealismo, y la propaganda comunista cubana estaba en su más poderoso momento de convicción. Incluso Sanders alabó el sistema de valores establecidos en Cuba. Hillary respondió que un sistema opresor, totalitario, que encarcela y asesina a su pueblo no es el sistema de valores que ella querría para este país.
Contundente respuesta que agradecí. A lo que Sanders, hundiéndose más en este desgraciado instante del debate, dijo que él sabía que en Cuba hay un sistema totalitario, pero no se podía negar los avances en sus sistemas de salud y educación, además “están enviando médicos a todas partes del mundo”. Su admiración por Cuba no ha mermado. Y ahora me entero por un reportaje en The Miami Herald (Bernie Sanders traveled to Communist Cuba and urges a “political revolution”. Will Exile Miami take him Serously?) que siendo alcalde de Burlington, pequeño pueblo de Vermont, Sanders estuvo en Cuba ocho días en 1989 con su esposa para conocer a Fidel Castro, a quien admiraba mucho. No pudo conocerlo. Ya Sanders había estado dos veces en Cuba. Y en la Unión Soviética, y en Nicaragua en 1985, para celebrar el sexto aniversario de la revolución sandinista. “En una región del Tercer Mundo, donde miles de campesinos en la mayor parte de los países latinoamericanos son oprimidos y pasan hambre, Cuba es el modelo de lo que una sociedad podría ser”, dijo Sanders en aquella oportunidad a uno de los pequeños periódicos de Vermont. Un editorial del Daily Herald, de Vermont, expresó que Sanders era un admirador de Fidel Castro y lo que este había hecho por el pueblo cubano. La reportera del Herald Patricia Mazzei llamó al centro de la campaña de Sanders para obtener un comentario sobre este reportaje y no respondieron.
Jamás votaría por Sanders después del debate y del revelador reportaje del Miami Herald publicado ayer. Doy por sentado que perderá en la Florida. Se acabó el apoyo a Sanders si nacionalmente se conoce su verdadera tendencia política.
Tengo confianza en que Hillary podrá derrotar al contendiente republicano, que será el racista, misógino y jactancioso Donald Trump. Ella posee el conocimiento, la experiencia, el talento y la rapidez de su inteligencia para debatir sobre temas importantes con Trump, un ignorante.
Trump es un experto en descalificar y humillar a las mujeres. Ya lo ha demostrado. A Hillary quiere destruirla. Muy hábil para poner en ridículo a quien le disguste, en burlarse de la condición humana de cualquiera –ha hecho chistes sobre los incapacitados–, este hombre es tan pobre que solo tiene dinero y propiedades inmuebles. Para él no hay éxito en la vida mayor que hacer dinero. Dinero y ganar a toda costa en lo que se proponga: un juego de golf, un deal, una discusión, una subasta. Ahora quiere ganar la presidencia de Estados Unidos. Es un peligro de enormes proporciones.
Nuestro estado votará el martes. Por el bienestar y la prosperidad de todos nosotros, de esta nación que amamos y de nuestra casa común, el planeta Tierra, exhorto a los ciudadanos a votar por la más calificada y humana: Hillary Clinton.
Periodista cubanoamericana.
doraamador.com
Esta historia fue publicada originalmente el 10 de marzo de 2016, 11:31 a. m. with the headline "El crucial debate demócrata."