Pesadilla en correo: cómo informarse a qué organización donar
Supongo que a ustedes también les pasa. Temen que el cartero llegue. Lo que hace un siglo era una alegría, hoy en día se ha convertido en una verdadera pesadilla. Las cartas de amigos y familiares en el correo físico pertenecen al siglo pasado. Lo único que llega hoy al buzón son cuentas y pedidos de dinero para caridades. El otro día la copa se rebosó al recibir lo que me pareció ser el colmo. Una carta pidiendo mi contribución para salvar a las abejas. Si hace 20 años nos pedían salvar las ballenas, ahora las desdichadas en peligro son las abejas. Y no es que piense que ellas no tienen derecho a vivir, también hay que salvar a las hormigas, digo yo. Hasta la más pequeña de las criaturas son necesarias para mantener el equilibrio ecológico del planeta.
Pero cómo escoger a quién darle una contribución y a quién no sin que la conciencia te moleste. Cómo saber qué institución es honesta y cuál gasta menos en operaciones y salarios.
A diario el correo trae siete u ocho sobres de organizaciones y asociaciones laicas y religiosas, cívicas y políticas, zoológicas y medioambientales, de enfermos, hospitales, veteranos, ancianos, soldados, niños, misioneros, iglesias, pidiendo una contribución monetaria para ayudar a sanar, salvar, mejorar la calidad de vida, extender su misión, recuperar la dignidad humana de los más necesitados del mundo.
Sin duda, dar es un placer. Dar a sabiendas de que vas a poder mejorar la vida de alguien es una satisfacción instantánea. Saber que con tu generosidad vas a devolverle la vista a alguien, la sonrisa a un niño, o construir un pozo para sacar agua en un barrio rural en un lejano país africano emociona.
De sobra sabemos que la riqueza está mal distribuida. Sabemos también que personas como Bill Gates y Warren Buffett, por mencionar a dos supermillonarios, han puesto sus bienes a merced de instituciones que ayudarán a miles de personas en el mundo. Pero, ¿cómo llegar al resto de los mortales que pueden contribuir con su modesto donativo a mejorar la vida de tantos necesitados? Para eso todavía existe el sistema postal, además del internet. Pero, ¿cómo saber a quién darle sin que haya estafa de por medio?
Precisamente, hay tres entidades en Estados Unidos (watchdogs en inglés) que se dedican a investigar los cientos de organizaciones que recaudan dinero para distribuir y ayudar a los más desafortunados. Según Consumer Reports antes de enviar su cheque, el consumidor responsable debe consultar una de estas entidades:Charity Navigator, Charity Watch, GuideStar, y BBB Wise Giving Alliance, que vigilan y orientan al consumidor. También existe Consumer Digest, que publica una valiosa relación de organizaciones caritativas (2,400 en total) y cómo gastan el dinero (por cada $100 donados, hay un gasto promedio de $35). Por su parte, la Federal Trade Commission (www.consumer.ftc.gov) advierte que antes de contribuir con su óbolo, infórmese lo más posible sobre la institución.
Proyectos válidos y necesitados hay miles en los que depositar su generosidad. Lo terrible es que si alguna vez ha contribuido por correo a alguna de sus caridades favoritas, en un mes los pedidos se habrán multiplicado a siete, en un año serán docenas, y en varios años serán cientos.
He contado los sobres pidiendo dinero que me llegan mensualmente y suman 180. Esto quiere decir que en los 307 días laborables del año habré recibido en el correo más de 1,000 sobres que habré depositado en el basurero. Imaginen la cantidad de papel desperdiciado, la cantidad de sellos gastados, la cantidad de horas manuales que se han invertido en distribuir toda esa correspondencia inútil.
Las estadísticas señalan que por cada pedido que viene de vuelta con alguna donación, han llegado miles y hasta millones que se han ido al basurero municipal. Y que por cada pedido satisfecho hubo 199 rechazos cuyos gastos fueron cubiertos.
Según la lista de Consumer Digest estas son algunas de las entidades cuyos costos de operación son los más bajos, es decir, que por ejemplo, de $49 millones que reciben, en gastos se le han ido $7 millones (Project CURE), Feed the Children gasta $8.88 por cada $100 que recibe. Otros que gastan poco en la operación son Habitat for Humanity, Humane Society, Memorial Sloan Kettering Cancer Center, Shriners Hospitals for Children, Feeding America, International Rescue Committee, CARE, Heifer Project, American Red Cross, Catholic Relief Service y Breast Cancer Research.
A la hora de dar, infórmese bien, y sea generoso.
Escritora y periodista cubana
Esta historia fue publicada originalmente el 14 de marzo de 2016, 9:11 a. m. with the headline "Pesadilla en correo: cómo informarse a qué organización donar."