Opinión

DORA AMADOR: El fracking y el fundamentalismo de mercado

Activistas celebran en el Capitolio del estado de Nueva York en Albany la prohibición contra la fracturación hidráulica promulgada por el gobernador Andrew Cuomo y el Departamento de Conservación Ambiental.
Activistas celebran en el Capitolio del estado de Nueva York en Albany la prohibición contra la fracturación hidráulica promulgada por el gobernador Andrew Cuomo y el Departamento de Conservación Ambiental. AP

El presidente Barack Obama le dio un golpe inesperado otra vez a los fundamentalistas del mercado que niegan –por conveniencia o ignorancia– el peligro del calentamiento global, cuando esta semana anunció que impondrá nuevas regulaciones sobre las emisiones de la industria del petróleo y del gas de metano, gran causante del efecto invernadero y nocivo para salud pública.

“Así como cualquier revolución se come a sus hijos, el fundamentalismo de mercado puede devorar el capital social necesario para el dinamismo a largo plazo del propio capitalismo. Todas las ideologías tienden al extremo. El capitalismo pierde su sentido de la moderación cuando la confianza en el poder del mercado entra en el terreno de la fe. El fundamentalismo de mercado (reflejado en una regulación mínima, en la convicción de que no es posible identificar las burbujas y de que los mercados son siempre claros) ha contribuido directamente a la crisis financiera y al consiguiente deterioro del capital social”, dijo Mark Carney, Gobernador del Banco de Inglaterra. Honestamente, nadie pudo haber descrito mejor lo que está sucediendo en Estados Unidos a una gran velocidad y la falta de integridad y honradez de los CEO de la industria petrolera.

Las emisiones de metano que salen de la extracción de petróleo y del gas, se preveía que aumentaran debido a los avances en la tecnología de fracturación hidráulica, que ha conducido a un boom de energía y, por ende, de ganancia económica de la industria sin precedentes. Pero cuando recientemente un estudio geológico demostró que lo que se preveía era 50 por ciento más alta de lo que se pensaba, se lanzó la voz de alarma para que se detuviera este salidero letal.

Bien, y ¿que es la fracturación hidráulica, o fracking?

El fracking consiste en perforar la tierra a unos 2,500 o 3,000 metros de profundidad inyectando agua, arena y químicos (se estima que unos 750) a altísima presión para fracturar la roca madre que contiene el gas o el petróleo. Una vez lograda la rotura se gira el gigantesco taladro 90 grados, en sentido horizontal, y se continúan perforando horizontalmente las rocas de la tierra profunda entre 1,000 a 3,000 metros de longitud para hacer el pozo. La técnica fue aprobada por el presidente George W. Bush en 2005 para extraer petróleo y gas del subsuelo. Las regulaciones fueron mínimas, hasta ahora.

Los partidarios de la fracturación hidráulica argumentan que los beneficios económicos son enormes por las vastas cantidades de hidrocarburos previamente inaccesibles. Los que nos oponemos queremos hacer ver el impacto terrible de esta técnica de extraer petróleo y gas natural, porque causa una muy peligrosa contaminación de acuíferos y de la atmósfera, y un elevado consumo de agua. También denunciamos que se ha incrementado la actividad sísmica, la mayoría asociada con la inyección profunda de fluidos relacionados con el fracking.

¡Ah! Y muchos de los productos químicos que se fugan hacia la atmósfera y contaminan el agua subterránea son comprobadamente cancerígenos.

Los geólogos han comprobado que puede provocar fuertes terremotos, como el ocurrido en marzo de 2014 en Poland, Ohio, según informó el Boletín de la Sociedad Sismológica Americana (BSSA). El terremoto fue uno de los más fuertes que ha sido vinculado con este método de extracción de petróleo y gas.

Precisamente esta semana el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, prohibió el fracking en todo el estado, lo que tiene de fiesta a los neoyorquinos que en muchas manifestaciones se han expresado en contra de este proceso. La organización “Neoyorquinos contra el fracking” celebrará esta prohibición el próximo 21 de enero.

Los animo a ver dos documentales que explican con las poderosas imágenes in situ, en los estados donde se practica, las consecuencias del fracking: Gasland y Gasland 2, de Josh Fox, y Fracknation, del periodista Phelim McAleer. Los puede ver en Netflix.

Si no se detiene la fracturación hidráulica seguirá la monstruosa proliferación de enfermedades crónicas o mortales, como algunos padecimientos neurológicos, respiratorios y de la piel, sin contar la devastación de la tierra, en la que nada se podrá cultivar.

Fracking en números, un nuevo informe del grupo de Environment America,

encontró que al menos en 17 estados se realiza constantemente, con cerca de 82,000 pozos que operan a nivel nacional.

¿Y nos seguimos preguntando, por ejemplo, por qué hay tanto cáncer?

Una de las respuestas seguras las tiene en las emanaciones de la fracturación hidráulica que tiene fascinados a los ejecutivos de las grandes empresas petroleras, todos ellos fanáticos del fundamentalismo de mercado.

Palabracubana.org

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