Opinión

Estado de cosas en la nación

He pasado varios días la semana anterior en Arizona, donde se esperaba a los cinco políticos -Hillary Clinton, Bernie Sanders, Donald Trump, Ted Cruz y John Kasich- para la función electoral de las primarias republicanas y demócratas, y tengo una visión muy distinta de lo que sucede en la nación, que no tiene nada que ver con la visita de Barack Obama a Cuba.

Por cierto, la visita me ha parecido muy bien, y ya he visto que hasta los más acérrimos opositores a su viaje se han quitado el sombrero ante su discurso, trasmitido por la televisión cubana y que se tuvieron que tragar virtualmente Raúl Castro y sus oficiales. No he sido partidaria de la mayoría de lo que ha hecho Obama, pero sí de este paso muy significativo en nuestra historia, porque les ha demostrado a todos que el propósito del Caballo de Troya sí funciona, hay que entrar tras las murallas para poder difundir el mensaje.

Aunque acepto que un solo anuncio no vende el producto, “una sola golondrina no hace verano”, pero por lo menos escuché por la televisión a alguna entrevistada aprobando la petición de libertad de expresión y de elecciones, algo a lo que antes no se atrevía nadie en Cuba. Esto en sí es sincero, aunque otros oficialistas que se sienten “comprometidos” hayan insistido en que el presidente de Estados Unidos podría quitar él, por sí solo el embargo, porque no quieren admitir que en este país hay un estado de derecho, que no existe en Cuba, y aquí hay que hacerles caso a las leyes aprobadas por el Congreso americano. También han hecho hincapié los “reaccionarios” cubanos en otros asuntos, como la existencia de la base de Guantánamo, etc., para restarle importancia a los pronunciamientos por los derechos humanos que hizo Obama. Pero lo que dijo está muy claro. Ha pedido elecciones libres y respeto por la libertad de expresión, base de las democracias.

¿Pero qué pasa en Estados Unidos que hace que los jóvenes estén protestando contra la política tradicional? ¿Por qué están favoreciendo a Bernie Sanders dentro del Partido Demócrata? Porque el mismo Barack Obama no ha hecho nada realmente socialista en su gobierno. Porque no ha resuelto el problema de la salud completamente, ni el de la educación de los universitarios, que se gradúan y no encuentran trabajo. Porque los jóvenes que votaron ampliamente por él no recibieron el beneficio de sus promesas. Y es que él solo se ha dedicado a mantener un cierto status quo nacional.

Lo que ofrece Sanders es medicare para todo el mundo y universidades públicas gratis, lo que es un verdadero ideal para los jóvenes que tienen que enfrentar el alto costo de los estudios. Hablemos de la educación específicamente, que es un sector que conozco muy bien. Porque el desempleo entre los jóvenes graduados de secundaria y universidad no refleja la baja tasa de desempleo en la nación.

El desempleo de los jóvenes americanos de menos de 25 años podría estar en 16.2 por ciento, comparado con el 5.5 por ciento de la nación. Entre los afroamericanos de 16 a 19 años se estima que es de un 26.9 por ciento, y entre los de 20 a 24 de un 18.9 por ciento. Hay un millón de jóvenes aproximadamente que han desistido de buscar. Hay una gran depresión entre jóvenes graduados de universidades a los que les ha fallado la promesa de que encontrarían trabajo. A menos que quieran limpiar ventanas, lo que no les ayuda a pagar sus préstamos para los estudios.

Se ha dicho siempre que las universidades Ivy League y los excelentes colleges de cuatro años de renombre ayudan con sus redes de contactos, pero aparte de que es muy difícil conseguir becas allí, si se quiere asistir pagando sus cuotas hoy podrían costar más del cuádruple de lo que me costó la carrera de mi hijo hace años. En los 80, eran $15,000 anuales en Dickinson College, Carlisle, Pa., adonde él asistió. Este nuevo curso 2016-17 se anuncia el costo total en la red como de $66,854 anualmente. ¿Qué reporta el gasto incurrido aparte de los conocimientos? Esta es una de las necesidades vitales, la de la educación y el trabajo para los jóvenes que están en el meollo de la cuestión nacional. De hecho, muchos colleges de cuatro años han cerrado sus puertas, un centenar solamente en el noreste del país, la zona de Nueva Inglaterra, donde más abundan. No hay estudiantes. El boom educativo se ha terminado.

Sin embargo, podemos felicitarnos en cuanto al avance de la situación étnico racial de la nación en general, que se refleja en estas mismas elecciones de que estaba hablando al principio. Y para comentarlo prefiero suscribir aquí un párrafo del discurso de Obama en La Habana:

“Pero deténganse y piensen en este hecho sobre la campaña de Estados Unidos que se está llevando a cabo ahora: dos cubanoamericanos en el Partido Republicano han hecho campaña contra el legado de un hombre de raza negra que es el Presidente, mientras han discutido que cada uno tendría más posibilidades de derrotar al candidato demócrata, que será una mujer o un socialdemócrata [léase socialista]. ¿Quién habría apostado por eso en 1959? Esa es la medida de nuestro progreso”.

Es cierto. Nadie hubiera pensado en un cuadro político similar cuando llegué a este país en 1960. Eso es lo que hace una gran democracia, tiene la capacidad de cambiar para mejor, de superarse en sus aspiraciones y en sus logros.

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