Opinión

Obama: un confuso respeto a las víctimas

El presidente Barack Obama baila tango con una bailarina profesional durante una cena de Estado en el Centro Cultural Kirchner, en Buenos Aires, el pasado 23 de marzo.
El presidente Barack Obama baila tango con una bailarina profesional durante una cena de Estado en el Centro Cultural Kirchner, en Buenos Aires, el pasado 23 de marzo. AP

Mucho se ha escrito en las últimas dos semanas sobre la visita del presidente Obama a Cuba y Argentina pero, antes de exponer mis impresiones quiero dar crédito al presidente Obama por su excelente discurso en el Teatro Nacional de La Habana donde superó con creces las pobres o ausentes expresiones de otros líderes, políticos y religiosos, que lo han precedido en visitas anteriores.

Pero comencemos con la escena en la pantalla del televisor, dividida verticalmente: en un lado, el mundo real del terrorismo global en Bruselas. En el otro, el mundo de fantasía en que vive Obama en el que romantizar a una insignificancia geopolítica como Cuba es considerado un gran logro para la diplomacia americana.

Cuando el crimen terrorista de Bruselas sucedió, muchos observadores argumentaron que Obama debía suspender su viaje y regresar a Washington. Yo me permito discrepar. Tres terroristas suicidas no pueden controlar el itinerario del presidente de Estados Unidos. Más aún, la próxima parada del Presidente, Argentina, acaba de elegir un presidente que ha roto con el pasado Peronista corrupto y se muestra amistoso hacia Estados Unidos.

Eso sí, Obama podía haber eliminado su visita al Estadio Latinoamericano. ¿Qué mensaje es el hacer el wave con Raúl Castro mientras las autoridades belgas recogen pedazos de seres humanos del piso del aeropuerto de Bruselas?

Días después, yo no tengo objeción con el presidente Obama rindiendo respeto a los argentinos que desaparecieron y murieron durante la dictadura militar de 1976-1983. Pero habría sido mucho más apropiado si Obama hubiera hecho lo mismo por las víctimas del régimen de los hermanos Castro. La dictadura en Argentina duró 7 años. Los Castro ya van por 57.

Más aún, Obama posó para una fotografía en La Habana donde el trasfondo es una imagen lumínica de Che Guevara, el principal responsable de la oleada de fusilamientos en Cuba en 1959 y después.

¿Por qué, entonces, Obama no dedicó tiempo ni esfuerzo en honrar a las víctimas de un régimen que, por más de medio siglo, ha tiranizado a un pueblo?

Yo sugeriría que, rindiendo tributo a las víctimas argentinas, le da a Obama una oportunidad más para pedir perdón, públicamente, por los “pecados” de Estados Unidos. Fue una oportunidad más para Obama de decir que “Estados Unidos debe examinar su política exterior”, que “Estados Unidos se demoró en salir en defensa de los derechos humanos”. Esto no quiere decir que la política exterior de Estados Unidos en Latinoamérica esté exenta de crítica. Por el contrario. La junta militar argentina fue una rara causa de desacuerdo entre Ronald Reagan y Margaret Thatcher durante la guerra de las Malvinas en 1982. En un esfuerzo por contener el avance comunista en América Latina, Estados Unidos toleró regímenes despóticos. Estados Unidos no debe tolerar dictaduras que asesinan a su propio pueblo cualquiera que sea su disposición ideológica.

Todo esto hace la renuencia de Obama a rendir tributo a las víctimas de los Castro una contradicción atroz. Y hace pensar que no lo hizo porque no le daba oportunidad para, una vez más, pedir perdón por la política exterior de Estados Unidos.

Para terminar su visita a Argentina, Obama quizás habría sido más inteligente y decir “No” en lugar de lucir como un poste de alumbrado mientras una bella argentina bailó un tango alrededor de él. Debemos estar agradecidos que no se le ocurrió tirar el primer lanzamiento en el juego de béisbol en La Habana. Obama no ha lucido bien anteriormente tratando eso.

Como mencioné antes, muchos observadores dijeron que Obama debía haber regresado a Washington inmediatamente después del ataque terrorista en Bruselas para… eso nadie lo aclaró. Yo no me uno al coro porque Obama habría metido las narices en asuntos de estado.

Mejor que emplee su tiempo haciendo la “ola” con Raul Castro o practicando “diplomacia de tango” en lugar de meterse en cuestiones de gobierno donde ha probado ser aún más inepto que bailando tango.

AGonzalez03@live.com

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