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Opinión

Colombia: Dolor de patria

Manifestantes participan en una marcha contra el gobierno de Colombia hoy, sábado 2 de abril de 2016, en la Plaza de Bolívar en Bogotá (Colombia). Miles de opositores colombianos salieron hoy a las calles de más de veinte ciudades del país para manifestarse en contra del Gobierno del presidente Juan Manuel Santos.
Manifestantes participan en una marcha contra el gobierno de Colombia hoy, sábado 2 de abril de 2016, en la Plaza de Bolívar en Bogotá (Colombia). Miles de opositores colombianos salieron hoy a las calles de más de veinte ciudades del país para manifestarse en contra del Gobierno del presidente Juan Manuel Santos. EFE

Tengo dolor de patria. Lo sentí hace unas semanas en uno de los viajes a mi país natal Colombia y si bien encontré muchas cosas buenas como ya es costumbre, una economía pujante, el encanto de su gente, sus hermosos paisajes, un turismo incrementado, y multinacionales por doquier, también experimente varios sin sabores. La pobreza en algunos sectores del país y la falta de oportunidad para la clase media causan (como desafortunadamente pasa en otros sectores de Latinoamérica) que le intenten robar a uno un equipaje en un aeropuerto, o que rompan el vidrio de un taxi durante una protesta en ciudades como Bogotá. Hay que ir alerta.

Pero el dolor de patria es más profundo y va más allá, y en realidad llegó a su punto más alto cuando esta semana cubrí una protesta pacífica en actos, pero guerrera, en palabras, frente al consulado de Colombia en Miami. Decenas de colombianos gritaron “renuncia, Juan Manuel Santos” y mostraron su descontento en referencia a la manera en la que está siendo gobernado el país. Los presentes, incluido el ex candidato presidencial Oscar Iván Zuluaga, que me contó que se lanzaría de nuevo a la presidencia al salir Santos, criticaban fuertemente la dirección en la que está siendo llevado el país. Una dirección que además temen que de llegar un guerrillero a hacer política, termine, según ellos, en una situación utópica de “socialismo del siglo XXI” como el de Chávez en Venezuela, que tanto amenaza a Latinoamérica. Para mí, estamos lejos de ahí. Por ser optimistas.

Y es que sin estar yo totalmente de acuerdo con las políticas de Uribe, ni de Santos, volver a ver al país en tal división es complicado. Aclaremos que Colombia nunca ha dejado de estar dividida. Y la división más grande que hay es la social. Algunos muy ricos, muchos pobres, y la combatiente clase media. Colombia es un país que ha sangrado y llorado vidas humanas por décadas, y cuando el ex presidente Álvaro Uribe llegó al poder, se reorganizó en parte. Hubo alguna unidad, y por primera vez en décadas la economía se vio mejor y el país fue más seguro. También existió mucho descontento con el estilo de gobierno de Uribe, con el manejo del paramilitarismo (grupos igual de delincuentes que las guerrillas), y sus ministerios. Con Santos, en su primera elección, el país eligió la continuidad de Uribe, pero empezaron los cambios de estilo de gobierno, y las ansias del presidente Santos de lograr una paz con la guerrilla por la vía diplomática. Profundamente dividido, pero con las mismas ansias de paz, el país confió en Santos y lo reeligió, pero ya con otros respaldos políticos, y hoy el Centro Democrático, el partido de Uribe, reclama a este gobierno.

La credibilidad de Santos, de acuerdo con una reciente encuesta colombiana, ha caído a su lugar más bajo, y al pueblo se le nota claramente que está confundido. Estuve de acuerdo con los diálogos con las FARC, mas hoy me pregunto si no se iniciaron en el momento indicado. De repente ningún momento es indicado para negociar con terroristas. La guerra, de la manera que se lleva a cabo en Colombia, tiene profundas razones de años de conflicto, desigualdad y maltrato tanto de civiles como de uniformados.

En esa campaña por la paz con la que fue reelecto el presidente Juan Manuel Santos, la de la paloma blanca, y todos vestidos de blanco, la cual siguieron muchos medios en Colombia, que abiertamente apoyaron al gobierno por medio de comerciales de televisión, radio y sus mismos periodistas diciéndole SÍ al proceso, tiene la esperanza de muchos colombianos que no solo no quieren más FARC, quieren oportunidad. Es responsabilidad del presidente manejar la situación y restaurar la confianza no solo en su gobierno, sino en unir al país. De lo contrario, no auguro nada bueno.

Periodista y presentadora de televisión y radio.

Siga a Sabina Covo en Twitter: @ sabinacovo

Esta historia fue publicada originalmente el 2 de abril de 2016, 0:43 p. m. with the headline "Colombia: Dolor de patria."

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