Desconexión con los logros de Obama
Como ha sido mi costumbre en los últimos meses, el día que se publica el reporte de empleos del mes anterior, comienzo esta columna hablando del tema. En esta ocasión estamos ante el mes número 73 de crecimiento seguido. Se crearon 215,000 nuevos puestos de trabajo en marzo, lo que significa una cifra un poco más alta de la esperada de 205,000. El desempleo está a un 5%, es decir, lejos, muy lejos, de aquel apocalipsis pronosticado por los miembros de Partido Republicano cuando el presidente Obama asumió la presidencia. Pero creo que es significativo mencionar que no solo se trataba de la persona del Presidente, sino de sus políticas económicas, lo que, según estos, nos llevaría al desastre.
En las dos campañas en las que fue candidato Barack Obama, se dijo y se repitió hasta el cansancio que la vía para el empleo y el mejoramiento de la economía era recortar impuestos a los más ricos y recortar el presupuesto, sobre todo en lo concerniente a ayudas del estado a las personas. Se dijo que el plan de salud del presidente sería un completo desastre; en el colmo de la difamación, se llegó a hablar hasta de paneles de muerte.
Con respecto al cambio climático, para esa farsa la solución era “Perfora, bebé, perfora” (“Drill, baby, drill”), y aquello de las energías alternativas sería también desastroso para la economía. Pues hoy por hoy la industria de las energías alternativas crea nuevos puestos de trabajo y cada día se hace más fuerte, ayudando en parte a que Estados Unidos sea menos dependiente energéticamente. Sí, la producción de petróleo también ha aumentado, pero no con el desmadre que clamaba el GOP y, sobre todo, sin dejar a un lado las regulaciones para la industria con respecto a sus emisiones de gases.
Porque ese era el otro gran punto en la agenda: desregular. Según los candidatos, precandidatos y líderes del GOP, la única forma posible de que Estados Unidos se recuperara de la durísima crisis económica en la que se encontraba, era desregulando (más) a toda la empresa privada en su conjunto. “Quitarse del camino”, gritaba un gobernador. Por mi parte lo que veo es que una de las industrias que continúa entre las más desreguladas ha traído un dolor y sufrimiento a las familias que hace mucho se pudo haber evitado, de no ser porque es la dueña del lobby más poderoso de la nación: la industria de las armas.
Pero más allá de los logros del gobierno, es cierto que la clase trabajadora norteamericana ha sido golpeada duramente en las últimas décadas. La globalización le ha cobrado su cuota. Los tratados de libre comercio han trasladado muchas de las fábricas a otras partes del mundo, donde tanto bienes como servicios se producen y brindan a precios mucho más bajos. Esto ha generado un descontento masivo en una parte de la población, y uno de los que más lo ha capitalizado es Donald Trump, que aborrece estos tratados, y es hoy líder en número de delegados y en las encuestas, precisamente del partido que más aboga por este tipo de tratados.
Al mismo tiempo estos mismos votantes rechazan Obamacare, que es una forma de asegurarse una buena cobertura de salud más allá de sus ingresos, y políticas como educación pública desde kindergarten (lo que sería un gran alivio para muchas familias) o como el aumento del salario mínimo.
Quizá la desinformación a la que han sido sometidos haya creado esta confusión, que se ha traducido en la gran desconexión con sus bases, que tiene apellido de millonario neoyorquino.
Escritor colombiano.
www.pedrocaviedes.com
Esta historia fue publicada originalmente el 2 de abril de 2016, 1:32 a. m. with the headline "Desconexión con los logros de Obama."