Urgentes reformas para Perú
Perú es un país que amas u odias pero que jamás olvidas. Los peruanos lo llevamos en la sangre. Es imposible ignorar su historia, música, geografía, magia y cultura. Posee una franja costera con cientos de playas. Su ande indescriptible como Machupicchu en Cusco, sus nevados de Huaraz o los colores festivos que caracterizan sus atuendos nativos.
Allí está Puno a casi 4 mil metros, con pequeños pastores aymaras de mejillas enrojecidas, ellos caminan descalzos y cada invierno algunos mueren por el frío inclemente. Pese a la majestuosidad de sus montañas, ríos o Amazonía nada conmueve a sus políticos, quienes danzan indiferentes entre la corrupción y la violencia, ignorándola como si una melodía interminable los hubiese narcotizado o un karma que arrastrara esta preciosa nación.
Ante las elecciones presidenciales, el pueblo decepcionado de la política al estilo peruano sabe que Vallejo era preciso al decir: “hay, hermanos, muchísimo que hacer”. Aún prevalecen intereses que le impiden avanzar. Durante décadas la mayoría atestigua en silencio el festín que significa la contienda electoral con miles pugnando por alcanzar una curul y ser congresistas.
Puede denominarse miopía la actitud del elector, cuando se trata de elegir el líder que produzca el cambio. Quizás actúa confundido por la realidad peruana que exportamos. Perú necesita cambiar la improvisación por la planificación con una proyección a 50 años. Desarrollar proyectos que posibiliten cambios estructurales dentro del sistema educativo público, establecer con la sociedad civil una red de seguridad ciudadana y renovar la infraestructura vial, sin olvidar la salud porque los peruanos están desprotegidos, con hospitales que colapsan por la antigüedad de sus instalaciones y donde el enfermo debe llevar su propia jeringa o alcohol, esperar años por una cirugía.
Es necesario elevar el nivel de la educación pública de tal manera que nuestros niños puedan conocer sus derechos, deberes y nuevas tecnologías, incorporando carreras técnicas gratuitas. Urge propiciar una comunicación correcta en idioma nativo y en inglés, de lo contrario los jóvenes más humildes no tendrán herramientas para enfrentar el futuro. Los gobernantes deben pactar con los medios de comunicación para impulsar la formación mediante programas didácticos que fortalezcan nuestra cultura.
Cinco millones de electores peruanos no superan los 30 años, pertenecen a una generación llena de esperanza: ¿Qué porcentaje de esta población tuvo acceso a una buena educación? Los hijos de miles de familias sin recursos no culminan la secundaria, además no pueden costear sus estudios universitarios.
Perú pudo superar pruebas como el terrorismo. Ahora la delincuencia amenaza la tranquilidad ciudadana. Ni los custodios del orden tienen seguras sus propias vidas. En la capital, desde las prisiones los delincuentes usan móviles para cometer fechorías. Lima empieza a ser un lugar peligroso para transitar y vivir porque campea la inseguridad. En provincias, quienes conducen una mototaxi, taxi o tienen un pequeño negocio son obligados por las bandas a pagar cupos; de lo contrario, ponen en riesgo su integridad física. ¿Qué ofrecemos al turista? Caminos inseguros e intransitables.
Esta nación produce oro, plata y otros minerales. La naturaleza es prodigiosa, tiene alpaca y artesanos maravillosos que viven en la pobreza. Para los inversionistas extranjeros es El Dorado porque su atractivo radica en los míseros sueldos que se pagan por mano de obra, sin derecho a seguridad social, laboran en talleres clandestinos. Esto debería regularse aunque se trate de trabajo eventual.
Por supuesto existen historias de peruanos exitosos, cientos de miles han incursionado como pequeños empresarios, como emprendedores creativos, pero una mayoría constituye esa economía informal que desconoce cómo importar o exportar. Todavía prevalece la idea del “cholo barato”. Existen grandes empresas que cumplen tributando al Estado, pero también algunos gobernantes otorgan muchas regalías, mientras persiguen al mediano contribuyente. La gente duda del destino de los impuestos. Es necesario crear una cultura tributaria, no atemorizarlos sino convencerlos con obras de que ese es el camino para reconvertir un país.
Cada nuevo presidente opta por destruir, borrar del mapa los proyectos iniciados por su antecesor. Hay que erradicar esa mala costumbre y pensar más en el futuro. Ardua tarea le espera al próximo gobierno. Que esta elección se convierta en una nueva opción, con ética, y que signifique una oportunidad para todos los peruanos.
Periodista peruana.
Esta historia fue publicada originalmente el 31 de marzo de 2016, 4:54 p. m. with the headline "Urgentes reformas para Perú."