Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Opinión

Perú: Cinco esquinas electorales

La candidata presidencial peruana Keiko Fujimori (der.), del partido Fuerza Popular, saluda a sus simpatizantes en San Juan de Lurigancho, un barrio pobre en las afueras de Lima, el pasado 22 de marzo.
La candidata presidencial peruana Keiko Fujimori (der.), del partido Fuerza Popular, saluda a sus simpatizantes en San Juan de Lurigancho, un barrio pobre en las afueras de Lima, el pasado 22 de marzo. AP

A horas de la cita que este domingo tienen los peruanos con las urnas, está claro que de la decena de postulantes a la Presidencia que continúan en liza –idos los dos que se fueron en febrero y los siete que se llevaron los idus de marzo (dos excluidos por la autoridad electoral y cinco retirados)– solo cinco tienen reales posibilidades de pasar a la previsible segunda vuelta electoral.

Pero más que por un liderazgo o un rostro, se estará votando por un plan de gobierno que nadie lee y con ello optando entre el sistema económico liberal en vigencia, defendido por Keiko Fujimori, Pedro Pablo Kuczynski y Alan García, y uno socialdemócrata, de Alfredo Barnechea, o de izquierda socialista, de Verónika Mendoza. Sí, no es mucho pero es lo que hay.

Keiko Fujimori (40), a la que las encuestas adjudican un tercio del voto, lleva más de media vida en la política: fue primera dama (1994-2000) hasta que su padre, Alberto Fujimori, renunció a la Presidencia, acosado por las denuncias de corrupción y de delitos contra los derechos humanos que han terminado con él en prisión. En el 2006 fue elegida congresista y en el 2011 tentó por primera vez la Presidencia, siendo derrotada por Ollanta Humala en segunda vuelta.

Política por ADN y administradora de empresas por la Universidad de Columbia, entendió que el voto antifujimorista, más que uno humalista, le había cerrado el paso, y decidió reconstruir su partido, Fuerza Popular (FP). Ha recorrido el país provincia a provincia, guillotinado buena parte de la guardia vieja del movimiento –congresistas y ex ministros demasiado “albertistas”– y promovido un discurso propio, moderado, “keikista”, intentando convencer al elector para desayunar su fujimorismo descafeínado.

Por su parte, Pedro Pablo Kuczynski (77) ha edificado su carrera política sobre la base de su desempeño como ministro de Economía, cargo que suele conllevar la maldición eterna pero que a él le ha dado gran popularidad. Hijo de un médico alemán y una profesora francesa, alcanzó el tercer puesto en los comicios del 2011.

PPK ha fundado su propio partido, Peruanos por el Kambio (sí, las iniciales de su nombre), al que ha dedicado total actividad. En términos económicos, los sondeos le ubicaban en segundo lugar con una tasa de crecimiento cero, obligándolo a un rush final, a expensas de su edad.

Al expresidente Alan García (66), en cambio, parecen energizarlo las jornadas electorales, donde se le ve bailar y dar interminables discursos. Busca un tercer mandato y aunque a su Alianza Popular (coalición entre su Partido Aprista y el otrora archienemigo derechista Partido Popular Cristiano) se le augura un lejano quinto lugar, él asegura poseer un voto oculto –vergonzante, dicen sus detractores– que le llevará a la segunda vuelta.

Algunos quieren ver en Alfredo Barnechea (63) un outsider, pero es solo un candidato atípico: un serio analista y politólogo que regresa a la política activa. Joven estrella del periodismo televisivo a fines de los 70, se afilió al Apra, del que en 1983 fue candidato fallido a la alcaldía capitalina y, en 1985, diputado. Renunció al PAP en 1987 cuando Alan García anunció la nacionalización de la banca.

Tres décadas después, postula por Acción Popular (AP), el partido del ex presidente Fernando Belaunde, cuyo legado reclama. Hasta hace dos semanas disputaba el segundo puesto con PPK y Verónika Mendoza, pero se habla de un frenazo. Sus detractores le acusan de soberbia, lo que niega su entorno explicando que, pese a ser un intelectual harto campechano, le es difícil integrarse al showbiz electoral.

La nueva esperanza de la izquierda, Verónika Mendoza (35), fue militante fundadora del Partido Nacionalista Peruano (PNP) de Ollanta Humala y cercana colaboradora de Nadine Heredia. Congresista desde el 2011, renunció al PNP luego que unos disturbios en su natal Cusco dejaran dos activistas antiminería muertos.

Sicóloga, encabeza una alianza de la atomizada izquierda peruana, que bajo el nombre de Frente Amplio (FA) levanta las banderas de la “Gran Transformación” del Humala auroral. La diferencia con este no es solo que ella asegura que no cambiará su plan de gobierno, sino que los analistas temen que, llevada por sus aliados más recalcitrantes, incluso lo radicalice.

Periodista y editor.

Esta historia fue publicada originalmente el 7 de abril de 2016, 11:43 a. m. with the headline "Perú: Cinco esquinas electorales."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA