La economía de los $15 y los candidatos presidenciales
Para el magnate de bienes raíces Donald Trump, con respecto a la nominación republicana muy poco o nada, está seguro. El haber perdido Wisconsin le da un impulso a su principal rival, Ted Cruz, que, si bien sigue lejos en número de delegados necesarios para ganar en la convención, limita a Trump para obtener el número mágico. En una reunión pública un votante le preguntó qué hacer con el tema del salario mínimo en la mayoría de los estados donde, en relación con el costo de la vida, es muy bajo. El movimiento de los 15 dólares existe para lograr, por medio de la democracia, que esa cifra sea el salario mínimo, pero hay oposición. Donald Trump tuvo su respuesta, tan particular como él.
Prometió que los que tienen un salario mínimo saldrían del mismo porque él restablecería la economía de tal forma que las empresas podrían subirlo fácilmente. Es decir, le pasó la pelota a la empresa privada. ¿Significa esto más ganancia para la empresa, o más responsabilidad social y en realidad un alza en los sueldos? Estados Unidos recientemente apuesta más que nada a una economía de servicios, puesto que la manufactura, con todo y los esfuerzos de la actual administración, sigue teniendo costos mucho más asequibles y bajos en otros países. La misma línea de ropa de Donald Trump no se fabrica en Estados Unidos. Aunque el magnate ha prometido mudar sus fábricas.
Por su parte, su rival Ted Cruz dijo esta semana que subir el salario mínimo a $15 la hora le haría daño a las minorías y a los adolescentes. Según Cruz, cada vez que se sube el salario mínimo mediante una ley, miles pierden sus empleos. Usualmente, según él, son las minorías las que pierden. La pregunta del millón tanto para Trump como para Cruz es cómo hacer para que las empresas ganen más, y suban sueldos, y no despidan. Conozco decenas de personas con el mismo sueldo o muy similar hace años en grandes empresas multinacionales prósperas.
El salario mínimo a nivel federal está en este momento a $7.25. Entre los demócratas tampoco hay apoyo total a que el salario mínimo se suba a $15. La exsecretaria de Estado Hillary Clinton lo quiere entre $11 y $12, mientras que el presidente Barack Obama tampoco abogó por el $15. Bernie Sanders sí quiere los $15, y aunque en muchos casos lo han llamado irrealista, dos estados ya adoptaron la ley. Pero ha tenido más éxito a nivel estatal que federal. Y tiene sentido: cada estado tiene una economía muy distinta de los otros. Entender cómo Bernie Sanders mejoraría la economía tampoco es sencillo. Los candidatos en esta ocasión se han concentrado más en ataques personales que en propuestas entendibles.
Lo que sí está claro, sea el salario mínimo $7 o $15, es que la desigualdad no debe seguir creciendo en Estados Unidos. Porque entonces en vez de acercarnos a un país más justo, nos pareceríamos más a la lucha de clases que existe en Latinoamérica. De la que tanto se lucha por salir en nuestros países de origen.
Periodista y presentadora de televisión y radio.
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Esta historia fue publicada originalmente el 9 de abril de 2016, 0:05 a. m. with the headline "La economía de los $15 y los candidatos presidenciales."