La voz del pueblo y otras falacias
Mi diccionario define “falacia” como “un error de razonamiento basado en una premisa falsa”.
La falacia más repetida en la campaña presidencial republicana es que si Donald Trump reúne cerca (pero menos) de 1,237 delegados en la Convención Republicana en su aspiración a la nominación presidencial y la Convención elige a otro aspirante, la Convención habrá ignorado “la voz del pueblo”. Eso hará que los votantes republicanos se sientan ultrajados, que muchos no salgan a votar en noviembre y que, aún algunos, voten por el candidato demócrata.
Donald Trump, en más de una ocasión, ha hecho amenazas veladas de que se postularía como candidato de un tercer partido si el Partido Republicano “le falta el respeto”. Y, claro, Trump definirá lo que él considera “respeto”.
Si los votantes republicanos creen que nominar a otro aspirante es “ignorar la voz del pueblo” porque Trump logró más delegados, aunque menos de los 1,237 que requieren las reglas del partido, esos votantes estarán apoyando una falacia, un error de razonamiento basado en una premisa falsa. Porque la verdad es que Trump no ha logrado la mayoría de los votos en ningún estado. En otras palabras, el voto anti-Trump ha sido la mayoría en todas las primarias. “La voz del pueblo” ha sido, consistentemente, contraria a la nominación de Trump.
La ilusión de que Trump atrae a la mayoría de los votantes republicanos se ha mantenido por la fragmentación producida por el número de aspirantes republicanos a la nominación presidencial (que en un momento llegó a 17). Si algo debe examinar el Comité Nacional Republicano es como evitar las esperanzas ilusorias de hombres honestos como Rick Santorum, Mike Huckabee y otros que están llenos de buenas intenciones pero no tienen el arrastre político necesario para ser seriamente considerados.
El primer resultado práctico de la fragmentación producida por tantos aspirantes es el espectáculo de “debates” que, en esta campaña republicana, hubo que dividir en dos para acomodar a tanta gente porque todos no cabían en el escenario.
El otro resultado práctico es que el voto anti-Trump se dividió en varios pedazos y Trump terminó ganando pluralidades, pero no mayorías, en todas las primarias que ganó.
Esta no es la primera vez que la mayoría conservadora del Partido Republicano se ha dividido de tal manera que alguien que no es conservador termina siendo el nominado. Así es como, en 2012, Mitt Romney fue el candidato y los republicanos perdieron las elecciones. Así es como los republicanos, este año, pueden terminar con Trump de candidato y, una vez más, perder las elecciones.
Trump ha demostrado, y continúa demostrando, que carece del conocimiento elemental, y a veces conocimiento alguno, de las complejidades de ser Presidente de Estados Unidos. La ignorancia, de por sí, es suficientemente peligrosa. Pero la ignorancia en un personaje cuyo egocentrismo es la principal característica de su personalidad y que orgullosamente proclama ser su mejor asesor, es ignorancia incorregible. Trump podrá rodearse de las mejores mentes del país, pero no le servirá porque todos serán parte de la decoración.
Barack Obama ya ha demostrado los desastres que un presidente puede crear cuando ignoró las advertencias de los principales líderes militares del país, retiró las tropas de Irak y le entregó el territorio a ISIS. La crítica pública contra el presidente Obama por parte de cuatro de sus ex-secretarios de Defensa y varios generales de cuatro estrellas demuestra que teniendo asesores con amplios conocimientos y experiencia no puede compensar por un presidente testarudo y obstinado.
Las elecciones no se llevan a cabo para hacernos sentir bien cuando votamos sino para seleccionar a alguien con los conocimientos y el carácter para confiarle nuestras vidas y el futuro de la nación.
AGonzalez03@live.com
Esta historia fue publicada originalmente el 17 de abril de 2016, 0:26 p. m. with the headline "La voz del pueblo y otras falacias."