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Opinión

El Estado incorporado

La actriz Rosario Dawson participa en una manifestación frente al Capitolio de Washington, el viernes pasado, exigiendo un límite a las donaciones políticas de las corporaciones.
La actriz Rosario Dawson participa en una manifestación frente al Capitolio de Washington, el viernes pasado, exigiendo un límite a las donaciones políticas de las corporaciones. AP

Los estados están en transición en Europa lo mismo en Rusia, China, Estados Unidos y dondequiera que hayan economías industriales y post industriales.

El dinero y el comercio se han vuelto apátridas. Las corporaciones están ‘incorporando’ los gobiernos, haciéndolos sujetos a sus intereses, la cola que menea al perro. La crisis republicana surge de esto, de la pérdida del interés nacional entre quienes manejan los mercados y mueven al gobierno. El fenómeno es de raíces múltiples.

Italia, Polonia, Francia, Hungría, Inglaterra, Alemania, Grecia, Estados Unidos y más, están sujetos a olas aparentemente incontenibles de inmigrantes y refugiados de todo tipo. La reacción se presenta como otra ola, nacionalista esta vez.

Los estados están siendo ‘reformados’ por tres fuerzas que borran las fronteras tradicionales: el desplazamiento de masas, la economía corporativa y un síndrome de impotencia psico-sexual*. El ‘nacionalismo’ es una consecuencia.

Las clases media y trabajadora son incapaces de frenar su disminución en la sociedad actual, la pérdida de su poder adquisitivo y el incremento de su inseguridad. Las élites, por su lado, están perdiendo el control que ejercieron sobre la moral social y religiosa de la población. Es un síndrome aprovechado por Trump, Cruz y Sanders (también) con promesas para paliar su impotencia. No es que lo hayan creado, ellos no concitan las masas, las concita el resentimiento de su impotencia… y la del estado.

El antiguo estado corporativo de corte fascista controlaba su economía a través de monopolios. El nuevo estado incorporado ha perdido ese control. El dinero está abandonando su identidad nacional y las corporaciones compran, sobornan y mueven gobiernos según intereses globales. El mundo se les ha vuelto chico, tienen el control efectivo del estado convertido en mercado de influencias compradas con dinero legal.

Los partidos se anulan mutuamente en el gobierno, manejados por corporaciones que prosperan en medio de su impotencia, la del estado y de la población, impotencia triple.

El nacionalismo blanco, porque eso es lo que hay aquí y en Europa, surge junto al estado incorporado. Su bandera la disputan Trump y Cruz en casa. Antes la disputaron el resto de los precandidatos de su partido, tablistas de las olas de impotencia… pero no son sus líderes, no las jalan, las corren, las aprovechan.

Se está dando un reordenamiento del poder. Las olas migratorias, las corporaciones, el narcotráfico, el terrorismo, etc. se mueven y actúan con poco o ningún control efectivo del estado.

Al chiquito lo pelan mientras el grande se abriga: Dos tercios de las corporaciones americanas pagaron 0.0 dólares en impuestos federales del 2006 al 2012. La clase trabajadora mientras tanto tiene que pagar a plazos lo que adeuda en impuestos… y con interés.

La actual lucha en el Partido Republicano, esa que aparenta ser entre Trump, el comité nacional y sus líderes en el Congreso, es en realidad una pelea de los intereses que manejan al gobierno. Ahora, hay que ser claros, Trump tampoco irá contra ellos, su dinero está con los grandes intereses pero explota la impotencia de un público al que le va con figuras y posturas para ganar.

Trump, Cruz y Sanders montan las olas del descontento. Hillary y Kasich navegan los mares de la normalidad actual. Mi apuesta: Las primarias están llegando a su recta final. Luego vendrá la convención republicana del 18 al 21 de julio en Cleveland y la demócrata la semana del 25 de julio en Filadelfia. Nos dejarán un tablista, Cruz o Trump, y un velero de normalidad y –algunos dirán– aburrimiento, Hillary. Con el viento de la normalidad navega el velero, con las olas del resentimiento corre el tablista. ¿Qué prevalecerá, el viento o las olas?

*El término aplicado a la política es del Dr. Jay Ogilvy, de Stradfor, firma de inteligencia global.

Periodista, escritor y filósofo peruano.

Esta historia fue publicada originalmente el 18 de abril de 2016, 9:14 a. m. with the headline "El Estado incorporado."

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