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Opinión

Elecciones 2016: aumenta la tensión

El candidato republicano Donald Trump vota en las primarias de Nueva York este martes. El magnate se ha quejado del sistema del Partido Republicano para elegir a sus candidatos.
El candidato republicano Donald Trump vota en las primarias de Nueva York este martes. El magnate se ha quejado del sistema del Partido Republicano para elegir a sus candidatos. Getty Images

No ha llegado el verano, pero la temperatura de las campañas electorales aumenta. Por una parte, Donald Trump oscila entre un intento frustrado de ser más disciplinado y hacer las paces con los miembros del Republican National Committee (RNC); por otra, insiste una y otra vez que el sistema electoral del partido está rigged, o sea, diseñado para que resulte electo el candidato que conviene a los jerarcas y no a los votantes. Amenaza habrá consecuencias, incluso violentas, si a pesar de haber ganado se le niega la nominación.

Ted Cruz por su parte avanza en obtener delegados, aunque matemáticamente le sea casi imposible que llegue a la cifra mágica de 1237. Sí puede lograr que tampoco lo haga Trump, y que haya una segunda, y tercera votación.

No sería la primera vez en la historia que esto sucede. El ejemplo más famoso fue la nominación de Abraham Lincoln en 1860 contra su rival Stephen A. Douglas, que obtuvo más delegados en la primera vuelta, pero los fue perdiendo a medida que los representantes de Lincoln se paseaban por la convención haciendo promesas y hasta prácticamente sobornando a los delegados. El método no habrá sido el más ético, y al mismo Lincoln no le agradaba, pero había mucho en juego. La historia considera a Lincoln entre los mejores presidentes de Estados Unidos.

A estas alturas, nominarse a la Presidencia de Estados Unidos sin conocer las reglas del juego y a mitad de camino quejarse de los procedimientos, es otra de las muchas incongruencias de Trump. El sistema electoral es complejo, y en muchos aspectos podría mejorarse, pero nunca en medio de una campaña electoral. Mientras, Reince Priebus, al frente del RNC, ha comparecido ante las cámaras de televisión varias veces durante las últimas semanas tratando de explicar cómo las reglas no han cambiado en más de 100 años, y que son los delegados, comprometidos con cada candidato, según el resultado de las votaciones en cada estado, quienes durante la convención hacen los ajustes necesarios. Por muy claro que ha tratado de ser Priebus, no sé si sus explicaciones aplacarán la ira de los fanáticos de Trump, de no ganar la nominación.

Por su parte, en el último debate en Brooklyn, Hillary Clinton y Bernie Sanders se quitaron los guantes y discutieron apasionadamente, aunque hay que reconocer que si bien hubo discrepancias grandes en varios temas, ninguno recurrió a ataques personales.

La mayoría de los periodistas y televidentes han señalado a Hillary como ganadora del debate. Indudablemente, que aunque tenga áreas en que sea vulnerable, se aprecia su amplio conocimiento de la política exterior, en un mundo cada vez más globalizado y peligroso. También, mientras Sanders, como ella afirmó varias veces, sabe diagnosticar los problemas, no ofrece soluciones concretas. El idealismo del senador de Vermont choca con el pragmatismo de la ex secretaria de Estado. Parece imposible que Sanders pueda alzarse con la nominación, pero su aspiración ha hecho a Hillary una mejor candidata, y la ha preparado para los debates en las elecciones generales.

Por muy peligroso que sea hacer predicciones en política, me voy a atrever. Creo que Hillary y Trump no solo ganarán las primarias en Nueva York, sino que se alzarán con las nominaciones de sus respectivos partidos. Voy a arriesgarme más, y pronosticar que Hillary será electa presidente en noviembre de este año. ¿Ganarán también los demócratas la mayoría en el Senado? No voy a anticipar esos resultados, pero si el rechazo a Trump, incluso entre los republicanos, es tan grande como las encuestas sugieren, es muy posible que muchos se abstengan de votar, y 2016 resulte en un triunfo significativo para los demócratas. Los republicanos quedarán con el partido dividido y deberán dedicar los próximos años a rescatarlo. Donald Trump les ha hecho mucho daño.

Escritora y periodista cubana.

Esta historia fue publicada originalmente el 19 de abril de 2016, 8:47 a. m. with the headline "Elecciones 2016: aumenta la tensión."

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