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Opinión

El papel de la ONU en el fracaso de la guerra contra las drogas

Algunos ilusos aseguraban que la sesión especial de las Naciones Unidas sobre drogas (UNGASS por sus siglas en inglés), celebrada la semana pasada en Nueva York, iba a adoptar políticas que señalarían la modificación del desastroso régimen prohibicionista que impera en la ONU desde el Convenio sobre Substancias Psicotrópicas de 1971. El régimen conocido popularmente como la “guerra contra las drogas”. Reclamando “soluciones más humanas” a esta fracasada cruzada antidrogas, los gobiernos de México, Colombia y Guatemala, tres de los países más asolados por la violencia y la corrupción del narcotráfico, habían hecho labores de cabildeo con el fin de lograr que la UNGASS considerara políticas globales que fueran más allá de la prohibición y el terror de Estado.

Lamentablemente, esta UNGASS ignoró casi por completo las peticiones de México, Colombia, Guatemala y países como Noruega, cuyo representante abogó en Nueva York por un control de los estupefacientes centrado en “los derechos humanos”. Las conclusiones de la sesión especial ni siquiera fueron el producto de discusiones abiertas en la Asamblea General sino de pequeñas juntas convocadas en marzo y manejadas por el ruso Yury Fedotov, el director ejecutivo de la Oficina de la ONU contra la droga y el delito.

Los acuerdos de la UNGASS preservan la esencia de una política inmoral que viola los derechos de todos y empeora los males sociales relacionados con las drogas ilícitas al tiempo que alimenta el poder financiero y político de las mafias dedicadas a la venta y a la producción. La última vez que se montó una UNGASS en torno a las drogas fue en 1998. Entonces los participantes acordaron crear un mundo sin drogas ilícitas para el año 2008. ¿Cuán cerca están de alcanzar esa meta disparatada? Los datos disponibles indican que la guerra contra las drogas sigue siendo un fracaso calamitoso. Hoy la oferta de drogas es mayor que hace 15 años. Según un estudio publicado en el British Medical Journal en 2013, desde 1990 en Europa y Estados Unidos los precios de las drogas ilícitas (ajustados a la inflación) han bajado mientras que la pureza de estas substancias ha aumentado. A su vez el tráfico de drogas es la mayor actividad delictiva del planeta. Algunos estudiosos del tema calculan que genera 400 mil millones de dólares al año. Así, la guerra contra las drogas ha servido para impulsar la proliferación de poderosas mafias transnacionales; ha causado la muerte de miles de inocentes y ha llenado cárceles de reos inofensivos.

Pero la ONU y gobiernos como el de Estados Unidos que llevan la voz cantante en la elaboración de los convenios internacionales sobre las drogas, no quieren saber nada de alternativas a sus políticas represivas. Incluso condenan las que demuestran su eficacia. Por ejemplo, Suiza despenalizó el consumo de la heroína y adoptó por medio de referendos medidas encaminadas a proveerles atención médica, tratamiento comunitario y salones de consumo supervisado a los adictos. ¿Los resultados? En poco tiempo el número de nuevos usuarios disminuyó radicalmente, las muertes relacionadas con la heroína se redujeron en un 50 por ciento y hubo también una reducción del 90 por ciento en los delitos de propiedad cometidos por consumidores de drogas. Sin embargo, en lugar de reconocer estos logros, la ONU acusó al gobierno suizo de complicidad con quienes son “propensos a la tenencia de drogas ilícitas y otros delitos de ese tipo”.

Al igual que los narcos, los encargados de la oficina de la ONU contra las drogas, los policías dedicados a la cruzada contra las estupefacientes, los abogados que defienden a los narcos, los blanqueadores de dinero y los políticos y funcionarios corruptos que reciben millones de las mafias, se oponen a la despenalización. Sucede que el fin de la prohibición acabaría con los negocios de estos grupos. Aunque sería insensato afirmar que la despenalización (promulgada conjuntamente con la regulación, la tributación e inteligentes campañas educativas) resolvería todos los problemas relacionados con las drogas no hay duda de que eliminaría los males más destructivos. Como ha escrito el filósofo español Fernando Savater, “el verdadero abuso referido a las drogas es el que cometen quienes las proscriben, no quienes las toman”.

Periodista cubano, ejecutivo de una empresa internética.

Esta historia fue publicada originalmente el 24 de abril de 2016, 2:42 p. m. with the headline "El papel de la ONU en el fracaso de la guerra contra las drogas."

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