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Opinión

Obama en Europa: el regreso del hijo pródigo

Después de siete años de indiferencia, el presidente Obama ha ido a Europa en busca de amigos. Obligado por los peligros que asoman. De que Gran Bretaña decida salirse de la Unión Europea (Brexit) y provoque una desestabilización continental de consecuencias globales imprevisibles, de la que Putín y China saldrían muy beneficiados. Y Occidente y el legado de Obama muy perjudicados.

¿Pero cuáles son las razones que llevan a muchos votantes británicos a querer auto-inmolarse abandonando las ventajas de la UE? Principalmente dos: la xenofobia y la ignorancia. Actúan contagiados del mismo virus de populismo nacionalista y antiinmigrante como el que está inoculando Trump aquí.

Un virus cegador, que les impide ver que el Brexit les aislaría y les empobrecería. Y de paso arrastraría a “euroescépticos” de otros países a imitarles, haciendo añicos la Unión Europea. Un naufragio económico y político que torpedearía además el Tratado Trasatlántico de Libre Comercio e Inversiones (TTIP), la gran apuesta de Obama para crear el mayor acuerdo comercial de la historia. Un eficaz cortafuegos al ascenso de China y Rusia.

En juego está no sólo el balance de poder entre las grandes potencias sino el propio orden mundial establecido tras la Segunda Guerra, y las instituciones que lo sustentan. Entre ellas la OTAN, el FMI, el G-7 y G-20, los acuerdos monetarios de Bretton Woods y la misma Unión Europea. Gracias a esa “arquitectura” internacional el mundo ha conocido la mayor era de paz y prosperidad.

Para un defensor a ultranza del multilateralismo como Obama sería demoledor que durante su mandato se deshiciera ese sistema de postguerra. De ahí su exhortación a los votantes británicos a que permanezcan en la UE, y se sumen a la campaña a favor encabezada por el primer ministro David Cameron.

“Como amigo y aliado” les ha pedido que se sientan “orgullosos” de que “la Unión Europea magnifica la influencia de Reino Unido y sus valores en el mundo”. Y que abracen el “notable legado” de la UE en la construcción de la paz. “Es vital que luchemos juntos contra las amenazas comunes”.

Palabras que desencadenaron cólera y acusaciones de injerencia en los cuarteles de populistas euroescépticos. Sorry Mr. President, los “brexiteros” –al igual que nuestros trumpistas– no quieren saber nada de “luchar juntos ni de hacer acuerdos” u otros argumentos demasiado lógicos para sus esquemas. Lo que quieren es revancha, así arda Europa y el mundo.

No anda muy lejos ese indeseable polvorín. Sin duda ha sido la gira europea de Obama una misión de cortafuegos en muchos sentidos. Tratando de evitar que se propaguen los ya encendidos –por el terrorismo, la olas de refugiados y el ascenso de los populismos nacionalistas– y que prendan otros derivados del Brexit.

Y durante la visita a su nueva “amiga íntima” Angela Merkel en Alemania, Obama también pidió una mayor cooperación europea en la lucha contra ISIS y un mayor aporte al presupuesto de defensa de la OTAN (que cada miembro de esa organización militar trasatlántica contribuya con el 2% de su PIB).

Por más de dos décadas los europeos han estado reduciendo sus presupuestos militares a niveles de puro simbolismo, como si las amenazas hubieran desaparecido de la Tierra. Negándose a confrontar la realidad.

Aunque con demasiado –e injustificado– retraso, ha sido una visita trascendental. El regreso del hijo pródigo al hogar de sus verdaderos amigos. Los aliados tradicionales de Estados Unidos, a los que Obama había desatendido por congraciarse con los enemigos tradicionales, ayatolas o hermanos Castro entre ellos.

Un viaje sin embargo al que la prensa de USA, ensimismada en las primarias, no le ha dado ninguna importancia. Por eso estamos como estamos, fomentando una opinión pública de atolondrados con la última grosería de Trump mientras que del mundo en llamas no se dice ni una palabra. Patético.

Pero volviendo a lo importante, Obama por fin está actuando como un estadista. Más vale tarde que nunca.

Periodista y analista internacional.

Esta historia fue publicada originalmente el 27 de abril de 2016, 8:45 a. m. with the headline "Obama en Europa: el regreso del hijo pródigo."

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