Bernie Sanders, socialista utópico
El senador Sanders no tiene idea de lo que está hablando.
Junta Editorial, The Washington Post
Algo que no esperábamos en esta campaña presidencial es el respaldo que ha logrado el senador Bernie Sanders (I-Vermont). Especialmente notable es el respaldo de la generación más joven de votantes (18-30 años) cuya mayoría apoya a un candidato abiertamente socialista. Pero de eso hablaremos en una próxima columna. Hoy vamos a ocuparnos del senador Sanders y su preferencia por sistemas socializados de gobierno. Este es un hombre que se fue de luna de miel a la antigua Unión Soviética y que ha visitado la Cuba de los Castro varias veces.
Durante la campaña actual, Sanders ha expresado, en varias ocasiones, su admiración por los sistemas de gobierno europeos caracterizados por una extensa participación gubernamental pero que todavía mantienen características democráticas. Sanders ha expresado particular admiración por el sistema de gobierno de Dinamarca. Pero las señales que nos da es que ni él ni sus seguidores saben, realmente, lo que está pasando en Dinamarca.
La nación danesa está dedicada a reformar su generoso sistema de bienestar social. Su principal líder político, el primer ministro, es el líder de un partido de centroderecha. Dinamarca ha estado marchando por un camino exactamente opuesto al socialismo tradicional por varios años. The Heritage Foundation sitúa la economía danesa como la oncena más libre del mundo, un lugar por delante de la de Estados Unidos, reflejando el respaldo danés a los derechos de propiedad, un nivel muy bajo de corrupción, un bajo nivel de deuda pública, libertad de comercio e inversiones, etc.
No se lo mencionen a Bernie, pero la tasa corporativa de impuestos sobre ingresos es mucho más baja que la nuestra.
Sanders no es realmente serio en cuanto a imitar a los daneses. Dinamarca tiene un sistema de bienestar social grande y costoso que Sanders admira. Pero no menciona la otra cara de la moneda: Dinamarca paga por eso en la única forma posible: con altos impuestos a la clase media. Si Sanders fuera completamente honesto admitiría que la única forma de pagar por beneficios generosos para la clase media es imponer impuestos correspondientes a la clase media, que es donde la gran mayoría de los contribuyentes reside.
Pero Bernie habla de subir impuestos a los multimillonarios. Retóricamente, Bernie ya ha gastado varias veces la riqueza de esos multimillonarios. Pero Bernie no piensa mucho en eso. Él piensa en la riqueza de nuestros bancos (¿sabrá Bernie la diferencia entre un banco de inversiones y un banco comercial?) y denuncia que los seis grandes bancos tienen una riqueza combinada igual al 65 por ciento del Producto Doméstico Bruto (GDP por sus siglas en inglés) de Estados Unidos. Pero, curiosamente, no menciona que el mayor banco de Dinamarca vale 1.6 veces el GDP de Dinamarca. La filosofía de Bernie parece reducirse a: “Banqueros, dinero, malvados, codiciosos, que paguen”.
El afán de Sanders de imitar a Dinamarca nos trae a Francis Fukuyama. En su libro Orden Político y Descomposición Política, Fukuyama dice: El problema es que Dinamarca no llegó a ser Dinamarca en meses o años. La Dinamarca contemporánea gradualmente evolucionó con instituciones modernas durante el curso de varios siglos. Si poderes externos tratan de imponer sus modelos de buenas instituciones en un país terminarán con lo que se ha llamado ‘mimetismo isomórfico’, una copia del aspecto externo de instituciones occidentales pero sin la sustancia.
Estados Unidos está ahora en la última etapa de un fallo espectacular en su proyecto de imponer instituciones democráticas en un mundo musulmán que no está interesado. Pero algunos de nuestros bien intencionados conservadores todavía creen que, un día, un árabe o un persa va a tropezar con una copia de nuestra constitución y crear un Connecticut en el Medio Oriente.
A finales del siglo XVIII, los revolucionarios de Estados Unidos emergieron de una cultura cuáquera-puritana con la frontera salvaje enfrente y el Océano Atlántico a su espalda; los revolucionarios franceses emergieron de una decadente cultura católica formada por la vida en las cortes y las rivalidades europeas. Ambas partes clamaban “Libertad”, pero una produjo la Declaración de Derechos y la otra produjo el Terror. La distancia cultural entre Estados Unidos y los terroristas islámicos es mayor que la distancia entre Thomas Jefferson y Robespierre.
Nuestros colegas liberales argumentan que Obamacare es similar al sistema suizo de cuidados de salud, y podría ser, con una diferencia fundamental: Suiza está llena de suizos y Estados Unidos no. El sistema de salud suizo no está diseñado para un país que no sea Suiza. ¿Cómo creen ustedes que el sistema de bienestar social danés funcionaría en Mississippi o New Jersey?
AGonzalez03@live.com
Esta historia fue publicada originalmente el 1 de mayo de 2016, 2:03 p. m. with the headline "Bernie Sanders, socialista utópico."