El camino de Bernie Sanders
Con los resultados de las primarias del pasado martes 26 de abril, en las que Hillary Clinton ganó en Pennsylvania, Connecticut, Rhode Island y Delaware, cuatro de los cinco estados en juego, la campaña demócrata parece haber llegado a su fin, con la ex secretaria como su candidata. A pesar de que siempre fue la favorita, Clinton encontró en Bernie Sanders a un adversario capaz de arrancarle algunos estados y, sobre todo, de captar el voto de los jóvenes, en especial, blancos, del partido.
A mí me gustó del senador que airara temas como la financiación de las campañas, e ideas como que el estado asuma la educación universitaria pública y un sistema de salud con un seguro universal. Pero la pregunta que me hice siempre fue: ¿son realizables esas propuestas?
Para que un país tan grande, poblado y diverso como los Estados Unidos logre esa capacidad de financiamiento público a sus ciudadanos, lo primero que necesita es de una empresa privada robusta, eficaz y productiva, que devengue impuestos capaces de pagar, además de por el mantenimiento y mejoramiento de las ciudades, los estados, los funcionarios, las instituciones, la infraestructura y el gasto militar, entre otras, por el sueño de los seguidores de Sanders. Entonces, ¿es por el camino de demonizar a la empresa privada que se llega a esa situación soñada?
Tiene razón el senador Sanders, los especuladores de Wall Street casi destruyen la economía de este país, sin embargo, la ley Dodd-Frank, firmada por el presidente Obama en julio del 2010, los ha frenado. Pero, además, no porque muchos obraran mal podemos negar que el sistema de libre mercado ha sido una de las herramientas generadoras de progreso, responsable de gran parte del éxito de esta nación. Éxito que, dicho de sea de paso, es el que les ha brindado a sus ciudadanos la capacidad de acceder a muchos beneficios con los que sueñan los habitantes de otros países.
Sanders demoniza en sus discursos a Wall Street, pero dice que financiará la educación universitaria gratis, en un 67%, $47 billones al año, con impuestos sobre la especulación, a Wall Street. Es decir que, al menos en esta respuesta, está implícito que el éxito de su presidencia dependería del éxito de Wall Street, ¿qué pasaría si tienen uno o varios años malos? Respecto al 33% restante, propone que lo aporte cada estado. ¿Cómo es que el senador lograría que las legislaturas republicanas y gobernadores acepten su propuesta? El amigo Rick Scott, por mencionar un caso, la vetaría a la velocidad de la luz, en el más que improbable caso de que los senadores de Tallahassee la aprobasen.
Respecto a su derogación de Obamacare para montar un sistema de pago único con seguro universal, ¿cómo superaría lo que para el presidente Obama fue un obstáculo incluso entre algunos demócratas en el Congreso? ¿No es más inteligente mejorar sobre lo ya alcanzado?
Por último, para la financiación de las campañas hay que encontrar fórmulas en las elecciones de todos los cargos populares, sobre todo después del caso Citizen United. Pero, no necesariamente por haber recibido aportes de la empresa privada un presidente será malo, ni por no recibirlos será bueno. Donald Trump se autofinancia, con lo que creo que digo todo.
Es esperanzador que exista una nueva generación que abogue por un sistema más justo, y un gobierno que sirva de contrapeso cuando haya abusos (que los hay de sobra) de parte de la empresa privada, pero para llegar allí se deben trazar planes realizables.
Y en ese sentido, ni borrar lo alcanzado en busca de un ideal, ni demonizar, creo que sea el camino.
Escritor colombiano.
www.pedrocaviedes.com
Esta historia fue publicada originalmente el 30 de abril de 2016, 4:45 a. m. with the headline "El camino de Bernie Sanders."