Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Opinión

Cuatrocientos años con Shakespeare

El día 23 del mes pasado se cumplieron cuatro siglos de la muerte de William Shakespeare, considerado el mejor escritor en lengua inglesa y una de las figuras más célebres de la literatura universal. El dramaturgo, poeta y actor, nacido en Stratford-upon-Avon, Inglaterra, en abril de 1564, tuvo la fortuna de cosechar aplausos y reconocimiento en vida. Uno de sus contemporáneos afirmó visionariamente: “Shakespeare no pertenece a una sola época sino a la eternidad”. Sus obras han sido traducidas a todos los idiomas, adaptadas, llevadas al teatro y al cine, y analizadas por académicos, críticos y estudiantes.

Escribió mucho, y aunque se ha especulado sobre la autoría de algunas de sus obras, se le atribuyen 38 piezas de teatro, 154 sonetos, dos largos poemas narrativos y otros trabajos menores. ¿A qué se debe el éxito del Bardo de Avon? Algunos especialistas celebran su uso del lenguaje. Confieso que no disfruto ni logro aquilatar el inglés de su época –lo cual no me sucede con Cervantes– , y leer a Shakespeare traducido no causa el mismo efecto.

Pero si no puedo captar toda la belleza del inglés de hace cuatro siglos, valoro otros elementos que conforman su grandeza: la universalidad de sus temas y su profundo conocimiento de la psicología humana. Por ello, Julieta y Romeo, Hamlet, Macbeth, Otello, entre otras de sus famosas obras, se mantienen vigentes hasta nuestros días.

Historias de amores contrariados hay muchas, y otras han alcanzado igual fama, como la de Calixto y Malibea en La Celestina, atribuida a Fernando de Rojas, escrita solo unos años después que el relato de los amantes de Verona. Romeo y Julieta tiene también antecedentes en la literatura italiana, pero entre los méritos de Shakespeare en este drama está asimismo la creación de personajes secundarios, las fluctuaciones entre comedia y tragedia para aumentar la tensión, y la evolución de los personajes a medida que avanza la trama. Naturalmente, la enemistad de las familias de los amantes –los Capuletos y los Montescos– es el elemento más dramático del nudo argumental (que vemos repetido hasta en las telenovelas actuales), y la muerte de los amantes, la catarsis que purifica las pasiones.

Hamlet, la obra más larga de Shakespeare y posiblemente la de mayor influencia, se centra en el asesinato del rey Hamlet de Dinamarca a manos de su hermano Claudio, y en cómo el fantasma del rey le pide a su hijo, el príncipe Hamlet, que dé muerte a su asesino. La locura –real y fingida–, el dolor transformado en ira, la traición, la venganza, el incesto, la corrupción moral y la lucha por el poder, ejes de la trama, continúan siendo temas de actualidad.

Los efectos de la traición y la ambición desmedida reaparecen en Macbeth, versión libre de la vida de un personaje histórico del mismo nombre, rey de Escocia en el siglo XI. Aunque el tema de los celos es el que más se ha destacado en La tragedia de Otelo, el moro de Venecia, al punto que Otelo ha pasado a significar el prototipo del hombre celoso, esta obra de Shakespeare repite los temas del amor, la traición y la venganza.

El escritor inglés también compuso obras más ligeras como El sueño de una noche de verano.

Los sonetos de Shakespeare, menos populares entre el público, pero de gran interés para los críticos, se dirigen a un hermoso joven, un poeta rival y la dama del pelo negro. Los dirigidos al “Fair Youth” en tono romántico y cariñoso, sugieren a algunos una relación homosexual.

Cuatrocientos años con Shakespeare, y su vida y su obra, que aún guardan secreto, crecen con nuevas lecturas e interpretaciones. Hay que batir palmas.

Escritora y periodista cubana.

Esta historia fue publicada originalmente el 3 de mayo de 2016, 7:54 a. m. with the headline "Cuatrocientos años con Shakespeare."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA