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Opinión

SERGIO MUÑOZ BATA: En defensa de la sátira y la libertad

Contrario a lo deseado por los caricaturistas del último número de Charlie Hebdo, no todo ha sido perdonado. No en Pakistán ni en Níger ni en Irán ni en Argelia ni en Egipto ni en Turquía ni en Jordania ni en otros lugares donde las protestas contra el semanario francés causaron muertos, daños y disturbios la semana pasada. El presidente de Turquía, Recep Tayip Erdogan, llegó al extremo de advertir sobre el riesgo de que por unas caricaturas satíricas se produzca un “choque de civilizaciones”.

También en los periódicos, en las universidades, en los cafés y en las iglesias el tema sigue dando de qué hablar. Hasta el Papa Francisco, quien desde su ascensión al papado ha sido como una ráfaga de aire fresco en la vetusta jerarquía eclesiástica con sus atinados comentarios, se ha equivocado lamentablemente al decir que “no puede uno burlarse de la fe de los demás”. Según el Papa no solo debe haber límites a la libertad de expresión sino que le parece “normal” que la reacción a un insulto sea violenta. “Si alguien insulta a la madre de uno bien podría esperar un puñetazo”, dijo.

En círculos académicos se critica a Francia por lo que se considera una defensa selectiva de la libertad de expresión. Se alega que en ese país se persigue el discurso antisemita pero se permite “la insaciable sátira del Islam”. También se critica la identificación con el semanario satírico como forma de solidaridad. Detrás del “Je suis Charlie”, escribe el profesor Saree Makdisi, hay una reiteración del colonialismo que sigue viendo la relación entre Occidente y el Islam en términos de “Nosotros vs Ellos”. Según esta ecuación, dice Makdisi, “Occidente es racional, bueno, moderno y libre mientras que ‘Ellos’, los islamistas, son irracionales, atrasados, malos y violentos”.

Yo estoy en desacuerdo con las dos críticas que plantea el profesor Makdisi. La prohibición al discurso antisemita tiene su razón de ser en la historia. Cuestionado sobre el reciente éxodo de judíos franceses a Israel en un reportaje reciente, uno de los líderes de la comunidad judía en Francia recordó que “durante la Segunda Guerra Mundial, los optimistas fueron a Auschwitz y los pesimistas a Nueva York”. Sólo quienes ignoran la ignominia del Holocausto pueden defender el discurso antisemita. Respecto al segundo tema creo que el profesor Makdisi equivoca la cuestión. Más que un hipotético “Nosotros vs Ellos” lo que nos identifica con Charlie Hebdo es el rechazo a la barbarie que hace posible que 17 personas pierdan la vida porque un par de fanáticos se ofende con una caricatura.

A ningún musulmán le parece apropiado que se satirice al Profeta pero la virulenta reacción en los países musulmanes contrasta con el repudio inicial a los asesinatos en París de los musulmanes residentes en países europeos como por ejemplo Francia, España, Alemania, Bélgica y Dinamarca.

La sátira, ha escrito Alberto Manguel, tiene una larga historia en la literatura, en el arte, en el cine, en la música. En Luciano, Rabelais, Erasmo, Diderot, Voltaire, Grimmelshausen, Pushkin, Twain, Clarín, Günter Grass, Doris Lessing y Joseph Heller, Goya, Daumier y Grosz, Chaplin, Tati, Kubrick y Berlanga, los goliardos medievales, Janis Joplin y Georges Brassens, “la sátira ha sido siempre la carcajada de la razón frente a la solemnidad de la locura”. Y la “sensitividad desmesurada” de quienes matan en nombre del Profeta es una blasfemia porque suponer que una caricatura ofende a una divinidad “que es incapaz de defenderse a sí misma… es prueba de una colosal arrogancia”.

Pero no vaya usted a pensar que la insolencia de asumirse como “vengadores” de un insulto es exclusiva de los musulmanes. Reyes, dictadores, caudillos y burócratas han censurado, encarcelado, exiliado, castigado e incluso asesinado a un número enorme de artistas que se han atrevido ha caricaturizarles.

Pedirle mesura a un artista que se ha especializado en exagerar las fisonomías, actitudes, deseos o voluntades de los poderosos es insensato. Sugerirle que suavice su crítica, que se modere, que sea razonable es una barbaridad. Es no entender en qué consiste este tipo de arte que por siglos se ha practicado y seguirá practicándose mientras haya artistas talentosos y gente que defienda su derecho a expresarse libremente.

Esta historia fue publicada originalmente el 20 de enero de 2015, 1:00 p. m. with the headline "SERGIO MUÑOZ BATA: En defensa de la sátira y la libertad."

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