Violencia en las campañas políticas
La violencia empezó con ataques verbales. El precandidato republicano / estrella de los shows de reality, Donald Trump, comenzó a enviar insultos en sus entrevistas y luego trascendió a sus redes sociales. A las mujeres, a alguna en particular que no le caía bien, a una periodista de la cadena Fox, a sus contrincantes republicanos, al sistema político, a los inmigrantes, a los musulmanes, ahora a Hillary Clinton, al ex presidente Bill Clinton, y así sigue la lista. Pero los insultos no se quedaron solo con él, se han impregnado en sus seguidores. Y lo más preocupante, no es caso de republicanos, en la campaña demócrata también están. Y hay seguidores de los extremos (Donald Trump y Bernie Sanders) que se han vuelto violentos.
El pasado fin de semana, en una convención del Partido Demócrata en Las Vegas, Nevada, seguidores del social demócrata Bernie Sanders tiraron sillas, gritaron, amenazaron de muerte a simpatizantes del partido. Los disturbios fueron tales que la gerencia del hotel donde el evento tenía lugar pidió que salieran más rápido de lo planeado del sitio.
Hemos visto protestas violentas también en algunos eventos de campaña de Trump, enfrentamientos, hasta un hombre saltando sobre un carro de policía en una ocasión. También se ha visto los que están en contra de las políticas de extremos protestando, fue el caso de grupos pro legalización de la inmigración de California. Funcionarios de ambos partidos han temido que en su momento, las protestas se extiendan a las convenciones generales que se llevarán a cabo en Filadelfia y Cleveland en julio. Y ahora los más preocupados no son los republicanos, sino los demócratas.
El grupo de seguidores de Bernie Sanders está molesto porque su candidato, si bien ha ganado 20 estados de la nación en votación primaria, hasta el momento no tiene la cantidad de delegados necesarios para ponerse en posición de ganarle a Hillary Clinton, y sería muy difícil llegar ahí, pero además ellos dicen que las leyes electorales no están siendo justas con el senador. Tema debatible si tenemos en cuenta que cuando él entró en la contienda, las reglas del juego ya estaban en vigor. Esta semana dos encuestas nacionales han puesto a Bernie Sanders por encima de Donald Trump si la elección fuese esta semana, con Sanders como el nominado demócrata. A diferencia de Hillary Clinton, que no le gana. Esto le ha dado una fuerza populista descomunal a Sanders, quien en sus discursos asegura que se quedará en la contienda hasta julio porque para él sí hay posibilidad de ganar.
Para algunos observadores ya Clinton estaría tranquila recaudando fondos para la elección general si no fuera por la terquedad del senador. Pero el problema va más allá: Sanders tiene una masa de seguidores importantes que divide al Partido Demócrata, y hay independientes que prefieren a Trump que a Clinton. La campaña de Clinton se encuentra en este momento más bien pensando cómo acercar a esa base a ella, de ser la elegida por el partido. Sin duda que Sanders tendrá que jugar algún papel, u otro político que conecte con la izquierda más de izquierda de los demócratas, porque claramente ella no lo hace.
Todos los extremos son terribles, y el éxito de Estados Unidos siempre ha estado en el centro. El balance logrado en este país siempre fue porque ambos partidos podían legislar y se respetaban, eso ya es tema del pasado. El Congreso ha sido uno de ataques y extremos; las campañas políticas, ni hablar, y la división en ambos partidos, tanto republicanos como demócratas, es más clara que el agua.
Periodista y presentadora de televisión y radio.
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Esta historia fue publicada originalmente el 21 de mayo de 2016, 6:45 a. m. with the headline "Violencia en las campañas políticas."