Opinión

DORA AMADOR: Un capitalismo inclusivo

Dos eventos de importancia incalculable se dieron en 2013 y 2014: la publicación de El capital en el siglo XXI, del economista francés Thomas Piketty, en el que el autor explica cómo se ha producido la concentración de la riqueza y su distribución en los últimos 250 años. Piketty sostiene que cuando la tasa de acumulación de capital crece más rápido que la economía, la desigualdad aumenta; y propone impuestos progresivos (la idea de que la carga fiscal debe caer más pesada en las personas que más pueden permitírselo).

Y un impuesto mundial sobre la riqueza con el fin de ayudar a resolver el problema actual del aumento de la desigualdad.

El segundo evento que está teniendo gran fuerza entre los demócratas como Elizabeth Warren, Bernie Sanders, Bill y Hillary Clinton, etc., fue la Conferencia sobre el Capitalismo Inclusivo, realizado el 27 de mayo de 2014. Más de 220 líderes del mundo de los negocios –entre ellos el expresidente Clinton– y las finanzas se reunieron en Londres para discutir el futuro del capitalismo y cómo podemos actuar para hacerlo más justo, sostenible e inclusivo.

Este evento, subtitulado “Construir valores, renovar la confianza”, fue convocado para hacerle frente a dislocación y la desconfianza que prevalece en nuestra sociedad. Aumentos en la desigualdad de ingresos en todo el mundo, escándalos empresariales y financieros, desempleo históricamente elevado y persistente y el lento crecimiento económico que está socavando la cohesión y la estabilidad. La confianza en los negocios ha disminuido en la mayor parte del mundo, y se están cuestionando asuntos fundamentales acerca de la capacidad del capitalismo para ofrecer beneficios a todos.

“En el pasado, los economistas subestimaron la importancia de la desigualdad. Se centraron en el crecimiento económico, en el tamaño del pastel en lugar de su distribución. Hoy, somos más conscientes de los daños causados por la desigualdad. En pocas palabras, una distribución del ingreso severamente torcida perjudica el ritmo y la sostenibilidad del crecimiento. Y conduce a una economía de la exclusión, y a un páramo que descarta el potencial humano. El reconocimiento de este hecho por la Conferencia sobre Capitalismo Inclusivo es increíblemente importante”, dijo Christine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional.

El capitalismo inclusivo rechaza el argumento de que lo que importa es la igualdad de oportunidades, porque las oportunidades no son iguales para todos. Pongamos algunos ejemplos:

En 2013, el CEO de Cheniere Energy, Inc., Charif Souki, obtuvo un ingreso de $141,949,280. Mario J. Gabelli, de Gamco Ivestors, inc., ganó $85,049,800; Daniel R. Heese, de Sprint Corporation, obtuvo un total de $49,077,600; Leonard Schleifer, de Regeneron Pharmaceuticals, ganó $36,272,665. La lista sigue, aunque no es tan larga. Pero tengamos esto en cuenta: el salario promedio de un estadounidense era en 2013 de $35,239 al año.

A esto fue a lo que se refirió Obama en su discurso del Estado de la Unión. No mencionó el término “capitalismo inclusivo”, pero impulsó sus postulados al solicitar al Congreso: “Cerremos las lagunas tributarias que fomentan la desigualdad al permitir que el uno por ciento más rico evite pagar impuestos sobre su riqueza acumulada. Podemos usar ese dinero para ayudar a más familias a pagar sus gastos de cuidado infantil y enviar a sus hijos a la universidad. Necesitamos un código fiscal que ayude a los trabajadores a progresar en la nueva economía… Ayudemos a las familias trabajadoras a llegar a fin de mes sin dificultades. Démosles las herramientas que necesitan para conseguir empleos bien remunerados…. Mantengamos las condiciones que fomentan el crecimiento y la competitividad. Ese es el rumbo que debe tomar Estados Unidos… Quiero decirles a todos los miembros de este Congreso que todavía se niegan a aumentar el salario mínimo lo siguiente: Si realmente creen que ustedes serían capaces de trabajar a tiempo completo y mantener una familia con un sueldo anual inferior a 15,000 dólares, inténtenlo. Si no, voten para darles a millones de las personas más trabajadoras un aumento… Les pido a ambos partidos que me otorguen la autoridad de promoción comercial a fin de proteger a los trabajadores y celebrar nuevos tratados comerciales sólidos con países de Asia a Europa que no solo sean de libre comercio sino que también promuevan un comercio justo… Pero el 95% de los consumidores del mundo viven fuera de nuestras fronteras y no podemos renunciar a esas oportunidades… Cerremos las lagunas tributarias para dejar de recompensar a las empresas que mantienen las ganancias en el extranjero y premiar a aquellas que invierten en Estados Unidos. Usemos esos ahorros para reconstruir nuestra infraestructura a fin de atraer a las empresas para que traigan los empleos de vuelta a casa… Y es por eso que mi plan hará que el cuidado infantil de alta calidad esté más disponible, y sea más asequible, para todas las familias de clase media y de bajos ingresos con niños pequeños; con más cupos y un nuevo recorte de impuestos de 3,000 dólares por niño, por año.

Perdonen sus detractores, pero este histórico discurso y su esfuerzo para que se levante el embargo a Cuba hacen de nuevo que este presidente sea uno de los mejores que hemos tenido.

Palabracubana.org

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