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Opinión

Partidos y divisiones

La candidata presidencial demócrata Hillary Clinton saluda a sus partidarios en el Hartnell College en Salinas, California, el 25 de mayo. El 17 de los demócratas no apoyaría a Hillary en la elección general.
La candidata presidencial demócrata Hillary Clinton saluda a sus partidarios en el Hartnell College en Salinas, California, el 25 de mayo. El 17 de los demócratas no apoyaría a Hillary en la elección general. Getty Images

Como tratar de forzar un gran barco de carga a un giro de 180 grados, la prensa política nacional está comenzando a cambiar su atención del Partido Republicano a esa otra primaria alborotada en la izquierda. Aunque el presunto candidato republicano no está actuando así, la pelea por la nominación republicana terminó hace varias semanas. Asimismo, el resultado de las primarias demócratas ha estado decidido desde mediados de marzo, pero Bernie Sanders rehúsa reconocerlo dadas sus victorias recientes en primarias. Esa dinámica está exacerbando divisiones dentro del Partido Demócrata que adquieren mayor intensidad con cada día que pasa. Los datos están ahí. Todos los pueden ver. Pero esta revolución no llega a las primeras páginas porque los observadores políticos esperan que esta diferencia sea temporal y los partidarios de Sanders se tranquilizarán. Pero, ¿será así?

Una encuesta nacional publicada hace una semana concluyó que Trump está superando a Clinton 45-42. Esto alteró la narrativa de la prensa nacional (que sabemos es una extensión del Partido Demócrata) que presumía que las vulnerabilidades de Trump lo mantendrían en segundo lugar. Es lógico pensar que Trump se ha beneficiado de un salto en popularidad después que su competencia se retiró de la contienda. Pero una mirada más profunda indica que esta situación podría mantenerse mientras el Partido Demócrata se mantenga tan dividido y angustiado como está ahora.

Esa misma encuesta concluyó que una mayoría demócrata tiene una opinión favorable del presidente Obama. El 89% de los demócratas tienen una opinión positiva del presidente pero solamente el 83% de los demócratas dijeron que votarían por Clinton sobre Trump en noviembre. El 11% de los seguidores de Sanders dijeron que respaldarían a Trump sobre Clinton en noviembre. Esa misma encuesta mostró a Clinton con su grado de favorabilidad más bajo, 37%, comparado con 63% en 2012. Un cuarto de los demócratas encuestados dicen que tienen una opinión desfavorable de Clinton. Un tercio de estos demócratas no creen que Clinton es “honesta y digna de confianza” y 47% dijo que “Clinton diría cualquier cosa para ser electa”. La encuesta muestra a Hillary en el fondo del barril entre sus supuestos partidarios.

Este veredicto sobre Hillary de sus supuestos partidarios es aún peor en la más reciente encuesta CBS/NYTimes publicada hace una semana. El 28% de los partidarios de Sanders dijeron que no apoyarían a Clinton si ganara la nominación. Mientras tanto, 8 de cada 10 republicanos dijeron que el partido debe unirse en respaldo a Trump aun si discrepan de él. Al mismo tiempo, el grado de favorabilidad de Trump entre los republicanos continúa en ascenso.

Bernie Sanders, un senador independiente, profesionalmente quijotesco, tiene poca lealtad hacia su partido político adoptado. La división dentro del Partido Demócrata podría repararse después de las convenciones pero … ¿ y si no?

Algunos observadores han apuntado que ni Trump ni Clinton están obligados a reensamblar las tradicionales coaliciones republicanas y demócratas y ambos pueden tolerar alguna pérdida de respaldo si pueden reemplazarlos con nuevos o convertidos seguidores. Estos observadores notan que la fuente de poder tanto de Trump como de Clinton en las encuestas es el otro. Una mayoría de seguidores de Clinton (51%) dicen que, realmente, votarían “contra Trump”. Una mayoría de seguidores de Trump (57%) dicen que realmente estarían votando “contra Clinton”. Es una elección negativa. ¿Quién podría decir que esta negatividad desaparecería antes de noviembre?

La campaña primaria demócrata terminará. Quizás no sea muy tarde para curar las fisuras ya creadas. La presunción que esas fisuras se curarán automáticamente es predicada en experiencias de otros ciclos electorales. Y si ha habido una lección esta vez es que las reglas tradicionales no aplican.

AGonzalez03@live.com

Esta historia fue publicada originalmente el 29 de mayo de 2016, 3:55 p. m. with the headline "Partidos y divisiones."

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