Opinión

SABINA COVO: La economía en el 2015

Un colega de nacionalidad cubana y americana me dijo el otro día que le gustaba mucho el presidente Barack Obama porque gracias a sus políticas le habían refinanciado su casa, que estuvo a punto de perder, y tenía seguro médico (que hace muchos años que no tenía). Me llamó mucho la atención su testimonio, porque es el caso de muchas personas de la pujante clase media de nuestro país, que se han beneficiado de las políticas económicas de los últimos años. No todas las personas han corrido con la misma suerte, pero lo que sí está claro es que se ve la prosperidad económica en algunos sectores.

Siempre he pensado que los indicadores económicos son la manera más clara de saber en qué dirección va un país, pero al mismo tiempo el sentir de las personas también es importante. Si bien sabemos que la bolsa de valores está en excelente momento y que la tasa de desempleo ha bajado muchísimo, también sabemos que todavía hay muchas personas que temen quedar sin techo y que no han podido restablecer su historial crediticio después de irse a la bancarrota con el desastre financiero que quedó de la administración de George W. Bush.

Sin duda, los números son los números, y esos no discriminan de partido político, muestran si se está mejor en economía y peor, y Estados Unidos está no mejor, sino mucho mejor que en los pasados años. Solo con mirar a nuestro alrededor, y sin ser demasiado idealistas o positivos, el 2015 auguraría que será un buen año. En muchos rincones del país se ha retomado la construcción, las ventas, la manufactura, y cada vez vemos más productos que dicen MADE IN USA, algo que se había perdido en las administraciones pasadas por la entrañable relación (que no ha mermado) con China.

Según el índice de crecimiento de la salud económica a futuro de Estados Unidos, en diciembre el índice fue .5 un indicativo que según economistas muestra que a corto plazo la economía continúa con un impulso sano, pero todavía requiere más crecimiento en la construcción residencial y en el número de horas que se utilizan en manufactura. Esto según uno de los economistas de la entidad, Araman Ozyldirim.

Se espera que la economía del país crezca de manera estable en un 3% durante el 2015; si se cumple, será el mayor crecimiento desde el 2005. Pero siempre me pregunto, ¿cómo nos sentimos nosotros en casa? ¿Nos está alcanzando el dinero? ¿Desde cuándo no nos suben los sueldos? ¿Qué tan fácil es abrir una empresa? ¿Cuánto le cuesta a la familia que su hijo vaya a un preescolar para que los dos padres puedan trabajar?

Es importante destacar que muchas de las respuestas a estas preguntas caen indirectamente en el trabajo que hacen los congresistas tanto federales como estatales, y no precisamente el presidente. La rama ejecutiva de Estados Unidos presenta políticas; es tarea del Congreso legislar de tal manera que los fondos y las políticas que se decidan nos toquen directamente a nosotros los ciudadanos de a pie.

He ahí la gran importancia de que el Congreso concilie y trabaje de cerca con el presidente, dejando la politiquería a un lado. Esa es la magia de la democracia: se elige, pero luego se debe trabajar por la gente, no solo para el bienestar de los que nos dan empleo (que a veces ni lo cumplen), sino por políticas integrales que lleguen a los más ricos, a la clase media, y que le ofrezcan una red de tranquilidad básica al más pobre. Y eso no es de partido, es de política norteamericana. Si no, llegar a pensar que todos somos iguales, no es más que un sueño… americano.

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