USA ante todo
La unidad del Partido Republicano requiere constantes adaptaciones porque su líder es consistentemente impredecible y contradictorio. El Muro de Trump (Trumpwall) es un proyecto fantasma apoyado a ciegas. No hemos visto un boceto, un anteproyecto; ignoramos sus últimas dimensiones cambiantes. ¿Cuánto costará? Sólo Trump lo sabe; él es un Nostradamus de la ingeniería civil. El gobierno mexicano tendría que pagar por Trumpwall, presionado por un impuesto de 35% a los productos mexicanos, impuesto que pagaríamos usted y yo; y por una congelación de remesas a los inmigrantes ilegales mexicanos, los cuales no existirían porque todos serían deportados en menos de dos años. Pero El Muro y La Deportación no están solos; están acompañados de otras fantasías y pesadillas.
El Proteccionismo, generador incontenible de clientelismo y corrupción. La libertad empresarial internacional no existiría y la nacional estaría condicionada al criterio ético presidencial, interfiriendo hasta en la política monetaria de la Reserva Federal. Establecería aranceles, hasta 45%, a productos del exterior; lógicamente sufriríamos una reciprocidad arancelaria global. Eliminaría el tratado de libre comercio con México y Canadá y se opondría a todo nuevo tratado similar. Haría guerra económica a China y al Planeta en general. La nueva política sería ruptura y no apertura.
El nuevo gobierno republicano aislacionista reduciría notablemente su participación e influencia en casi todos los organismos políticos y militares internacionales. ONU, OEA, OTAN, etc., y eliminaría la ayuda económica y militar a casi todos, o a todos, los países aliados. Le entregaría armas nucleares a Japón y Corea del Sur para que se defendieran solos. Nuestra influencia mundial quedaría anulada, nuestros aliados convertidos en indefensas palomitas.
La incontinencia verbal del candidato presidencial republicano llega al extremo de usar repetidamente palabras obscenas. Acusó a una periodista de tener la menstruación por hacerle preguntas inconvenientes. Vive orgulloso de ser un gran corruptor. Para él sólo el dinero es grandeza. Alardea de mujeriego. Sus groserías e indecencias matizan el nuevo léxico republicano. La probable primera dama, Melania, es una ex modelo eslovena (extranjera), atrevida en su desvestir. El potencial autócrata republicano promueve el desprecio, la burla y la intimidación; sería vengativo contra quienes expresen criterios contrarios a su política personal. La libertad de expresión desaparecería tal como la practicamos. Lo reafirma su admiración por Putin, asesino connotado de periodistas. Apoya las actuales relaciones con Cuba comunista e invertirá en su industria turística. ¿Trump presidente?
Trump es un típico populista; un revolucionario social nacionalista. Desciende de alemanes, asegura que aunque mate a cualquiera seguirán votando por él. Lo apoyan David Duke, líder del KKK, y William Johnson, presidente del Partido Nazi (American Freedom). Repite frases de Benito Mussolini. Sus fanáticos gritan ¡lealtad a Trump! usando el saludo hitleriano. Su nuevo lema de campaña “America First” era utilizado por el líder nazi Charles Lindbergh en la década de los treinta. No son casualidades. Si tiene cuatro patas, come ratones, maúlla y anda por los tejados, no es un elefante: es un gato. Hitler, Mao, Mussolini, Fidel, Chávez, etc., también maullaban.
Algunos de los principales donantes históricos republicanos piensan que Trump no es un elefante: los hermanos Koch manifestaron su apoyo a Hillary y Paul Singer le otorgó 16 millones de dólares. También pensarían así Abraham Lincoln y Reagan; imposible confraternizar con David Duke y William Johnson. No necesitamos preguntarle a Bush padre. Nixon evitaría que Trump le pusiera una bata amarilla china, y lo condenara a muerte a puñetazos en la cara, por abrir un mercado de billón y medio de consumidores y haber enterrado boca abajo la economía marxista y la falacia de la fórmula social comunista.
América no sería más grande sino que empequeñecería desangrada por racismo, xenofobia, aislacionismo, división, bancarrota, indecencia, populismo, corrupción, desprestigio y despotismo. Lincoln, Reagan y Nixon, si vivieran, estarían reunidos hoy con Bush padre, buscando un líder conservador con moral y agallas, si quedase alguno no comprometido con Trump, para enfrentarse electoralmente al neofascismo republicano. To be or not to be; USA ante todo.
Ex-preso político, escritor, empresario.
Esta historia fue publicada originalmente el 30 de mayo de 2016, 0:14 p. m. with the headline "USA ante todo."