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Opinión

Perú: repeticiones electorales

El candidato Pedro Pablo Kuczynski saluda a su rival, Keiko Fujimori, el domingo pasado, al inicio del último debate presidencial antes de las elecciones del próximo 5 de junio en Lima.
El candidato Pedro Pablo Kuczynski saluda a su rival, Keiko Fujimori, el domingo pasado, al inicio del último debate presidencial antes de las elecciones del próximo 5 de junio en Lima. EFE

Keiko Fujimori arribó al debate presidencial con más de cuatro puntos de ventaja en las encuestas de intención de voto para la segunda vuelta electoral peruana. Está algo nerviosa, ya que viene de sufrir algunos golpes en la línea de flotación de su candidatura. Días antes, el vocero oficial de Fuerza 2011, el partido que ha heredado de su padre, preso por delitos de corrupción y contra los derechos humanos, señaló que “nosotros [el fujimorismo] matamos menos”, en una infausta comparación entre el accionar antisubversivo del fujimorato (1990-2000) y otros gobiernos.

Pero sobre todo le preocupa que su ocasional contrincante ha llegado a un acuerdo con los organismos de la sociedad civil, que le ha ganado el respaldo de partidos y colectivos bajo la consigna de cerrarle el paso al estilo de gobierno que ella representa. Keiko inicia el debate con un saludo en quechua.

Todo ello sucedió en el 2011, pero “al destino”, como decía Jorge Luis Borges, “le agradan las repeticiones, las variantes, las simetrías”. Cinco años después, son también las ocho de la noche de un domingo 29 de mayo cuando la ahora lideresa de Fuerza Popular (FP, derecha populista) abre su participación en el debate presidencial –segundo y último en este caso– nuevamente en quechua y con más de cuatro puntos (algunos dicen que seis) a su favor.

Su contendiente no es ya el ex comandante Ollanta Humala –hoy presidente saliente– sino el ex ministro de Economía Pedro Pablo Kuczynski. Está menos nerviosa, o lo simula mejor, fogueada tras años de mítines y caravanas. Días antes, José Chlimper, su hombre de confianza, escudero, secretario general sustituto de FP y nada menos que candidato a la primera vicepresidencia, ha sido sindicado en un escandaloso caso de manipulación de información sensible, y las explicaciones, entre estrambóticas y francamente ofensivas al cerebro ajeno, lo han llevado a un oportuno ostracismo.

Pero lo que horripila como el fantasma de las navidades pasadas es que en la última semana PPK –cuya campaña ha cometido terribles errores que hacían imposible siquiera pensar en un repunte– viene siendo literalmente impelido por propios y extraños a encabezar la sociedad civil. Incluso por quienes por naturaleza no comparten las propuestas de Peruanos por el Kambio (PPK, derecha liberal).

Es curioso, pero hasta hace unos días los vientos soplaban a favor de Keiko, que había logrado recuperar el curso tras unas primeras semanas en las que alharaquientas bravuconadas de sus legisladores electos y ciertos penosos exabruptos fraternos escoraron la nave de FP. Su equipo de manejo de crisis no solo le hizo salvar esas olas, sino que luego le permitió esquivar con insólita agilidad las graves acusaciones contra el oscuro secretario general, Joaquín Ramírez, que amenazaban con ser un maremoto: la fiscalía peruana le indaga por lavado de activos y una investigación de la DEA lo vincula con un supuesto narcotraficante de alto vuelo.

Aun así, todo iba bien para Keiko hasta que un audio trucado que pretendía precisamente limpiar de las acusaciones estadounidenses a Ramírez se ha convertido en la piedra que la está sacando del camino. Propalado por un programa televisivo de espacio pagado, las posteriores investigaciones encontraron que había sido obtenido y entregado por el hoy no habido Chlimper.

El hecho ha recordado la grosera y delictiva manipulación de la prensa que se vivió en los tiempos de Alberto Fujimori y su asesor Vladimiro Montesinos, al punto que el diario El Comercio, de derecha conservadora y que en la primera vuelta y hasta por lo menos las primeras cuatro semanas de la segunda se mostraba unos días más y otros aún más favorable a Keiko, ha publicado ya dos largos editoriales en contra de su candidatura y sus portadas muestran un giro hacia PPK.

Para que el horror sea perfecto –citando nuevamente a Borges–, ex candidatos opositores a PPK, con quien incluso tuvieron fuertes escaramuzas, manifiestan públicamente a favor de este. Desde Lourdes Flores (PPC), César Acuña (APP), Julio Guzmán y el ex presidente Alejandro Toledo (ambos hoy sin partido), pasando por Acción Popular (AP) y la juventud del Apra, hasta la izquierdista Verónika Mendoza, aseguran que ante los escándalos del pretendido neofujimorismo sienten que el pasado oprobioso muestra las orejas y han decidido unirse para evitar que llegue al poder.

Algunos analistas consideran que, a diferencia de hace cinco años, la cruzada antifujimorista ha partido demasiado tarde y es ya difícil revertir la tendencia electoral. Otros, en cambio, recuerdan que en ese entonces, faltando una semana, iba cuatro puntos por delante en las encuestas y acabó perdiendo por tres. Solo el escrutinio del 5 de junio dirá si Keiko logró trasponer la última valla o si el tramo final de la fatigosa carrera le ha jugado otro traspié. Es lo que hay.

Periodista y editor.

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de junio de 2016, 0:21 p. m. with the headline "Perú: repeticiones electorales."

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