Opinión

SERGIO MUÑOZ BATA: La fractura de la realidad

Apenas terminado el último discurso sobre el estado de la Unión del presidente Barack Obama, la oposición republicana le acusó de falsear la realidad. La reacción, aunque predecible, revela la dimensión de la fractura del país en dos facciones ideológicamente irreconciliables y un centro cuyas tímidas propuestas no tiran puentes de entendimiento entre los dos extremos.

La ruptura partidista en el país no es nueva. Ya en la Convención del Partido Demócrata en 1984, el entonces gobernador de Nueva York Mario Cuomo le recriminaba al presidente Ronald Reagan la cortedad de su visión del país. En ese entonces, Reagan presumía de liderar un país ‘excepcional’ al que definía como ‘la brillante ciudad en la colina’ que no requería de cambios dramáticos sino de pequeños ajustes porque a su juicio la pobreza de algunos de sus habitantes era solo un reflejo de la debilidad de su carácter. Contrario a esta visión, Cuomo veía en la historia del país, la “Historia de dos Ciudades” de Charles Dickens. Un país en el que coexistían “el mejor de los tiempos, y el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación”.

En 2015, persiste el desencuentro entre las dos visiones. Mientras que los republicanos siguen defendiendo el derecho de los ricos a ser cada día más ricos, los demócratas se preocupan por la creciente desigualdad. En Estados Unidos, el 1% más rico de la población acaparó el 95% del crecimiento económico posterior a la crisis financiera entre 2009 y 2011, mientras que el 90% con menos recursos se ha empobrecido en este período.

Este es, precisamente el contexto de un discurso presidencial que aboga por la justicia económica recortándoles beneficios fiscales a los más ricos para transferirlos a las familias de clase media. También propuso que dos años de estudios en los colegios comunitarios sean gratuitos. Si la educación gratuita ha funcionado en Tennessee y en Chicago, ¿por qué no ampliar el beneficio a todos los colegios comunitarios?

Planteó reducir los impuestos 3,000 dólares por niño, por año, a las familias en las que los dos padres trabajan para que puedan tener cuidado infantil asequible. Luego dio una estadística escalofriante: Estados Unidos es el único país avanzado económicamente que no garantiza la licencia pagada por enfermedad o maternidad a 43 millones de trabajadores, y sugirió aprobar una ley que ofrezca siete días de licencia pagada por enfermedad. También abogó por una ley que garantice el mismo salario a una mujer que hace el mismo trabajo que un hombre y retó a los congresistas renuentes a subir el salario mínimo a intentar mantener a su familia con un salario de 15,000 dólares anuales.

Recordó que el acuerdo sobre cambio climático con China para reducir la polución de carbono estadounidense y limitar las emisiones chinas no tiene precedente. Defendió su plan de salud, las reglas para regular a Wall Street y sus órdenes ejecutivas para proteger de la deportación a casi cinco millones de personas que viven en el país sin documentos migratorios y sin causar problemas. En seis años, Obama ha logrado sacar al país del hoyo económico en el que lo dejó su antecesor, el republicano George W. Bush, y hoy la economía crece y genera empleos al ritmo más rápido desde 1999. La tasa de desempleo es menor de lo que era antes de la crisis financiera y millones de personas tienen hoy seguro médico. Terminaron las guerras contra Irak y Afganistán y después de medio siglo de políticas equivocadas se han reanudado las relaciones diplomáticas con Cuba.

Mientras tanto los republicanos siguen negándose a actuar para detener el cambio climático, siguen diciendo que Saddam Hussein poseía armas de destrucción masiva, siguen negándole a la mujer el derecho a decidir qué hacer con su cuerpo, insisten en deportar a 11 millones de trabajadores indocumentados, quieren revertir la reforma sanitaria que ha beneficiado a millones de personas y siguen pensando que el que no es rico en este país es porque no trabaja duro.

Analizando las propuestas de ambos partidos, yo no tengo duda que los que falsean la realidad son los republicanos y que las propuestas demócratas presenta un futuro mejor para mis hijos y nietos.

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