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Opinión

Pan para ahora… y mañana

Aparentemente nuestra población (políticos incluidos) ha estado soñando con nuestro desarrollo basándose, fundamentalmente, en el auge del turismo y la llegada de los dichosos casinos cual maná llovido del cielo, en vez de tomar pasos necesarios para fomentar un desarrollo económico, científico e industrial, con el consiguiente provecho e incremento de nuestro material humano y cercanía, tanto física como cultural, a Latinoamérica.

De acuerdo con Edward Glaeser, economista de Harvard y autor de El triunfo de la ciudad: “…hay evidencia de la trayectoria de los lugares que atraen gente talentosa en convertirse en lugares de éxito a largo plazo…” “La política de desarrollo económico más exitoso es atraer y retener a personas inteligentes y luego permitirles desarrollarse “.

Desde nuestras ciudades en el sur de la Florida se marchan nuestros hijos a estudiar a las mejores universidades del país. Tengo amigos cuyos hijos se han graduado con honores en ellas. Con la excepción de los que estudian Derecho (vivimos en la capital del litigio y las reclamaciones), la mayoría no regresa a casa. Aquí no existen condiciones reales para su desarrollo profesional ni en la ciencia, ni en la industria, ni en la tecnología.

La tendencia natural de los interesados en el desarrollo tecnológico es escoger, preferiblemente, las áreas de Silicon Valley, San Francisco o Nueva York como su base de operaciones y desarrollo. Sin embargo, en Boston está sucediendo un fenómeno muy interesante gracias a la educación de sus habitantes. Cada vez más jóvenes graduados universitarios escogen a Boston como la ciudad donde construir su futuro y constituir sus familias.

Nada sale de la nada, y siempre asoma la pregunta del huevo o la gallina en primigenia. En el Sur de la Florida tenemos el material humano necesario para el desarrollo, pero faltan los medios para llevarlo a cabo.

Precisamente, desde Boston, hace unos días me llegó una noticia interesante. De acuerdo con datos recopilados por entidades independientes, las empresas israelíes radicadas en Massachusetts han generado alrededor de $9.3 billones en ingresos para dicho estado en el pasado año, cooperando con ello al mejoramiento de la economía y el crecimiento del empleo en el estado en general y, particularmente, en Boston.

Si se va más allá y se agrega el impacto que los gastos de estas empresas han tenido en bienes y servicios, así como espacio de oficinas alquiladas, mercadeo y otras necesidades inherentes al funcionamiento del negocio, se calcula que la cifra asciende a otros 18.1 billones

Doscientas empresas israelíes emplean actualmente a alrededor de 9,000 personas en Massachusetts, cuando hace tres años la cifra estaba alrededor de los 6,000.

Históricamente, las empresas israelíes especializadas en almacenamiento de datos y en la biotecnología han tenido una presencia significativa en el mercado laboral norteamericano durante varias décadas. En este momento las de más rápido crecimiento, como las fundadas en Massachusetts, incluyen la seguridad cibernética, así como empresas que se centran en la fabricación de herramientas para crear aplicaciones. Otras líneas de rápido crecimiento son las relacionadas con las tecnologías de preservación y obtención de agua potable de fuentes no convencionales, así como la aplicación de nuevos estudios en el campo de la salud y la impresión en tercera dimensión.

Realmente pienso que contamos con una población lo suficientemente capacitada como para ocupar estos puestos y, si no tenemos suficientes, podríamos lograr que los que los tuvieran vinieran a vivir entre nosotros para disfrutar lo mucho que tenemos que ofrecer. Como digo a mis clientes que buscan relocalizarse con nosotros: ¡tenemos el clima de las Bahamas, el multiculturalismo de Nueva York o Los Ángeles y las leyes de Estados Unidos! ¿Qué más se puede pedir?

Lo podemos y debemos pedir a nuestros oficiales electos: “que prendan la luz larga”.

Los empleos generados por el turismo o la construcción (nuestras principales industrias) no generan ni el nivel ni la continuidad en los ingresos que generan este tipo de empresas israelíes (o de otro origen) que se están asentando en Boston y otras áreas.

Desde 2010, treinta gobernadores estadounidenses han llevado delegaciones comerciales a Israel. ¿Han ido nuestros funcionarios electos? ¿Además de pasarla bien han logrado resultados para nuestro estado, condado y ciudades? ¿Estamos dispuestos a disminuir los costos de hacer negocios en nuestra área para lograr atraer a estas empresas? ¿Seremos capaces de crear los mecanismos suficientes para lograrlo? ¿Cuánto saben los empresarios israelíes de lo que podemos ofrecer?

En Boston los gobiernos locales, mediante incentivos fiscales, fundamentalmente, lograron atraer a estas firmas y a esos capitales. Nuestros jóvenes y el futuro del sur de la Florida merecen el sacrificio.

¿A Ud. no le parece? A mí, sí.

Rjbehar1050@hotmail.com

Esta historia fue publicada originalmente el 10 de junio de 2016, 6:37 p. m. with the headline "Pan para ahora… y mañana."

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