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Opinión

Los primeros cien días del presidente Trump

Aun antes de tomar posesión, Donald J. Trump demostró el alcance de su influencia como jefe de estado, el poder de una ascendencia malsana que enloquecía por igual a mercados de valores y votantes. Así, entre noviembre y enero las bolsas mundiales comenzaron a caer. El día de la investidura de Trump la economía de Estados Unidos ya exhibía síntomas de una recesión provocada por las imparables caídas bursátiles y la retórica de un presidente Trump que en casi todas sus declaraciones amenazaba a China, México, la Unión Europea y Canadá con guerras comerciales sin cuartel.

Con todo, en sus primeros cien días el presidente Trump hizo mucho más que amenazar a los socios comerciales más importantes de Estados Unidos.

Para empezar, el día después de su toma de posesión Trump anunció que no viviría en la Casa Blanca. El presidente precisó que “ni a mí ni a mi esposa nos gusta ese caserón. Y ninguna ley nos obliga a residir ahí. El decorado es horrible, estaría bien para mis tatarabuelos pero no para el comandante en jefe del país más grande del mundo en el siglo XXI; es un lugar asfixiante. Propongo convertirla en un museo del Smithsonian o algo por el estilo. Nuestra Casa Blanca será la Torre Trump. Ahí tendré mi despacho, y les aseguro que no será una cursi oficina ovalada”. Trump declaró que le importaba un bledo el preocupante aumento de la congestión en Manhattan y el altísimo costo de dotar la Torre Trump con los dispositivos de seguridad que exigía el Servicio Secreto. “Si el Congreso no me da la plata la saco de mi bolsillo o se la pido a mis amigos”. Como era de esperar millones de críticos, y bastantes adeptos de Trump, denunciaron su desprecio hacia la venerada Casa Blanca.

En febrero el cuadragésimo quinto presidente de los Estados Unidos atacó a los detractores con su mala leche de adolescente contrariado cuando anunció el nombramiento de su hija Ivanka como jefa de despacho, el poderosísimo puesto de chief of staff. Ante las preguntas y las críticas Trump sentenció: “no entiendo lo que significa eso del nepotismo. Ivanka me conoce mejor que nadie. Es brillante y sería la jefa de despacho más linda de todos los tiempos. Además, la prensa descerebrada no criticó a JFK después que nombró Fiscal General del Estado a su hermano Bobby, e Ivanka vale más que Bobby”.

En cuanto a su promesa de deportar a millones de indocumentados, Trump declaró que pensaba usar las fuerzas armadas para realizar las redadas puesto que se trataba de una operación “muy complicada” y demasiados agentes de inmigración eran “blandengues y corruptos”. Alarmados por las declaraciones presidenciales, líderes congresionales de ambos partidos se apresuraron en recordarle a Trump que, salvo en muy pocos casos, la ley federal de Posse Comitatus les prohibía al Ejército, la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional actuar como fuerzas de orden público dentro del territorio nacional. El Congreso tendría que autorizarlo. “Entonces”, les respondió Trump, “que lo autoricen sin demora. Con Possi y con Cometato. Y que de paso también me dejen usar “drones” armados en nuestra frontera con México mientras convencemos al gobierno putrefacto de Pene Nota (sic) que financie la increíble muralla que vamos a construir. Van a ver lo mansito que se pone Pene Nota después que les dispare unos cuantos misiles Hellfire a las hordas de degenerados que nos está mandando”.

Asimismo, en los primeros cien días de su administración el presidente Trump se desencuadernó al enterarse que no podía despedir a su vicepresidente Chris Christie. “Esto es insólito”, dijo Trump. “No sirve ni para sacar la basura. Se pasa el día conspirando para que me metan un impeachment como a Clinton”. Christie tuvo la desdicha de informarle al presidente que no podía nombrar a su esposa Melania embajadora en Naciones Unidas sin la confirmación del Senado. En respuesta Trump escupió a su vice y elogió a la ex modelo nacida en Eslovenia como una mujer “​preciosa, internacionalista y sofisticada”.

​​“Gordo inútil”, le dijo Trump a Christie, “¿acaso no hizo lo mismo el presidente Frank Underwood?”. Cuando su compañero de fórmula le aclaró que Underwood era un presidente ficticio en la serie de televisión House of Cards, Trump le repuso serenamente: “¿Y cuál es la diferencia?”

Periodista cubano, ejecutivo de una empresa internética.

Esta historia fue publicada originalmente el 13 de junio de 2016, 0:58 p. m. with the headline "Los primeros cien días del presidente Trump."

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