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Opinión

Miami y los trofeos arquitectónicos

Nunca antes Miami se vistió con tanto glamour y mucho menos pensó convertirse en la casa de tantas obras de envergadura. La pasada crisis del 2008, que afectó a todo Estados Unidos y a muchas industrias, fue determinante para la solidez de la que hoy goza el Sur de la Florida. Mientras se desvanecían los precios debido a la quiebra del sistema financiero, la ciudad continuó su ritmo de construcciones prometidas; cambiando su paisaje hacia una metrópolis consolidada bajo tres importantes términos: la demografía, que hoy por hoy atrae a personas de los más altos niveles económicos de Latinoamérica y Europa; la urbanización, con la que finalmente las ciudades dispersas en el condado se combinan entre sí a través de nuevos centros comerciales y en cada terreno libre se levanta ahora una torre de lujo que supera a la anterior; y la capitalización, que hizo que en este renacimiento todo el capital de rescate fuese efectivo.

Todo esto fue primeramente impulsado por una serie de visionarios a los que les siguieron los desarrolladores que implementaron la venta en preconstrucción, con depósitos que aseguraban la compra final. Hoy los bancos han intervenido muy poco y el especulador fue desplazado por el nuevo residente de Miami, convirtiéndola en una urbe tan sólida como Nueva York, Londres o París.

Como pioneros de esta revitalización llegaron Cesar Pelli, sentando un precedente al reactivar el downtown con el Centro de Artes Escénicas. Lo siguió el maestro de las olas Frank Gehry, diseñando en Miami Beach el campus del New World Symphony Orchestral Academy. El prestigioso grupo suizo Herzog & de Meuron situó en Lincoln Road su innovador Parqueo 1111 Lincoln Road, al que le siguió una segunda obra de mucho más calibre: el nuevo Pérez Miami Art Museum. Después se incorporó Zaha Hadid, primera mujer en obtener el prestigioso Premio Pritzker, para dejar su huella póstuma en el downtown, con su primer edificio residencial en esta parte del hemisferio. Quienes valoran la obra de estos artistas, saben del tesoro de incorporar a su colección el legado de unos maestros que un día nos abandonan sin anunciar cuál será su última creación, como fue el caso de Hadid.

Hoy Miami ya no busca llamar la atención de los compradores utilizando tan solo el nombre de famosos diseñadores de interiores. Ahora también estamos hablando de verdadero peso arquitectónico. A la ciudad se le está agregando un valor artístico como el que alcanzó en su momento la Barcelona de Antonio Gaudí, quien cambió el horizonte de la ciudad, al construir la Casa Batlló, la Casa Mila, el Parc Güell y la inacabada Sagrada Familia. Estas obras son condecoraciones que una ciudad adquiere de por vida. ¿Quién no quisiera haber vivido en La Villa Savoye de Le Corbusier o en la Casa de la Cascada de Frank Lloyd Wright? Los nuevos artistas del concreto que heredan la fama de los maestros de cada época, han escogido a Miami para dejar su huella y el pionero de los arquitectos estrella latinoamericanos es el icónico Rafael Viñoly, quien se ha tomado para él solo el último escondite de serenidad y lujo dentro del más cosmopolita de todos los distritos del condado Miami-Dade: Brickell.

El prestigioso desarrollador Shahab Karmely ha escogido un exclusivo retrait en el corazón de Miami, dotado de la más alta seguridad las 24 horas, como el lienzo perfecto para darle libertad a este arquitecto estrella que nos sorprende con algo diferente en cada obra. Esta vez ha decidido impactar al público de Brickell desplegando dos imponentes torres desde la orilla más tranquila del río, que quitarán el aliento a cada observador que visita del otro lado, el centro comercial Brickell City Centre.

Viñoly nos cautiva desde la nueva corriente, “Arquitectura de Autor”, que identifica a cada arquitecto con cada una de sus obras. Así, éstos se convierten en los nuevos protagonistas de una ola que ya es tendencia entre los coleccionistas: la adquisición de modernas obras arquitectónicas. Hoy en día los inversionistas antes de agregar otro Warhol de $20 millones a su colección privada, revisan si por una cifra menor tienen la oportunidad de diversificarse con una propiedad de valor arquitectónico y funcional. Estos visionarios entienden la ventaja de combinar una inversión inmobiliaria y una obra de arte en una misma compra. Si a esto se le suma la astucia de escoger las de características más exóticas, puedes adquirir una verdadera “propiedad trofeo”.

Aunque escasean por sus características (excesivos pies cuadrados, terrazas extra dimensionales, vistas impresionantes y localizaciones cotizadas), las propiedades trofeo están imponiéndose como la nueva tendencia de inversión en los bienes raíces. A pesar de su costo, son la inversión más sólida dentro de un mercado que cada día se consolida más, imponiendo una nueva marca de precios que se distancia del resto de las propiedades comunes y que continúa creciendo al mismo ritmo que el ego del billonario.

Hoy Miami es la casa de verdaderos trofeos arquitectónicos y el valor de sus propiedades de lujo sobrepasa los $1,500 por pie cuadrado. Los que saben del buen futuro que se aproxima, no dudan en aprovechar esta oportunidad.

Experto en bienes raíces de la firma Douglas Elliman.

Esta historia fue publicada originalmente el 17 de junio de 2016, 2:49 p. m. with the headline "Miami y los trofeos arquitectónicos."

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