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Opinión

La seguridad de las personas

Dice la segunda enmienda de la Constitución que, traduzco yo, “una bien regulada milicia, siendo necesaria para la seguridad de un estado libre, el derecho de las personas a tener y portar armas, no debe ser infringido”.

A mi entender, en aquella época no existía la muy bien dotada y regulada milicia llamada el Ejército de los Estados Unidos, que hoy por hoy cumple a cabalidad con la función de brindarle seguridad a este estado libre. Pero tomemos solo en cuenta lo del derecho de las personas a portar armas, que la Asociación Nacional del Rifle (NRA por sus siglas en inglés) utiliza para exigir que no se restrinja la venta de rifles de asalto automáticos. Como el concepto “arma” no debe tener restricción, y como ya no se trata de defendernos de una amenaza externa, para la que existe el ejército mejor dotado del planeta, sino imagino que del fantasma de un tirano, para equilibrar fuerzas si aquello sucede (ahora con Trump de candidato nunca se sabe) ¿significa entonces que en orden de no infringir los derechos de las personas también deberían poder vendernos armas nucleares? ¿También deberían poder vendernos drones que disparen misiles? ¿También deberían poder venderle cazabombarderos F-16 y submarinos a quien se le antoje?

Lo que está pasando es una completa tragedia. Es la muestra, con sangre derramada hasta de criaturas de preescolar, de que un interés privado se ha adueñado de una mayoría del Congreso que, ese sí, su independencia del interés privado es absolutamente necesaria para la seguridad de un estado libre. Así que hoy, a pesar de los millones de armas regadas en las casas de los Estados Unidos de Norteamérica, hoy sí que no estamos seguros.

Y no me creo lo del apego a la Constitución, pues esto no tiene otro nombre que profit. La ganancia. Money. Los dólares. El afán de no perder el enorme mercado de consumo que es los Estados Unidos. Si las compañías que fabrican armas persiguieran un interés tan altruista, ¿por qué no se las venden a las personas a precio de costo? ¿Acaso no les es suficiente con los súper contratos que tienen para suministrarle armas al ejército y la policía? Estos señores que tildan de antiamericano a todo el que clame por un control, producen las armas para el ejército y la policía, cuya función es defender a las personas, y después insisten en vendérselas a quienes pueden utilizarlas para matar a esas mismas personas y mismos miembros de la fuerza pública, ¡con la excusa de que las necesitan para defenderse de los que las compran!

Y los congresistas republicanos que se llenan la boca con palabras como valentía y arrojo, y tildan de cobarde al presidente que no declare la guerra a toda costa, bastante que les tiemblan las piernas para enfrentarse a un lobby privado. ¿Qué temen, que los dejen sin fondos para la próxima campaña? ¿Qué temen, que hablen mal de ellos? ¿Prefieren mantener su puesto a los miles de muertos? ¿Pero qué se puede esperar, si así mismo tiemblan para criticar a su candidato, que esta semana los mandó a que se callaran la boca?

En los Estados Unidos de Norteamérica, las personas que se encuentren en la lista de sospechosos de terrorismo del FBI, su agencia de seguridad por excelencia, pueden comprar armamento fabricado para la guerra; en este instante uno puede estar haciéndolo, preparando una nueva matanza. ¿Pero en qué está nuestro nivel de raciocinio, cuando se nos ocurre que cualquiera pueda comprar este tipo de armamento?

Paz en la tumba de las víctimas inocentes de esta tragedia.

Escritor colombiano.

www.pedrocaviedes.com

Esta historia fue publicada originalmente el 18 de junio de 2016, 2:43 p. m. with the headline "La seguridad de las personas."

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