Un insensible problema de seguridad nacional
Pasé el jueves sentada frente al canal de YouTube de CSpan viendo las casi 15 horas de filibuster o bloqueo que le hicieron los demócratas a los republicanos del Congreso nacional en referencia a lograr un voto para presentar una propuesta legislativa que regule la compra y venta de armas en Estados Unidos.
Lo vi con mil lágrimas en mis ojos. Mi objetividad periodística flaqueó en numerosos momentos, y además, me tocó presentar el mismo tema en el canal donde doy las noticias políticas, controlando el malestar por el profesionalismo que se nos exige a los periodistas. Pero antes que periodista soy humano, soy madre, soy mujer. Empiezo esta columna aclarando que este tema no es partidista, la fácil compra y venta de las armas en Estados Unidos es un problema de seguridad nacional. El problema es grave y se les ha salido de las manos a republicanos y a demócratas.
Fueron 14 horas y unos 50 minutos de bloqueo, un proceso en el que se daban argumentos para pedir que el Congreso escuche una medida nueva que controle la venta de armas a ciertos individuos y que se pueda llevar a votación. El día anterior, en la cámara baja, el líder republicano Paul Ryan se había negado a escuchar el tema diciendo que estaba fuera de orden. Luego el senador de Connecticut Chris Murphy lideró el proceso en el Senado y logró junto con otros demócratas que los republicanos accedieran a llevar al pleno del Congreso votos para regular la venta de armas a personas que se encuentran en listas de vigilancia por posible terrorismo e incompetencia mental. El presidente Barack Obama, después de la fatal tragedia en la escuela Sandy Hook, en Connecticut, trató de implementar medidas regulatorias, sin éxito. Los demócratas expresaron su frustración, diciendo que ya hubo muchos minutos de silencio de víctimas de masacres y expresando que adquirir armas fácilmente en Estados Unidos es responsable de masacres, ya sea por delincuencia, locura o terrorismo.
El momento más conmovedor se produjo cuando el senador Chris Murphy recordó la historia de un niño de seis años y su maestra. El niño de primer grado, fue una de las víctimas del demente pistolero que entró a la escuela Sandy Hook y asesinó con un rifle de asalto (y balas tipo militar) a veinte pequeños de primer grado y a seis adultos. Es imposible no sentirnos afligidos al escuchar cómo era este niño en particular, y como su maestra lo abrazó para que no le llegaran las balas. Lamentablemente ambos perdieron la vida. Veinte seis familias perdieron seres queridos, veinte niños masacrados dentro de su escuela. Y todavía escuchaba críticas de gente que se burlaba del presidente de Estados Unidos porque lloró cuando en una ocasión habló en público de la masacre. Cuánta insensibilidad. Antes que presidente, él es padre y humano. Así como antes que periodistas o escritores, somos personas. Es detestable que el Congreso no haya actuado con regulaciones a la venta de armas después de la tragedia de Sandy Hook, y que hayan tenido que ocurrir muchas masacres más después de esa, que fue hace solo 3 años. Desde 1982 ha habido 81 masacres (incluyendo la más grande, que fue la de Orlando este mes.)
¿Habremos perdido la sensibilidad? ¿Nos habremos ahogado en el consumismo, las redes sociales y los aparatos electrónicos?
Levantarnos y preocuparnos por que no sabemos si un día llega un demente (un terrorista o hasta una persona común sin antecedentes) y empieza a disparar es ahora parte de nuestra vida cotidiana. O de repente ni siquiera, porque creemos que nunca nos pasará. Me niego aceptar que la Asociación Nacional del Rifle sigue alimentando a sus hambrientos clientes, sin piedad humana.
Periodista y presentadora de televisión y radio.
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Esta historia fue publicada originalmente el 18 de junio de 2016, 2:43 p. m. with the headline "Un insensible problema de seguridad nacional."