Opinión

DORA AMADOR: La pobreza infantil en este país

El Children’s Defense Fund (el Fondo para la Defensa de los Niños) dio a conocer un informe el miércoles titulado Ending Child Poverty Now (Terminar con la pobreza infantil ya). Los datos son más que impresionantes, vergonzosos e inmorales para Estados Unidos y muy destructivos para los niños estadounidenses. Los leí con cuidado, interés y con plena conciencia de que si escribía sobre esto, dando los datos imprescindibles para no quedarme en las ramas, sino ir a la raíz del problema soluble, ya que sabía que la mayoría de la gente no se leería el informe, el artículo resultaría aburrido o incomprensible para ciertas personas que no les interesa el tema controversial, pero decidí que no importaba. No se escribe solo para entretener, o gustar, hay que decir la verdad aunque resulte pesada o fastidiosa.

Lo sé, las cifras marean, casi son incomprensibles, hay que leerlas dos veces para darse cuenta de semejantes gastos, mientras millones de niños se acuestan con hambre y van a la escuela, escuela muy pobre sin duda, sin desayunar, malnutridos. ¿No sabían nuestros lectores hispanos del Sur de la Florida que la Tierra Prometida, Tierra de Libertad, tiene uno de los más altos índices de pobreza infantil en el mundo?

Quiero dejar claramente establecido que este desequilibrio oprobioso entre niños de familias multimillonarias; de la reducida clase media y de la creciente pobreza, carrusel enloquecido por el que va este país, puede equilibrarse, de acuerdo con el informe, que comienza con estas palabras:

“Es una vergüenza moral nacional que haya 14.7 millones de niños pobres y 6.5 millones de niños extremadamente pobres en Estados Unidos, país poseedor de la mayor economía del mundo. Esto es innecesario, costoso y es la mayor amenaza para nuestro futuro y la seguridad nacional, económica y militar”.

El nivel de pobreza se establece a partir de que una familia integrada por cuatro personas no reciba un salario anual mayor de $23,850. Los 14.7 millones de niños pobres en nuestro país viven en esas condiciones, y 6.5 millones catalogados como de extrema pobreza viven por debajo del 50 por ciento del nivel salarial antes mencionado. Entre los 35 países que forman parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE, Estados Unidos ocupa el número 34 en pobreza infantil, por encima sólo de Rumania, cuya economía es 99 por ciento más pequeña que la nuestra.

Dice la investigación que hay formas al alcance del gobierno para terminar con la pobreza infantil, todo depende, digo yo, no el informe, de la voluntad política de nuestros legisladores y gobernantes, entre los cuales, por supuesto, no contemos con el gobernador Rick Scott, uno de los mayores causantes de la pobreza infantil en la Florida.

Algunas medidas que se podrían tomar serían financiar los $77 mil millones –el 2 por ciento del presupuesto nacional– para hacer un pago de entrada que finalice la pobreza infantil: Cerrando las lagunas fiscales que permiten a las empresas estadounidenses evitar pagar $90 mil millones en impuestos federales sobre la renta cada año, al pasar sus ganancias a sus compañías filiales que están localizadas en países que son paraísos fiscales; o eliminando las exenciones de impuestos para los ricos al gravar las ganancias de capital y dividendos en la misma proporción que los ahorros de salarios de más de $84 millones al año; o disminuyendo el 14 por ciento del año fiscal 2015, que dedica $57,800 mil millones al presupuesto militar de la nación.

Estados Unidos tiene menos del 5% de la población mundial, pero dedica el 37% de su presupuesto a los gastos militares de todo el mundo. Sería magnífico desguazar el programa de aviones de combate F-35, que, según el reporte, tiene años de retraso y está 68% por encima del presupuesto. Si se recortan los costos de casi $1.5 billones ($1.5 trillion en inglés) proyectados para este programa militar, la nación reduciría la pobreza infantil en un 60% durante 19 años.

Estos cambios de política no van a realizarse. Incluso dudo que los congresistas se lean esta importantísima investigación que da soluciones a uno de los mayores problemas nacionales. Hay mucho dinero que embolsarse sin buscarse problemas ni molestar a las grandes empresas y sus legiones de cabilderos, sus todopoderosos lobbies. A no ser que ganen en las elecciones de 2016 una buena combinación posible, ¿por qué no? Hillary Clinton presidente, y Elizabeth Warren o Bernie Sanders vicepresidente. Sólo un giro de los demócratas hacia la socialdemocracia, podría salvar a este país de la oligarquía, la plutocracia, la dictadura de los multimillonarios que dominan ya la política nacional.

Palabracubana.org

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