Cómo controlar la venta de armas
Se dice, se repite y vuelve a suceder. ¿Hasta cuándo más masacres múltiples? Y cada vez vuelven a salir a la palestra los defensores y opositores a un control realmente estricto a la venta de armas de fuego.
Los que pretenden continuar o empezar en el lucrativo negocio de venta de armas, al parecer, poco les importa la vida humana de terceros. Lo verdaderamente interesante para ellos es que el negocio prospere. Lo demás es secundario, tal como ocurre en otros tipos de comercios, como la venta de cigarrillos, por ejemplo, donde a pesar de comprobarse que son cancerígenos, los siguen vendiendo.
Lógicamente, en el caso de las armas, pocos las compran para infligirse daño, o, sea mientras los cigarrillos perjudican al usuario, las armas hacen más daño a terceros.
Muchos son los motivos que tienen los que cometen atentados masivos contra una multitud indefensa, a saber: terrorismo internacional, discriminación por origen, raza o sexo, drogadicción o religión. Sin embargo, todos ellos tienen un punto en común: el desequilibrio mental.
Evidentemente, para cometer un atentado criminal masivo, por cualquier motivo, es necesario padecer de trastornos mentales. De allí se infiere que el tratamiento a las enfermedades mentales debe ser prioritario en EEUU y no como sucede actualmente en la gran nación americana, donde simplemente no existen hospitales psiquiátricos públicos.
Para un efectivo control en la venta de armas, si existiera voluntad política y acuerdos bipartidistas ajenos al negocio, se pudieran hacer las siguientes maniobras:
▪ Examinar en profundidad la aprobación federal para portar armas. Esto es, cualquier persona que requiera una licencia de este tipo, debe hacer una cita con un psiquiatra federalmente aprobado. Posteriormente, deberá hacer otra cita con un psicólogo, igualmente certificado. Una vez cumplidos estos pasos y después de un chequeo exhaustivo de antecedentes por el FBI, se enviará una autorización a la municipalidad competente donde resida el solicitante. El alcalde en funciones enviará entonces al comprador la orden definitiva para adquirir el arma, previo chequeo como buen ciudadano.
A su vez, la armería que completó la venta remitirá a la alcaldía copia del registro del arma vendida, que se compartirá con la agencia policial del área.
▪ Toda persona que intente comprar más de 50 municiones cada tres años para defensa personal, debería seguir los mismos pasos detallados en el punto anterior. ¿Para qué necesitamos más de 50 balas? ¿Vamos a una guerra?
▪ Las casas de empeño simplemente no deberían vender armas de fuego. ¿Acaso cualquiera puede vender cocaína o heroína? Las ventas de armas tampoco las puede hacer cualquiera.
▪ Los traficantes ilegales de armas deben ser tratados con rudeza. Si venden armas ilegales que terminan con vidas humanas, ¿entonces la vida misma del traficante debería también estar en juego en aquellos estados donde exista la pena de muerte? Al menos debería ofrecerse recompensa monetaria en los vecindarios para que denuncien a los vendedores clandestinos de armas.
Finalmente, cuando se confeccionó la Constitución de EEUU se garantizó que la población tendría acceso a las armas para su defensa personal. Sin embargo, en esa época no existían las armas sofisticadas de hoy en día. En otras palabras, la compra actual de una variante de ametralladora para proteger nuestra casa es injustificada. Debería prohibirse y punto.
Economista y periodista.
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Esta historia fue publicada originalmente el 26 de junio de 2016, 5:04 p. m. with the headline "Cómo controlar la venta de armas."