Opinión

PEDRO CAVIEDES: Sao Paulo y ‘el engaño’

Manifestantes protestan contra el racionamiento del agua frente a la residencia oficial del gobernador Geraldo Alckmin en la ciudad brasileña de Sao Paulo, que sufre la peor sequía en más de 80 años.
Manifestantes protestan contra el racionamiento del agua frente a la residencia oficial del gobernador Geraldo Alckmin en la ciudad brasileña de Sao Paulo, que sufre la peor sequía en más de 80 años. AP

La ciudad de Sao Paulo se está enfrentando a una sequía que con el paso de los días adquiere dimensiones dantescas. A una urbe de 12 millones de habitantes le podrían cortar el servicio de agua potable hasta cinco días a la semana, si no llueve lo que se necesita para que suba el nivel de las represas que la alimentan. Doce millones de personas sin agua. ¿Cómo puede sobrevivir una ciudad sin agua? ¿Cómo pueden funcionar los hospitales, los colegios, las empresas, ¡los bomberos!? ¿Cómo harán las autoridades para controlar el caos que puede reinar si la situación empeora?

Pero no se trata solo de Sao Paulo, el estado de Minas Gerais, cuya capital es Belo Horizonte, y Río de Janeiro, también sufren una situación similar, que ya ha afectado hasta costumbres del Carnaval, e incluso cancelado su celebración en algunas poblaciones. Entre el estado de Sao Paulo, Minas Gerais y el estado de Río de Janeiro, hay 80 millones de personas, lo que equivale al 40% de la población de todo el país.

Poco a poco comienzan a verse los efectos del cambio climático, y los países que van a sufrir más sus consecuencias son paradójicamente los que menos responsabilidad tienen en sus causas, y los menos preparados para afrontarlo. En el trópico, cuando el invierno es muy crudo, pueblos enteros y cultivos son arrasados por la creciente de los ríos, y cuando hay sequía, no hay suficientes reservas ni infraestructura para soportarla. En una región que además tienen en la agricultura y la ganadería dos de sus pilares económicos, el daño será gigantesco.

Yo me sigo preguntando por qué todavía no hay un verdadero clamor para que los gobiernos de los países industrializados tomen medidas urgentes que contengan este flagelo que tiene el potencial de causar tantas tragedias y desastres. A pesar de que las peores consecuencias no las sufrirán éstos, nadie se salvará de las inclemencias de este nuevo clima trastornado. ¿No es suficiente alarma ver cómo una de las urbes más grandes del planeta se está quedando físicamente sin agua? Doce millones de personas no pueden desplazarse. Y esto es solo el comienzo. Lo que sigue es peor. ¿Cómo puede haber tanta falta de conciencia? Los empresarios que contratan cabilderos para que consigan que los políticos nieguen la realidad, y los políticos que dicen o no dicen de acuerdo a quién les aportó a sus campañas, deben pasar a la historia como los peores criminales que ha dado este planeta.

Haber negado el cambio climático, como si fuera un engaño, pisoteando toda la evidencia científica que demostraba el peligro inminente, ha sido una jugarreta política que se va a contar en vidas humanas.

El 2014 ha sido el año más caluroso desde que se llevan registros y 9 de los 10 años más calurosos, han sido después del 2000. Son cifras, cifras, cifras, es evidencia, son científicos laureados, premios Nobel, los que nos están diciendo que cada día estamos más cerca del desastre. ¿Cómo va a saber más un político del clima que los propios científicos? Los glaciares se están replegando muy rápido debido a las altas temperaturas del mar. Es algo que se mide con un termómetro, es algo que se ve cuando se compara el tamaño de los glaciares. ¿Cómo puede ser eso un invento?

Esto no se trata de ideología ni de quién gana o pierde una elección, se trata de responsabilidad. Le estamos entregando a nuestros hijos un planeta mucho peor que el que nosotros recibimos de nuestros padres.

www.pedrocaviedes.com

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