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Opinión

Hillary y el FBI

James Comey, director del FBI, presta juramento en la Cámara de Representantes el jueves pasado, antes de declarar sobre el caso de los e-mails privados de la ex secretaria de Estado Hillary Clinton, candidata demócrata a la presidencia.
James Comey, director del FBI, presta juramento en la Cámara de Representantes el jueves pasado, antes de declarar sobre el caso de los e-mails privados de la ex secretaria de Estado Hillary Clinton, candidata demócrata a la presidencia. Bloomberg

Quizás habría sido más fácil si el director del FBI, James Comey, hubiera declarado: “No hemos encontrado evidencia que se ha cometido un crimen”, y se hubiera marchado del podio sin tomar preguntas o dar más detalles. Pero Comey usó 10 minutos describiendo el escándalo del e-mail privado tal y como mantenían los críticos: Hillary Clinton, repetidamente y a sabiendas de lo que estaba haciendo, violó la ley manteniendo abundante información clasificada en un servidor sin protección y mintiéndole a todos a cada paso.

La descripción de Comey fue severísima y muy extensa y detallada para ser explicada como una serie de errores inocentes: “110 e-mails en 52 cadenas diferentes de e-mails han sido determinados por las agencias involucradas como que contenían información clasificada cuando fueron enviados o recibidos. Ella y sus colegas fueron extremadamente descuidados en su manejo de información muy sensitiva y altamente clasificada. Cualquier persona razonable en la posición de la secretaria Clinton o en la posición de esos empleados del gobierno con quien mantuvo correspondencia en esas cuestiones debieran saber que un sistema no-clasificado no es el lugar para ese tipo de conversaciones”. Comey hizo notar que la información podría haber estado más segura en G-mail: Ninguno de estos e-mails debía haber estado en un sistema no-clasificado, pero su presencia es especialmente preocupante porque todos estos e-mails estaban ubicados en servidores personales no-clasificados que ni siquiera están mantenidos por un staff de seguridad como los que funcionan en departamentos y agencias del gobierno de Estados Unidos y aun en servicios comerciales como G-mail.

Comey apuntó que Hillary no podía alegar ignorancia de la ley: “Aun si la información no está marcada ‘clasificada’ en su e-mail, los participantes que saben o debieran saber que la información es clasificada están obligados a protegerla”.

Y, aunque el FBI no puede probar que regímenes u organizaciones hostiles están leyendo los e-mails de Hillary, esto luce plausible por la descripción de Comey: Nosotros podemos estimar que “actores hostiles” tuvieron acceso a cuentas comerciales de e-mail de gente con quien la secretaria Clinton estaba en contacto regular desde su cuenta personal. Nosotros también estimamos que el uso por la secretaria Clinton de un dominio e-mail personal era conocido por un número grande de personas y ampliamente conocido. Ella también usó su e-mail extensamente desde fuera de Estados Unidos incluyendo enviando y recibiendo e-mails de trabajo en territorio de “adversarios sofisticados”. Dada esa combinación de factores, nosotros estimamos que es posible que “actores hostiles” hayan logrado penetrar la cuenta privada de e-mail de la secretaria Clinton.

Entonces, después de establecer que a Hillary no se le debe confiar lista alguna, Comey inexplicablemente, insistió que porque no había precedente, el FBI no pensaba que había razón para encausarla.

Después de lo cual, inexplicablemente, Comey dijo que si Hillary aún trabajara para el gobierno federal podría ser despedida o tener su aprobación de seguridad (security clearance) revocada. “Vamos a estar claros”, dijo Comey, “no sugerimos que una persona involucrada en este tipo de actividad no encararía consecuencias. Al contrario, esos individuos están sujetos a sanciones administrativas o de seguridad”.

Yo le sugeriría al director Comey: Sr. Director, ¿ha notado usted que Hillary Clinton aspira a ser “contratada” para una alta posición en el gobierno federal que requerirá un abundante manejo de información clasificada?

Pero, una vez más, los Clinton se mantuvieron por encima de la ley que el resto de nosotros tenemos que respetar. ¿Será posible que el pueblo de Estados Unidos permita que alguien que aspira a ser nuestro líder se salga con violaciones a lo que todos respetamos?

AGonzalez@live.com

Esta historia fue publicada originalmente el 10 de julio de 2016, 6:45 p. m. with the headline "Hillary y el FBI."

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