La cultura del pánico
Hace dos semanas en el Senado de Estados Unidos se disponían a votar una ley muy sencilla que obligaría algún tipo de control a la venta de armas, y la medida no obtuvo los votos suficientes entre ambos partidos. Tiene más peso la Asociación Nacional del Rifle, que aboga por la venta desmesurada de fusiles, pistolas y demás, y sus donaciones a las campañas políticas. No se trata de las vidas de niños indefensos, jóvenes, adultos, y hasta congresistas, que han sufrido la pesadilla de ser baleados. Ni de lo que quieren sus votantes.
Y mientras, sigue la politiquería, los demócratas y republicanos del Congreso continúan sin ponerse de acuerdo en cómo regular la compra y venta de armas, con todo y que la mayoría del país quiere una solución (según las encuestas). Y las armas siguen vendiéndose como pan caliente. Y a cualquiera. Y la gente sigue muriendo. Como en un campo de batalla.
Esta semana también, un niño de doce años fue víctima de su padre, que disparó en un lugar comercial de tiro al blanco, y por accidente la bala rebotó y le dio al pequeño. El padre en su primera declaración aclaró que no fue el arma, que fue él.
Lógico que fue él, con un arma en un sitio sin duda no muy seguro, donde se paga para ir a disparar.
Esta semana también, en Miami, la popular zona de Bayside tuvo que ser evacuada en la celebración del Día de la Independencia, porque se escucharon balazos. Nadie fue herido.
Se está infundiendo la cultura del pánico. Ya uno no sabe si un disgusto en una carretera hará que un loco te saque un revólver. Paul Ryan, el líder de la Cámara Baja, se disponía esta semana a escuchar una resolución para litigar con respecto al control de armas, después que congresistas demócratas se sentaran en el piso por 25 horas unos días antes, pidiendo ser escuchados. Pero en su lugar, dijo que la presión de la oposición tendría consecuencias.
Para cerrar con una desagradable noticia, la nación se encuentra conmocionada por la muerte de cinco policías durante protestas en contra de la fuerza pública en Dallas. Hasta el cierre de esta columna seis agentes más estaban heridos. Los sospechosos dijeron que pondrían bombas por todo Dallas. Las protestas se desataron por la muerte de dos afroamericanos en Minnesota y Luisiana, a manos de agentes de la policía.
El presidente Barack Obama llamó el incidente un acto vicioso, despreciable y calculado en contra de la fuerza pública.
Periodista y presentadora de televisión y radio.
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Esta historia fue publicada originalmente el 9 de julio de 2016, 10:42 a. m. with the headline "La cultura del pánico."