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Opinión

La violencia en Estados Unidos

Llegando a Burdeos, Francia, le pregunté al muchacho que llevaba las maletas a nuestro cuarto si el área donde está el hotel era segura. Sin inmutarse, el chico me respondió: “Por supuesto que sí, aquí la policía no mata a la gente en la calle”.

Al principio, su respuesta me pareció ingeniosa, típica de un joven francés orgulloso de su país aunque muy defensiva, quizá reaccionando ante la matanza terrorista en noviembre de 2015 en París. Aparte de su dejo antinorteamericano, Timoteo parecía olvidar que no hace mucho, en 2005, hubo también encuentros mortales entre la policía y los jóvenes franceses de los suburbios de las grandes ciudades.

Cuando salimos a visitar la ciudad, Alemania jugaba contra Italia en la Eurocopa y me sorprendió ver a los policías municipales completamente desarmados. Su labor era vigilar que ninguno de los miles de aficionados que empezaron a beber cerveza desde temprano en la mañana se cayera en las vías de los modernísimos trenes que atraviesan la ciudad. El juego terminó después de las doce de la noche y no hubo incidentes serios que reportar. La semana transcurrió sin incidentes en Francia mientras que las noticias de violencia desatada venían todas de Estados Unidos, como reafirmando lo que Timoteo me había dicho.

El martes 5 de julio en Baton Rouge, Luisiana, dos policías blancos mataron a un hombre negro al que iban a arrestar. Su asesinato fue captado en un video y su difusión en las redes sociales generó protestas del movimiento “Black Lives Matter”.

El miércoles 6 de julio hubo otro asesinato en el que un policía latino mató a otro hombre negro durante un incidente de tráfico. El motivo de la detención no ha quedado claro pero el video filmado después del incidente con el hombre sangrando es sumamente dramático, tanto que Mark Dayton, el gobernador del estado, que es de raza blanca, se preguntaba en público si habría sucedido esto si el conductor y los pasajeros hubieran sido blancos.

El jueves 7 de julio, la violencia dio un giro a la inversa en Dallas, Texas, cuando un francotirador negro disparó contra los policías blancos que vigilaban una manifestación de protesta. El asesino se había parapetado en un lugar a escasos metros de donde Harvey Lee Oswald le disparó al presidente John F. Kennedy en 1963. Hasta el momento se sabe que hubo cinco policías muertos, siete personas heridas, y que el demente que hizo los disparos tenía el propósito de matar más policías blancos.

Es normal que dada la frecuencia con la que suceden tiroteos de policías blancos contra ciudadanos negros y sucedan asesinatos masivos con armas de fuego en Estados Unidos, un joven que vive fuera de EEUU como Timoteo tenga esa imagen del país. Y aunque no creo que Estados Unidos está viviendo su apocalipsis, sí es evidente que hay una crisis muy seria en las relaciones raciales; otro problema serio es la percepción de la desigual impartición de justicia, y otro problema enorme es la falta de controles efectivos en la venta de armas. Ninguno de estos graves problemas tiene solución a corto o mediano plazo.

Después de la elección de Barack Obama a la presidencia muchos pensaron que el ancestral problema del racismo había sido superado. Los hechos demuestran lo contrario. Las encuestas del Pew Center nos muestran que solo un 46% de los blancos consideran que las relaciones raciales están bien mientras que solo un 34% de los negros está de acuerdo.

En la comunidad negra hay un miedo legítimo a la policía, un temor fundado que se ha exacerbado desde el asesinato de un joven negro en Ferguson, Missouri, en 2014 a manos de un policía blanco, y que continúa saliendo a la superficie hoy en Luisiana y Minnesota. El 75% de los negros dice que la policía les maltrata cuando no les mata.

En cuanto al control en la venta de armas, soy todavía más pesimista. Si el asesinato masivo de niños en un kindergarten de Newtown, Connecticut; de fieles en una iglesia de Charleston, Carolina del Sur; de jóvenes gay en un bar de Florida, no conmovió a los congresistas que están en el bolsillo de la National Rifle Association, nada les va a convencer de que su interpretación de la segunda enmienda de la Constitución debe ser enmendada para proteger a la población de un país sumamente violento.

Periodista de Los Angeles, colaborador en periódicos y revistas de Estados Unidos y América Latina.

Esta historia fue publicada originalmente el 12 de julio de 2016, 11:34 a. m. with the headline "La violencia en Estados Unidos."

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