Elecciones 2016: Lo que está en juego
“Esta es la elección más importante de mi vida”. Eso dicen observadores y comentaristas de diferentes sectores políticos. Y lo dicen en cada elección presidencial. Pero un comentario tan de rutina, tan dudoso, no es necesariamente erróneo. Las próximas elecciones en noviembre 8 serán excepcionalmente importantes para los Estados Unidos del siglo XXI.
Las masacres terroristas en París, San Bernardino, Bruselas, Orlando y Niza han puesto en claro la determinación de los terroristas musulmanes de asesinar civiles lejos del Oriente Medio. Esa determinación parece exceder la determinación de los gobiernos occidentales de combatirlos y frustrarlos. El cálculo de los terroristas no ha cambiado desde que los terroristas irlandeses del Irish Republican Army lo definieron a los servicios policiales británicos después de un frustrado intento en 1984 de asesinar a la primer ministro británica, Margaret Thatcher: “Nosotros necesitamos suerte una vez, ustedes la necesitan siempre”. El reto seguirá vivo para los gobiernos occidentales y formará parte de su imagen ante los electores.
La revitalización del Partido Republicano que comenzó en las elecciones congresionales de 1994 se ha solidificado durante los dos períodos de Barack Obama. Después de estar en minoría en la Cámara de Representantes por 58 de los 62 años anteriores a 1994, los republicanos han estado en mayoría por 18 de los 22 años desde entonces. El GOP ha tenido mayoría en el Senado por 12 de esos 22 años. Después de triunfos republicanos en 2010 y 2014 hay ahora solo 7 estados donde los demócratas controlan la gobernación y la legislatura. En contraste, los republicanos controlan gobernación y legislatura en 23 estados, y en los restantes 20 estados, controlan o la gobernación o una cámara legislativa. De los 7,400 legisladores estatales, hay 900 menos que cuando Barack Obama tomó posesión en enero del 2009. Legisladores estatales republicanos constituyen hoy el 55% del total nacional por primera vez desde 1920.
Pero para mantener una clara y balanceada perspectiva, los republicanos han ganado solo una mayoría del voto popular presidencial en las últimas seis elecciones (George W. Bush, 50.7%, 2004) después de ganar 4 de 5 en las décadas de 1970 y 1980. Un nominado presidencial demócrata comienza ahora su campaña desde una posición dominante. Hay 19 jurisdicciones (18 estados más el Distrito de Columbia) que cada candidato demócrata ha ganado en cada una de las 6 elecciones más recientes comenzando con la victoria de Bill Clinton en 1992. Esos estados producen 242 de los 270 votos electorales necesarios para ganar la presidencia. Solamente candidatos tan ineptos como Al Gore y John Kerry podrían perder estos estados, lo cual nos dice que un candidato demócrata comienza la campaña con muy buenas posibilidades de ganar un 90% de los votos necesarios. Los republicanos no tienen margen para error.
Otro aspecto fundamental para evaluar la importancia de esta elección es la Corte Suprema. Con un empate ideológico de 4 a 4 después del deceso del juez Antonin Scalia, la realidad nos dice que el día que el próximo presidente tome posesión el 20 de enero de 2017, tres jueces de la Corte Suprema tendrán más de 80 años de edad y uno tendrá 78. Que el próximo presidente pueda, en su primer término, reemplazar un tercio de la Corte suena enteramente posible. Y claramente significa que puede determinar la inclinación filosófica de la Corte en dirección liberal o conservadora por el próximo cuarto de siglo.
Después de esto podemos reflexionar: ¿es esta elección la más importante de nuestra vida? Cada uno debe proporcionar su propia respuesta. Pero está claro que, cualquiera que sea el resultado, tendrá una gran importancia en la dirección de nuestro país y nuestra sociedad en el siglo XXI.
Ojalá tengamos la madurez y la visión para hacer la decisión más acertada dado lo que está en juego.
AGonzalez03@live.com
Esta historia fue publicada originalmente el 24 de julio de 2016, 3:16 p. m. with the headline "Elecciones 2016: Lo que está en juego."